Madeleine O’Connell: Su hija Victoria curada milagrosamente, al borde de la muerte, de dengue

denguefichero_7066_20060112.jpg

La madre de la muchacha inglesa, que vive en Putney, Londres, cuenta la asombrosa historia de cómo hace algo más de una década su hija de 14 años, que había contraído una variedad mortal de dengue (una enfermedad tropical), fue milagrosamente sanada por el Señor

26 de septiembdenguefichero_7066_20060112.jpgre de 2009.- En aquella época mi esposo John, que es pediatra, y yo vivíamos en las islas Fiji, en el Pacífico. Nuestros hijos estaban en el colegio en Inglaterra y nos visitaban en vacaciones. John siempre les decía que si sentían fiebres en las tres semanas después de volver al colegio, que contactaran con él, por si habían contraído alguna enfermedad tropical que un médico local podía desconocer. Justo después de vacaciones de Semana Santa, llegó una terrible llamada de nuestra hija Victoria, cuatro días después de visitarnos y haber vuelto al colegio en Inglaterra. Nos llamaba de la enfermería. No se sentía bien y tenía fiebre. Le habían dado antibióticos pero no funcionaban. El doctor sospechaba que era una fiebre glandular y quería hacer pruebas. Recordando las indicaciones de su padre, ella insistió en llamar a casa.

(Madeleine O’Connell / Forum Libertas) Pude escuchar a John preguntando a nuestra hija varias cuestiones médicas, y por las respuestas entendí que era algo muy serio. Pidió hablar con la directora del colegio. Por esa época había una terrible epidemia de dengue en Fiji. John había visto morir a muchos de sus pacientes jóvenes y le preocupaba que Victoria se hubiese contagiado. Se transmite por mosquitos denguefichero_5005_0_20060112.jpginfectados, pero al contrario que la malaria no tiene ningún tratamiento preventivo.

John preguntó a la directora el nombre del pediatra de la zona. Ella era reticente a dárselo pero finalmente accedió. Asombrosamente resultó ser un antiguo colega de John, y se implicó mucho. John le explicó su sospecha acerca del dengue y le comentó las pruebas a realizar para confirmarlo. Hay dos tipos de dengue: uno debilita mucho al paciente y dura unos seis meses, pero no es mortal. El otro es el dengue hemorrágico, que sí es mortal. El paciente muere en cuatro días, con sangre saliendo de sus ojos, orejas y boca, y no hay medicación. El pediatra de Victoria no tenía experiencia con el dengue y no pudo sino alegrarse de ser guiado por John, que es experto en estas enfermedades tropicales. John le pidió que hiciese unas pruebas y le telefonease con las respuestas. Cuando llamó, supe por la forma en que John iba comentando "oh" que no eran buenas noticias. Mi corazón se hundió. Colgó el teléfono y dijo: "salimos para Inglaterra en una hora". Me di cuenta que debía ser dengue hemorrágico.

Corrimos al aeropuerto, donde conseguimos un vuelo. Siempre recordaré que en ese avión iba el equipo nacional de rugby de Fiji, que son cristianos comprometidos. Cuando escucharon nuestra situación, insistieron en rezar por nosotros. Recordaré siempre la imagefijifichero_5005_1_20060112.jpgn de esos hombres enormes, tomando nuestras manos y rogando que la vida de Victoria se salvase. En la fotografia de la izquierda vemos  a Rupeni Caucaunibuca, de la selección nacional de rugby de Fiji.

Fue un viaje muy largo, con muchas escalas, pero el Señor parecía estar con nosotros y 36 horas después aterrizábamos en Londres y corríamos al hospital. Para entonces Victoria estaba en estado de semi-coma, con un aspecto realmente malo. Yo había contactado con mis amigos y familia y les había pedido rezar. Pronto había grupos de oración rezando por ella en Malta, Estados Unidos y el Reino Unido.

Al día siguiente era su tercer día de enfermedad, y su brazo ya mostraba signos de erosión aunque aún no había empezado a sangrar. Sus plaquetas disminuían, sólo tenía 20.000 en vez de 250.000 y sus glóbulos rojos estaban muy bajos. John era muy consciente de la situación médica de Victoria y para el jueves su situación era tan mala que ninguno hablábamos apenas. Parecía no haber esperanza.

Yo dormía con ella en la habitación. Pero cada hora me despertaba con una voz espantosa riendo en mis oídos y diceindo: "te la voy a quitar". Recordé un casette que había escuchado que decía que lo que más asusta al demonio es que le citen la Biblia. Así que eso es lo que hice. Lo que vino a mi mente es: "vuelve, bajo el poder de Jesús, a donde perteneces, porque está escrito que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor". Así pasé toda la noche.

Lo que yo no sabía es que la misma noche en Malta, una joven también rezaba por Victoria. Era del grupo de oración de mi hermana y le habían dicho que Victoria estaba muy enferma. No me conocía, ni a Victoria, pero mientras acostaba a sus hijos de repente se acordó de ella y se arrodilló y rezó por ella. Mientras lo hacía, recibió la visión de una chica en una tienda de cristal -en ese momento Victoria estaba en una célula de aislamiento- y vio un ladrón con un saco en la espalda intentando romper el cristal para llevarse a la chica. Pero también veía un hombre de blanco entre el ladrón y la tienda de cristal impidiéndole entrar.
cristo3.gif
Se dio cuenta que el hombre de blanco era Jesús, así que le preguntó si había cualquier cosa que pudiese hacer ella o decir a la familia. Sintió que Él le pedía que nos dijese que ayunásemos y rezásemos y que el viernes sería el punto en que cambiaría la enferma.

Inmediatamente telefoneó a mis hermanas para decírselo. Decidieron no contármelo sino rezar y ayunar por su cuenta y toda la noche estuvieron despiertas intercediendo por Victoria.

El viernes por la mañana mi esposo entró en la habitación esperando lo peor. Ordenó un análisis de sangre. Para su asombro, las plaquetas habían crecido en 20.000. A los quince minutos ordenó otro análisis y habían crecido otras 20.000. Y luego otra vez lo mismo. No podíamos creerlo.

Victoria no había recibido ninguna medicación porque no hay nada para este tipo de dengue. Médicamente los doctores no podían entender que estaba sucediendo, pero al terminar el día sus glóbulos rojos y sus plaquetas eran completamente normales. Había sucedido como la joven había predicho: el punto de inflexión fue el viernes, el 1 de mayo. También era el primer viernes de mes, que para los católicos es un día especial de devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Es un milagro por el cual nunca dejamos de dar gracias a Dios.

Irónicamente, tres semanas después, cuando todo había acabado, recibimos los resultados de las pruebas iniciales de la unidad de enfermedades tropicales. Decían que sentían mucho que el paciente tuviese la mortal enfermedad del dengue hemorrágico. Pero Victoria no murió. Ahora [en 2009] tiene 31 años. El Señor salvó su vida y eso afectó sus elecciones en la vida y su fe para siempre.


Traducción del testimonio publicado en GOODNEWS ( http://www.ccr.org.uk ), la revista de la Renovación Carismática Católica en el Reino Unido.

Comentarios 0

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *