Álvaro Trigo se alejó de la fe, un accidente lo dejó en coma y en la UVI pidió que un cura le llevara la comunión: «Es el último sitio en el que uno espera encontrar a Dios»

*  «Cuando estas en la unidad de vigilancia intensiva y estas tan mal, sientes que te mueres pero no asusta. En cambio, cuando estas mejor ya te empieza a asustar el tema de la muerte y entonces piensas a qué agarrarte. Y entonces, vino el padre Manuel de Sevilla, que además es médico. Y ahí fue como poco a poco se fue despertando algo y empecé a interesarme un poco más. Al final de mi estancia en el hospital el padre Manuel venía todos los días a hablar conmigo»

Camino Católico.-  Álvaro Trigo es un joven en cuya familia se vivió la fe pero él la limitó al cumplimiento exclusivo de una persona que tiene que acudir por obligación a la Eucaristía: “iba a Misa los domingos para que no se enfadara mi madre”. Un suceso cambió su forma de relacionarse con Dios. Álvaro tuvo un grave accidente que le pudo haber costado la vida por un peligroso incendio que le dejó ingresado en la unidad de cuidados intensivos un tiempo, tal y como cuenta en su testimonio que se visualiza en el video de  Mater Mundi TV.

En el transcurso de su estancia en el hospital acudió a visitarle un médico-sacerdote quien de una forma u otra le fue devolviendo la fe de la que había estado alejado todo este tiempo. Álvaro explica:

“Estuve en coma.  Me tuvieron que ingresar en aislamiento total durante cuatro meses en  una habitación con las paredes de cristal en la cual sólo podían entrar los médicos. Cuando estas en la unidad de vigilancia intensiva y estas tan mal, sientes que te mueres pero no asusta. En cambio, cuando estas mejor ya te empieza a asustar el tema de la muerte y entonces piensas a qué agarrarte. Es el último sitio en el que uno espera encontrar a Dios.

Y entonces, pues no sé por qué, me dio por pedir que entrase un cura a darme la comunión y vino el padre Manuel de Sevilla, que además es médico. Y ahí fue como poco a poco se fue despertando algo y empecé a interesarme un poco más. Al final de mi estancia en el hospital el padre Manuel venía todos los días a hablar conmigo”.

Después de un largo recorrido en el hospital pendiente de su curación, Álvaro pudo recuperarse del grave accidente que le dejó alguna secuela pero del hospital salió con una fe renovada y con muchas de continuar explorando y haciendo crecer esta pequeña semilla que el sacerdote le había dejado en el momento más complicado de su vida.

Álvaro Trigo hace una mirada retrospectiva de su vida antes del accidente: “Yo tenía una adolescencia un poco complicada. Me escapaba de casa y hacia lo que me daba la gana. Mirando para atrás me doy cuenta que estaba bastante perdido, no sólo en la fe sino mi vida en general era un caos. Me lo pasaba bien era una vida divertida pero no me llenaba del todo. No me he dado cuenta hasta que he descubierto la fe y he conseguido construir una vida más plena”.

Álvaro Trigo ya recuperado en plena acción deportiva

Con una vida nueva que recorrer, a Álvaro unos familiares cercanos le hablaron de los retiros de Effetá, pero él con bastante lejanía hacia el tema no le prestó demasiada atención. Pasado un tiempo retomó esta propuesta que le hicieron sus primos y decidió acudir a realizar estos retiros para jóvenes. Una experiencia que sin duda le vuelve a tocar el corazón y en la que el Señor vuelve a llamar a su puerta. Los retiros de Efettá fueron la gota que colmó un vaso que en el caso de Álvaro estaba muy lejos de estar lleno de esa fe que en el fondo tanto anhelaba.

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