Oración al Niño Jesús para dejarse mirar, amar y sanar por Él / Por P. Carlos García Malo

*  «Jesús quiere nacer en el pesebre de tu corazón y de tu alma… Dios se hace pequeño para llenar nuestra pequeñez de su infinito amor. Así te ama. Déjate amar y sanar los sin sabores de este mundo. Dios te abraza en estos días y siempre… mírale entre pañales y déjate mirar por él con su ternura, cariño y comprensión»

Carlos García Malo / Camino Católico.- Cuando se hubieron cumplido los acontecimientos que debían preceder al advenimiento del Mesías, de acuerdo con los vaticinios de los antiguos profetas, Jesús llamado el Cristo, Hijo de Dios eterno, se encarnó en el seno de la Virgen María y, hecho hombre, nació de ella para la redención de la humanidad. Desde la caída de nuestros primeros padres, la sabia y misericordiosa providencia de Dios había dispuesto gradualmente todas las cosas para la realización de sus promesas y el cumplimiento del más grande de sus misterios: la encarnación de su divino Hijo.

Por aquel entonces, el Emperador Augusto emitió un decreto para llevar a cabo un censo en el cual todas las personas debían registrarse en un lugar determinado según sus respectivas provincias, ciudades y familias. Hasta Belén, cerca de la ciudad de Jerusalén, llegaron San José y la Virgen María procedentes de Nazaret, y estando allí, le llegó la hora de dar a luz de la Virgen, trayendo al mundo a su divino Hijo a quien envolvió en lienzos y lo recostó en la paja del pesebre.

Vivamos estos días de Navidad con el silencio y el estupor de la pequeñez y la humildad de nuestro Salvador que se hizo presente entre nosotros en un pesebre y contemplándole pidamos la gracia de dejarnos mirar, amar y sanar por Él.

«Gloria a Dios en el Cielo,

y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad».

Con este cántico de alabanza los ángeles anuncian el nacimiento del niño Divino.

Con este cántico nos traen la esperanza de un mundo mejor.

Con este cántico nos dicen que la felicidad es posible para ti y para mí.

Esa felicidad tiene un nombre: Jesús.

Él quiere nacer en el pesebre de tu corazón y de tu alma

y llenarte de la dicha con la que colmó las vidas de José y María,

la de sus discípulos,

la existencia de la Magdalena y Bartimeo,

la del Cirineo y tantos otros…

Este niño llama hoy a tu puerta: luz del mundo, alegría sin fin…

Dios se hace pequeño para llenar nuestra pequeñez de su infinito amor.

Así te ama.

Déjate amar y sanar los sin sabores de este mundo.

Dios te abraza en estos días y siempre…

mírale entre pañales y déjate mirar por él

con su ternura, cariño y comprensión.

Recuerda: Dios se hizo niño pensando sólo en ti.

Felices fiestas. ¡Feliz Navidad!

Carlos García Malo

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