Oración a San Josemaría Escrivá para ser santos y responder con fuerza y generosidad al Evangelio / Por P. Carlos García Malo

*  «San Josemaría Escrivá Cuida igualmente a los sacerdotes, que tanto querías y para ellos creaste la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, e ilumínales con tu gracia y buen humor para que contagien también la santidad a este mundo herido. Que la Virgen, a la que tanto amaste, sea refugio certero en este caminar hacia el Cielo»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.- Hoy la Iglesia católica celebra la fiesta de San Josemaría, fundador del Opus Dei. «Dios no te arranca de tu ambiente, no te remueve del mundo, ni de tu estado, ni de tus ambiciones humanas nobles, ni de tu trabajo profesional… pero, ahí, ¡te quiere santo!», decía San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei y conocido como “el santo de lo ordinario”, quien hace 41 años partió al Cielo.

San Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (España – 1902) en una familia profundamente cristiana. De pequeño tuvo una infancia muy dura. Tres hermanas menores que él murieron siendo niñas, el negocio de su padre quebró y la familia tuvo que mudarse a Logroño. Cierto día vio en la nieve unas huellas de los pies descalzos de un religioso e intuyó que Dios deseaba algo de él. Poco a poco fue aumentando su inquietud vocacional e ingresó al seminario. Más adelante estudió la carrera civil de derecho en la Universidad de Zaragoza.

Se caracterizaba por tener un carácter generoso y alegre, mientras que su sencillez y serenidad hacían que sea muy querido entre sus compañeros. Tenía mucho esmero en la piedad, la disciplina y el estudio, llegando a ser ejemplo para sus compañeros.

Es ordenado sacerdote el 28 de marzo de 1925. Años posteriores, con permiso de su Obispo, se traslada a Madrid para obtener el doctorado en derecho. El 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver lo que quería de él y funda el Opus Dei.

En 1933 el Santo promovió una academia universitaria comprendiendo que el mundo de la cultura y la ciencia es un punto importante para la evangelización de toda la sociedad. Al estallar la guerra civil en 1936 se inicia la persecución religiosa y San Josemaría se ve obligado a refugiarse en diversos lugares hasta llegar a Burgos. Acabada la guerra en 1939, retorna a Madrid y termina sus estudios de doctorado en derecho. Su fama de santidad se fue extendiendo y  dirigió muchos ejercicios espirituales a pedido de muchos obispos y superiores religiosos. En 1946 se traslada a Roma y obtiene de la Santa Sede la aprobación definitiva del Opus Dei. 

Poco a poco se le fue encomendando cargos importantes en el Vaticano y sigue con atención el Concilio Vaticano II, relacionándose con muchos padres conciliares. Viajó por diversos países de Europa y América impulsando y consolidando el trabajo apostólico del Opus Dei.

«Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo», animaba San Josemaría. Partió a la Casa del Padre el 26 de junio de 1975, a consecuencia de un paro cardíaco y a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de Guadalupe. Fue canonizado por San Juan Pablo II en el 2002.

Pidamos  con la siguiente oración a San Josemaría Escrivá que interceda para que se nos conceda la gracia de ser santos y responder con fuerza y generosidad al Evangelio:

Llevado en brazos de tu madre a la Virgen Madre de Torreciudad para que su intercesión te salvara de una muerte infantil.

Desde entonces la Señora del Cielo sería tu protectora en todo lo que emprendieras.

De cuna aragonesa, hombre noble y fiel, amante de Dios y de los hombres descubriste la llamada del Señor a hacer cumplir su Palabra:

«sed santos como vuestro Padre celestial es Santo».

Sembraste la semilla en miles de corazones de que la llamada a la santidad es para todos los hijos de la Iglesia y que ésta no consiste en extrañas hazañas sino en la heroicidad de hacer bien y por Dios las cosas comunes y ordinarias todos los días.

El Opus Dei coronaría tu paso por el mundo y miles de seguidores en todo el orbe te recuerdan y siguen tus pasos, San Josemaría Escrivá.

Ayúdanos con tu fuerte intercesión a ser santos y responder con fuerza y generosidad al Evangelio como lo hiciste tú.

Cuida igualmente a los sacerdotes, que tanto querías y para ellos creaste la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, e ilumínales con tu gracia y buen humor para que contagien también la santidad a este mundo herido.

Que la Virgen, a la que tanto amaste, sea refugio certero en este caminar hacia el Cielo.

San Josemaría Escrivá de Balaguer, ruega por nosotros.

P. CARLOS GARCÍA MALO


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