A Pedro Toledo, en su aniversario de boda, le hacen sacerdote: primer cura hispano para anglocatólicos en español

* «“Que sean uno”. Fue cuestión de decirme: esto es lo que creo, ¿qué hago fuera de la Iglesia?»

* «Admito con gratitud la contribución que cada tradición hizo a mi fe cristiana. Mi deseo de entender mejor cómo servir a la Iglesia me llevó a descubrir a los Padres de la Iglesia y otros escritos antiguos»

21 de febrero de 2014.- (Pablo J. Ginés / Religión en Libertad / Camino Católico) Pedro Toledo está entrando en la historia de la Iglesia Católica y del ecumenismo al ser el primer pastor anglicano que usa habitualmente el español en la liturgia en entrar en la Iglesia Católica, acompañado de su congregación que reza en español. Lo hacen manteniendo elementos de su herencia anglicana, como miembros del ordinariato anglocatólico de la Cátedra de Pedro, que cubre todo el territorio de EEUU y Canadá. Y el que era reverendo Pedro Toledo pasa a ser el padre Pedro Toledo.

Él dice que después de 25 años como pastor protestante en diversas iglesias, le bastaba ahora, a sus 56 años, con ser un laico católico, pero su congregación, que se ha hecho católica con él (21 antiguos miembros de la comunidad hispana anglicana “Rey de Gloria” de Miami Springs) le insistieron en que solicitara la ordenación sacerdotal para ser cura católico en el Ordinariato.

Casado, con hijos, sacerdote

Al ser un hombre casado, con 3 hijos y una nietecita ya, necesitaba una dispensa especial de Roma (además del permiso de su esposa Betsy, acostumbrada a toda una vida de ser la esposa de un pastor). La dispensa llegó.

Así, el 15 de septiembre de 2013 Pedro y sus 21 compañeros hispanos de “Rey de Gloria” entraban en la Iglesia Católica, después de un año de estudiar intensamente el Catecismo católico.

Hace unas semanas, el 18 de enero, el obispo emérito de Pueblo (Colorado) le ordenaba diácono, y el pasado fin de semana, el 15 de febrero, el arzobispo Wenski de Miami le ordenaba sacerdote, el primero del ordinariato en su diócesis de abundante población hispana. El 15 de febrero ya era especial para Pedro y su esposa Betsy…¡su aniversario de boda! Y ahora, la fecha de ordenación: su otro sacramento-vocación.

En su homilía, Wenski usó el inglés y el español y recordó que la ordenación sacerdotal de un hombre casado es un caso especial particular de los ordinariatos de ex-anglicanos. También recordó que el padre Toledo está a las órdenes del ordinario anglocatólico, Jeffrey Steenson (que en su época fue obispo episcopaliano de Rio Grande, antes de entrar en la Iglesia Católica) aunque Toledo ha insistido en que ayudará “con misas y lo que se necesite” al padre Paul de la parroquia de San Luis, que acoge a la nueva comunidad.

Volver a ser católico… después de 4 décadas

Lo cierto es que Pedro volvía a ser católico… después de 40 años en el protestantismo.  Venezolano como su esposa, nacido en Caracas, fue bautizado católico, hizo la primera comunión… y entonces, cuando él tenía 10 años, sus padres se hicieron evangélicos pentecostales. Toda la familia dejó la fe católica.

Enamorado de Cristo y la Palabra de Dios, al crecer Pedro quiso ser pastor y para completar sus estudios en centros teológicos protestantes llegó a Estados Unidos en 1991, con 34 años.  

De 1997 a 2002 fue pastor en Orlando (Florida) de una iglesia de la Christian Reformed Church, una denominación evangélica de estilo presbiteriano que cuenta con unas mil comunidades. Al mudarse a Miami en 2003 empezó una nueva congregación específicamente hispana.

Pero le estaba pasando lo mismo que a miles de conversos del protestantismo antes que él: se había puesto a leer más y más a los Padres de la Iglesia, los textos de los cristianos de los primeros siglos, y su insistencia en el papel del obispo y la liturgia. Cuanto más estudiaba, más se convencía.

Liturgia, obispos… ¿basta con ser anglicano?

En 2008 entró en la Iglesia Episcopal Reformada, una variante anglicana de EEUU. Pero ahora ya estaba leyendo a Santo Tomás de Aquino, a San Agustín, los doctores de la Iglesia… y el Catecismo católico.

En Jueves Santo y en la Vigilia de Navidad, días que su iglesia episcopal no tenía celebraciones, Pedro, Betsy y sus hijos iban a las celebraciones católicas, a empaparse de su liturgia y simbolismo.

Y entonces en 2009 Benedicto XVI proclamó la constitución apostólica “Anglicanorum Coetibus” abriendo la Iglesia a las personas que llegaran del anglicanismo y quisieran mantener aspectos de su liturgia y tradiciones, pero aceptando plenamente la enseñanza del Catecismo Católico. Esas personas se organizarían en ordinariatos, en vez de depender de la diócesis local.

Pedro sentía con fuerza el llamado de Cristo:“que sean uno”.  “Fue cuestión de decirme: esto es lo que creo, ¿qué hago fuera de la Iglesia?”, explica. 

Agradecido a su pasado

Mirando a su itinerario, Pedro Toledo ve que la liturgia le llevó del protestantismo evangélico al anglicano, y la eclesiología del anglicanismo al catolicismo. Pero aprecia cada paso de su camino.

Admito con gratitud la contribución que cada tradición hizo a mi fe cristiana, así como las paradojas, contradicciones y retos que encontré en cada una de ellas. Mi deseo de entender mejor cómo servir a la Iglesia me llevó a descubrir a los Padres de la Iglesia y otros escritos antiguos. Eso me hizo buscar una tradición cristiana histórica donde el episcopado se viese como parte de la esencia de la Iglesia».

Para el ordinario de la Cátedra de Pedro, Jeffrey Steenson, superior de los anglocatólicos de Norteamérica, la aportación del ahora padre Pedro, su esposa Betsy, su familia y sus parroquianos es muy especial.

 “Son venezolanos de nacimiento»,escribe Steenson, «y sus historias inspiradoras ayudan a iluminar un fenómeno relevante y poco conocido, la búsqueda de la unidad católica entre los grupos protestantes de Latinoamérica. Es un inicio pequeño que promete mucho. Así como el Libro de Oración Común [libro básico de la liturgia anglicana] consiguió una edición distinguida en español, esperamos que también haya algún día una traducción en español de nuestra liturgia”, dice refiriéndose a la liturgia propia del Ordinariato, de reciente aprobación. 

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