Inmaculada Galván, periodista: «¡Mi cruz! Han intentado que me la quitara 2 veces y no lo he hecho»

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* "Yo tengo mucha suerte de ser creyente, soy muy feliz. Tengo cosas que los demás no tienen, teninmaculada_galvan_111.jpggo una paz interior que muchos no tienen y que ojalá tuvieran"

* "Sí, es época de dar testimonio, es época de no callarse, de decir realmente lo que pensamos y lo que creemos. Porque aunque haya personas que nos tomen el pelo o se rían, también se les puede tocar el corazón"

* "En el tema espiritual tenemos el pecado de pararnos y no seguir hacia delante, y se necesita la fuerza de los jóvenes"

1 de noviembre de 2010.- Hoy mira hacia atrás con satisfacción por el trabajo bien hecho, pero sin cambiar el presente que ahora disfruta junto a su familia. El año sabático del que está disfrutando le ha permitido colaborar activamente en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará en Madrid en 2011. Un evento que, como afirma, se ha convertido en un elixir de fuerza, alegría y juventud.

Inmaculada Galván está casada con Gonzalo y son padres de Claudia e Irene, motores de su vida. Tras más de 20 años en televisión, la periodista está en pleno periodo de reflexión, en el que su familia, amigos y vida espiritual son sus prioridades. Un año sabático tomado después de terminar agotada en TVE y haber abandonado su cuna profesional, Telemadrid. No oculta que de ambas cadenas se fue por no encontrarse a gusto con determinadas personas con las que confiesa no haber congeniado. Mujer de fuertes convicciones, no renuncia a su conciencia ni creencias, y defiende que Dios no es incompatible con la vida que tiene.


(Marta Lamas  / Revista Misión)  ¿Participar en una JMJ no es como ir a contracorriente hoy en día?

No, yo no voy a contracorriente, a lo mejor de otras conciencias sí, pero de la mía voy a plena marcha. Yo creo que existe la verdad, tengo una intuición bastante clara de dónde está y todo lo demás para mí va al revés, porque los que van a contracorriente son los demás.

inmaculada_galvan.jpg¿Qué le ofrece esta experiencia?

Ver acercarse a tantos jóvenes al Papa pone los pelos de punta a cualquiera, a mí desde luego. Me aporta un poquito de “hacerme joven otra vez”. Me aporta el tenerme que poner muchas veces a su nivel y ver qué es lo que piensan. Me aporta muchísimo, tanto espiritual como físicamente.

¿Cómo ve a la juventud de hoy?

A los jóvenes de hoy les pasa como a los jóvenes de ayer: intentan ir a contracorriente en todo, es algo innato a la juventud. Es un momento en el que los chavales se descentran, no tienen muy claro las cosas que quieren y se vuelcan en lo que ofrece la sociedad de forma fácil. El ofrecerles una alternativa, que es la alternativa de Dios, de la religión, del espíritu, es algo maravilloso.

¿Y la acogen?

Hay quien la acoge y hay quien tiene muchas ganas pero todavía no sabe por dónde ir. Yo creo que a todos nos ha pasado que durante un periodo de nuestra juventud nos rebelamos contra todo, y de pronto te centras, empiezas a valorar cosas que no valorabas. Ése es el momento en el que, si has recibido un poso que alguien te ha dado (tus padres, tus amigos, la gente que está a tu alrededor…), te sale y te agarras a Dios y a la espiritualidad.

Decía Gregorio Marañón que el valor fundamental de la juventud es la rebeldía…

Claro, ¡es que es necesario! Es la rebeldía, es la búsqueda. Eso es lo que hace cambiar. En el tema espiritual tenemos el pecado de pararnos y no seguir hacia delante, y se necesita la fuerza de los jóvenes. Un joven que no es rebelde, un joven que no es peleón, no es joven, es un viejo de espíritu.

¿Cree que es necesaria esta JMJ?

Sí, es una forma de que todos los jóvenes vean que no son únicos, ni que van a contracorriente. Son muchos millones yendo a contracorriente y eso ya no es ir a contracorriente, eso quizá es ir en el camino adecuado. Espero que de aquí salga una gran fortaleza de la juventud que se necesita.

inmaculada_galvan_11111.jpgEn lo que respecta a su terreno profesional, ¿cómo ve la televisión de hoy?

Yo la veo aburrida, apática y sin ganas. Veo que es una televisión facilona para atraer a los que quieren tener una vida facilona y no pensar, y eso me da mucha pena. La gente tiene una capacidad muy grande de cambiar la televisión, pero no somos capaces de dominar el mando de un modo sensato.

¿Una receta para comenzar a solucionar el panorama televisivo?

