Fernando Cáceres y Salvador Cabañas, futbolistas: recuperados milagrosamente de balazos en la cabeza

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* Estos dos jugadores y sus médicos dan testimonio que Dios ha intervenido en su combate entre la vida y la muerte gracias a la oración de familiares y amigos

* El argentino Cáceres, tiroteado dos meses antes que el paraguayo, le escribía una carta a Cabañas en la que le decía: «Te pido que luches con todas tus fuerzas: se puede y existen los milagros. Sé muy bien por lo que estás pasando. Algo similar me sucedió a mí. Sin embargo, a 86 días de ese horrible accidente, te escribo desde la clínica, donde gracias a Dios me estoy rehabilitando»

* «Cuando en la Medicina sucede lo poco probable, surgen estas conjeturas y uno no las puede negar», declaró uno de los médicos que sigue a Cáceres, Antonio Di Sivio, al ser preguntado sobre si la curación de Cabañas podía deberse a un milagro. «El equipo médico actuó con gran pericia, pero hay que creer que estuvo la mano de Dios», completaba Rubén García, el director del Hospital donde fue inicialmente recibido

12 de jufernandocaceres.jpgnio de 2010.- Esta celebrandose el Mundial de fútbol en salvadorcabanas.jpgSudáfrica y publicamos el testimonio de dos futbolistas internacionales. Se trata del argentino y mundialista, en el año 1994, Fernando Cáceres -fotografía de la izquierda- y de Salvador Cabañas -fotografía de la derecha-, máximo goleador de la selección paraguaya en la clasificación para el Mundial en Sudáfrica, que han constatado como una milagrosa intervención de Dios les preservaba la vida. En México y en Argentina los médicos coinciden. Los dos estuvieron en el umbral entre la vida y la muerte. Los dos movilizaron grandes masas de familiares y amigos, que rezaron por ellos, y finalmente ambos sobrevivieron a un disparo de bala en la cabeza.

(Álvaro Real / Alfa y Omega / Escuchar la Voz del Señor) Fernando Cáceres, defensa central, integró una de las más memorables selecciones argentinas que se recuerde, compartiendo plantilla, en el Mundial de 1994, con Diego Armando Maradona, Claudio Caniggia y Gabriel Omar Batistuta. Vistió las camisetas tanto de River como de Boca Juniors, los clubes más grandes de Argentina; y, en España, pasó por el Zaragoza, el Valencia, el Celta de Vigo y el Córdoba FC. Se retiró en 2007, y al momento de ser disparado en la cabeza, dirigía el segundo equipo del Independiente de Avellaneda.

fernandocaceres_evoluciona.jpgEl 1 de noviembre pasado, acababa de regresar de España, y cuando conducía su coche en una peligrosa zona, al oeste de Buenos Aires, cuatro delincuentes lo interceptaron. Le intentaron robar el coche y le dispararon. Una bala penetró por el ojo de Cáceres y se alojó en el cerebro. «Está en manos de Dios», declaró por entonces un funcionario médico bonaerense.

Dos meses después, Cáceres escribía una emotiva carta a un futbolista que, como él, luchaba por su vida víctima de la violencia que sufre toda Iberoamérica. «Te pido que luches con todas tus fuerzas: se puede y existen los milagros. Sé muy bien por lo que estás pasando. Algo similar me sucedió a mí. Sin embargo, a 86 días de ese horrible accidente, te escribo desde la clínica, donde gracias a Dios me estoy rehabilitando», escribió a Salvador Cabañas.

El paraguayo Cabañas se había convertido en un habitual, en la lista de nominados para mejor futbolista de América. Máximo anotador de Paraguay durante las eliminatorias en las que su país se clasificó para el Mundial de Sudáfrica, Cabañas alcanzó el cenit máximo de su carrera en el América, de México. Antes, pasó por el 12 de Octubre y el Guaraní, en su país; por el Audax italiano, de Chile; y por el Jaguares de Chiapas, en México. Tras cada gol en cada uno de estos equipos, levantaba su antebrazo derecho y besaba un gran tatuaje con el rostro de Cristo.

salvadorcabanas2878.jpgEl 25 de enero, Cabañas también recibió una bala en la cabeza, en un bar mexicano, y la bala tampoco pudo ser retirada. «Hay que seguir pidiendo por la salud de Salvador», solicitaba el médico de la selección guaraní.

 «Cuando en la Medicina sucede lo poco probable, surgen estas conjeturas y uno no las puede negar», declaró uno de los médicos que sigue a Cáceres, Antonio Di Sivio, al ser preguntado sobre si la curación de Cabañas podía deberse a un milagro. «El equipo médico actuó con gran pericia, pero hay que creer que estuvo la mano de Dios», completaba Rubén García, el director del Hospital donde fue inicialmente recibido. En México, los médicos que supervisan la recuperación de Cabañas califican de milagro, no sólo por su supervivencia, sino su rápida mejora.

 «Espero que pronto podamos charlar y recordar estos hechos como pruebas que nos puso la vida», concluía la carta de Fernando Cáceres a su colega Sebastián Cabañas.

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