A José Villela le cayó encima un camión de basura, pero vivió para dar testimonio: “Lo importante es la familia y la fe en Dios”

“Me vino a la mente Dios. Le pedí que me ayudara porque tenía mucho miedo de que ahí fuera a terminar mi vida; le dije no quería que fuera el final, que me concediera cumplir todos mis sueños. Desde pequeño yo tenía fe en Él, porque la fe fue un regalo suyo que me inculcaron mis padres; y la manera en que quedó el coche, así como lo cerca que estuvo una llanta de aplastarme la cabeza, lo único que me dicen es que el hecho de que haya sobrevivido fue realmente un milagro. Yo creo que me protegió la Virgen de Guadalupe, porque había una estampa de ella en la visera de mi lado”

26 de julio de 2016.- (PortaLuz / María Visión  / Camino Católico)Tenía 24 años de edad, se encontraba en la recta final para terminar la carrera de medicina cuando de improviso debió enfrentar una experiencia aterradora, al filo de la muerte, que cambiaría en mucho su vida. Quienes han vivido algo semejante pueden atestiguar que se cuenta apenas con unas milésimas de segundo para intentar reaccionar. En ese mínimo margen previo a la catástrofe todo el ser desplaza su vitalidad para intentar protegerse, sobrevivir.

Aquél 19 de enero de 2010 José Villela, tras finalizar su jornada laboral tomó su vehículo para regresar a casa. Al aproximarse al cruce de avenida Rómulo O’Farril para pasar por debajo de la autopista superior ‘Periférico’ (Ciudad de México, México)… cayó desde ella un inmenso camión para acopio de basura que aplastó y destrozó el vehículo, con José en su interior. “Yo salía del Hospital ABC después de 36 horas de trabajo, ya que me encontraba haciendo mi internado, me dispuse a irme a mi casa que estaba hasta San Ángel y yo estaba en Santa Fe, quería llegar a dormir y a comer, solo pensaba en ya llegar, mientras manejaba; de pronto solo escuché un horrible ruido, un segundo después un estruendoso sonido y un gran camión de basura estaba encima de mí”, contaría luego de algún tiempo a periodistas del canal de televisión mexicano El Universal. En el vídeo se visualiza y escucha un completo testimonio de vida de José Villela.

Dios jamás abandona

Hoy, con 29 años de edad volvió a recordar hace algunos días para el semanario Desde la Fe aquellos instantes que le llevarían a enfrentar un duro diagnóstico posterior: cuadrapléjico. Entre los fierros retorcidos, combustible que se filtraba, la basura y líquidos percolados del camión en derredor y encima suyo, se encontraba José; consciente, en estado de shock, sin sentir dolor alguno e incapaz de percibir nada de su cuerpo ni poder moverlo.  En los diez a quince minutos que permaneció atrapado el miedo a morir mordía su alma y él resistía aferrado a su fe…

“Me vino a la mente Dios. Le pedí que me ayudara porque tenía mucho miedo de que ahí fuera a terminar mi vida; le dije no quería que fuera el final, que me concediera cumplir todos mis sueños. Desde pequeño yo tenía fe en Él, porque la fe fue un regalo suyo que me inculcaron mis padres; y la manera en que quedó el coche, así como lo cerca que estuvo una llanta de aplastarme la cabeza, lo único que me dicen es que el hecho de que haya sobrevivido fue realmente un milagro. Yo creo que me protegió la Virgen de Guadalupe, porque había una estampa de ella en la visera de mi lado”.

Talita Kum

Su fe y la gracia de Dios seguirían siendo fundamentales para lo por venir en la vida de este joven médico. Los exámenes explicaban por qué no podía moverse ni sentir dolor. Una fractura en la quinta cervical y las graves lesiones en la médula espinal determinaron el diagnóstico de los médicos. José no podría mover su cuerpo desde el cuello hacia abajo. “Al principio no lo podía procesar, pero poco a poco me fue cayendo el veinte (dándome cuenta) de la gravedad del accidente, y pude dar gracias a Dios de que me mantuviera con vida”.

Pero si Lázaro fue resucitado, si Pedro caminó sobre las aguas, ¿Por qué la fe de José no podría clamar y recibir respuesta de su Dios? Cuando tuvo esta certeza -junto al amor y apoyo de médicos, familiares, amigos y profesores- acuñó una frase que suele recordar cuando da testimonio en algún lugar: “La principal discapacidad está en la mente y los límites los pone uno”.

Testigo de la esperanza

Que el sufrimiento modela el espíritu es otra de las frases que suele mencionar José. La ha vivido y así finalmente recuperó la función de sus brazos, manos y dedos. Luego de las semanas que permaneció en coma inducido, retomó desde la cama del hospital los estudios -durante un año-, hasta finalizar medicina con la calificación más sobresaliente de su clase. Tras esto se especializó en psiquiatría, actividad profesional que hoy desarrolla a plenitud.

Mi vida se transformó en un sentido positivo –reflexiona-, pues una experiencia así te hace valorar mucho más las cosas sencillas, …a darte cuenta de que lo verdaderamente importante es la familia y la fe en Dios… No hay que dejarse vencer jamás; todos tenemos distintos problemas; todos, de alguna manera, vivimos con nuestro propio camión de basura, y lo primero es no quedarnos debajo de él, sino poner más empeño a nuestros planes y proyectos; pero, sobre todo, utilizar las experiencias difíciles de la vida para acercarnos a Dios, quien transforma en positivas todas las cosas”.