Cuando uno hace un programa o hace televisión debe irse a la cama con la conciencia tranquila, y creo que no todo el mundo se va así a dormir. Lo que pasa es que manda el dinero, manda el poder, y la televisión es puramente un reflejo de eso. Habría que solucionar muchas cosas antes de solucionar la televisión. Antes de solucionar la televisión, deberíamos solucionarnos a nosotros mismos y lo que hay detrás.

¿Cómo definiría al buen periodista?

Siempre lo he dicho, el periodismo se tiene que ejercer, no para gloria de uno mismo, sino para ayudar a los demás. Entonces, todo aquel periodista que presta un servicio público para la sociedad, que ayuda a los demás sin pensar mucho –sólo lo justo– en lo que va a ganar a cambio, que no se ve como una estrella, ni quiere vivir de ello para ser una estrella ni enriquecerse, todo ese es buen periodista. Cada uno a su manera.

¿Por qué da miedo a muchas personas manifestar lo que de verdad creen?

Hay lugares con una determinada opinión establecida, en los que si quieres trabajar allí, te callas. Los creyentes nos valoramos muy poco, tenemos la manía de pensar que somos lo peor, que somos tontos, ñoños y la gente se ríe de nosotros. Yo pienso todo lo contrario, yo tengo mucha suerte de ser creyente, soy muy feliz. Tengo cosas que los demás no tienen, tengo una paz interior que muchos no tienen y que ojalá tuvieran.

¿Cree que la gente ganaría más si viviera de esa manera?

Sí, es época de dar testimonio, es época de no callarse, de decir realmente lo que pensamos y lo que creemos. Porque aunque haya personas que nos tomen el pelo o se rían, también se les puede tocar el corazón.

inmaculada_galvan_2.jpgEn el caso de Telemadrid, ¿se siente como una madre a la que le han arrebatado a su hijo de los brazos?

Sí, Madrid Directo ha sido mi hijo mayor, luego vinieron mis hijas pequeñas. Yo he sido muy feliz, pero cuando las cosas cambian y no te satisfacen tienes que dejarlas. Hay que decir “hasta aquí llego” y no doy mi cara por algo que me parece que no está bien. Entonces tienes que tomar una decisión. ¿Que es dolorosa? Sí, pero es que si no, hubiera sido amargarme la existencia, no merece la pena.

En ese momento, ¿en qué se apoya?

Fundamentalmente en mi conciencia, y en lo que yo creía que debía hacer, es un proceso interior. Además, tengo una vida aparte de ese programa muy rica: tengo una familia, mi marido, dos hijas y para mí una cámara no lo es todo. Llevo un año sabático estupendo disfrutando de mis hijas, cosa que muy pocos pueden decir. Hay que saber parar, pensar y reconducir.

¿Fue su familia un apoyo para tomar la decisión de dejar la televisión?

Creo que no haría nada delante de una cámara de televisión de lo que mis hijas se pudieran avergonzar. Con esa base me muevo. Muchas veces me ofrecen cosas y pienso: “¿Que dirían mis hijas de esto? ¿Que dirían sus amigos?”, e inmediatamente lo descarto, eso indica que efectivamente son un pilar fundamental.

inmaculada_galvan_3.jpg¿Qué hay de su marido?

Mi marido trabajaba en la agencia Efe, es fotógrafo. Él me ayudó muchísimo porque, para que yo estuviera en mi trabajo, lleva 12 años en un turno de noche para poder cuidar a nuestras hijas durante el día. Le tengo que agradecer absolutamente todo, le debo mucho.

¿Cómo se ha planteado este año sabático? ¿Como premio a sí misma o como una necesidad?

Como una necesidad. Necesitaba descansar y pensar, y creo que va a ser bueno para mí, para mi familia y para lo que venga después. Eso me ha traído un premio grande sin yo buscarlo y es estar en familia, hacer cosas que antes no podía hacer, estar con mis hijas llevándolas y trayéndolas al colegio, despertándolas por la mañana, dándoles la cena por la noche. Hay muchas cosas que yo me he perdido, y ahora lo he hecho y me siento tan bien, tan bien que querría estar eternamente así.

El programa más triste que ha presentado…

El 11M, ¡sin duda! Me pilló enfrente y fui la primera en llegar.

A lo que nunca renunciaría delante de una cámara…

¡Mi cruz! Han intentado que me la quitara dos veces y no lo he hecho. ¡Ni que fuera la esvástica!

Su mejor maestro…

Ahora que me falta, me doy cuenta que mi padre.

¿Cómo quiere que la recuerden después de su paso por Madrid Directo?

Con cariño.

El mejor manual para un periodista es…

La honestidad.

¿Qué libro recomendaría?

La Biblia, sin duda, la leo todos lo días. Y uno de Jesús García, Medjugorje, donde estuve este verano.

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