José Javier Esparza, periodista y escritor: «Creo que no se puede vivir sin rezar»

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esparza.jpg*"¿Sabe? Conozco un montón de gente que dice que no cree y que, sin embargo, reza. Deberíamos ser todos un poco más sinceros con estas cosas"

*"Sustituir la espiritualidad por la superstición de la ciencia o por cosas del estilo me parece un error"

17 de agosto de 2009.- Si hace unos años le hubieran pedido que diese testimonio de su fe, quizás hubiera dicho que no. No por respetos humanos -¿respetos humanos? ¿Esparza? ¡Venga, hombre!-, sino por haberlo visto innecesario. Entonces la cuestión religiosa no era tan polémica. Pero hoy… Vamos, que iba él a perderse una ocasión así para meterse en la boca del laicismo feroz.

(Gonzalo Altozano / Alba) -Dicen de usted que entiende la vida como combate.
-Es que de jovencito fui soldado. Entonces quería ser héroe. Aquellos dos años fueron de honda influencia en mi vida; tanto, que sigo reconociéndome en lo militar.

-Esa etapa, ¿le marcó también en lo religioso?
-Sí. En las devociones me traiciona mi biografía personal e intelectual: Santiago, san Jorge, san Miguel Arcángel, la Inmaculada…

 
-¿Sólo en sus devociones?
-También cuando me preguntan cuáles son mis pasajes favoritos del Evangelio.

-¿Cuáles son sus pasajes…?
-La expulsión de los mercaderes del templo y la curación del hijo del centurión. Quizá sea demasiado políticamente incorrecto decirlo.

-Veo incorrección política en el primero, no en el segundo.
-La hay. Al hijo del centurión le salva, por encima de toda racionalidad consciente, la fe de su padre. Eso hoy es difícil de explicar.

-Tal vez si se apela a la fe del carbonero…
-Tal vez. Porque todos llevamos dentro a un carbonero. O, si se prefiere, a un labrador que cuando ve salir el sol y sucederse las estaciones, inevitablemente cree.

-¿De verdad lo piensa?
-¿Sabe? Conozco un montón de gente que dice que no cree y que, sin embargo, reza. Creo que no se puede vivir sin rezar. Deberíamos ser todos un poco más sinceros con estas cosas.

-¿A qué se refiere?
-A que estoy convencido de que la espiritualidad forma parte de las reacciones naturales, mecánicas y espontáneas del hombre.

-Entonces, ¿cómo explica que haya tantos ateos, tantos agnósticos?
-Buena parte de la desafección de la gente a lo sagrado, a lo divino, proviene, más que de una convicción, de un prejuicio, de una pose.

esparza3624506869_379b08fcc6.jpg-Conclusión.
-Sustituir la espiritualidad por la superstición de la ciencia o por cosas del estilo me parece un error.

-Hablamos de los demás. Pero ¿y usted? ¿Reza?
-Rezo. De la forma más íntima posible. Y mi familia -extensa- es la principal beneficiaria de las oraciones.

-El hogar en que nació, ¿era cristiano?
-Sí. Sin estridencias, pero profundamente.

-¿Y la educación que recibió?
-Estudié el bachillerato en un colegio del Opus.

-Le pregunto por su familia, por el colegio, porque usted pertenece a una generación…
-Que ha atravesado por cuantiosas vicisitudes personales e intelectuales y, con frecuencia, a lo bestia.

-Resumiendo.
-En cuarenta y cinco años me he acercado y alejado de Dios reiteradas veces, en una y otra dirección, hacia arriba y hacia abajo, convulsamente y sin parar.

-Echa la vista atrás y… ¿qué ve?
-Que en el fondo nunca he dejado de dar vueltas en torno al mismo sitio, y ese sitio es precisamente Dios.

-¿No le da pudor hablar de Él?
-Ya no. Hoy, menos que nunca.

-¿Alguna vez se lo dio?
-No exactamente. Lo que pasa es que hace ocho, diez años, la religiosa no era una cuestión palpitante en la vida pública.

-Hoy sí lo es.
-Por eso hay que hablar. Porque a medida que la situación se va crispando, las posiciones deben delinearse con mucha mayor claridad.

-Le van a llamar de todo.
-Ya lo han hecho. Pero en el caso de un periodista y un escritor, que está todos los días en la plaza pública, eso forma parte del combate cotidiano.

esparza2008052402145734_375.jpg-O sea, que no se siente perseguido.
-Me siento, ya digo, en combate, pero es así como me gusta vivir.

-Y un hombre de acción y de pensamiento como usted, ¿cómo se imagina a Dios?
-Cuestión de cuestiones. Me gusta demasiado la historia del arte como para pensar en una imagen que no se parezca a algo que haya sido pintado, escrito o compuesto ya.

-¿Por ejemplo?
-Cuando pienso en Dios, oigo la cantata 140 de Bach y veo un bosque bajo un cielo pintado por Patinir.

-¿Por qué Bach y Patinir y no otros?
-¡Vaya usted a saber! Otras veces, veo un prado interminable, o un acantilado besado por olas furiosas, o una mano que se le tiende a uno…

-¿Y de una forma más interior, menos visible?
-Lo asimilo inevitablemente a conceptos de fusión, de absorción, de luz que abarca hasta el infinito, y también como fuente de toda vida, y como centro del orden milagroso que nos rodea, y como…