Adhraa, refugiada iraquí: «Dios quiere que aprendamos algo. Todo lo que puedes hacer es rezar. La fuerza viene de Dios»

* «A veces pienso, ¿cómo puedo soportar todo esto? Pero Dios está conmigo. He aprendido a vivir con gente que no me gusta. Ahora sé que debo tratar de hablar con gente que me desagrada. Si pudiera tener tres cosas de la casa que dejamos atrás, me llevaría mis documentos legales, mis libros, y la cruz de nuestra puerta. No puedo soportar la idea de que alguien la toque o la rompa… La paz de la mente, eso es lo que echamos en falta»

13 de septiembre de 2015.-(Adhraa / SJR  / Camino Católico)  Adhraa es una joven soltera que huyó de su pueblo iraquí cuando este fue invadido por el Estado Islámico (EI). Ahora vive con su familia en la ciudad de Erbil. Nos habla en su testimonio en primera persona de cómo su fe ha evolucionado como consecuencia de su terrible experiencia.

El día que abandonamos nuestra aldea, Qaraqosh, fue de lo más terrible. El sonido de las bombas se oía muy cerca.

Cuando llegamos a Erbil, dormimos en el patio de la iglesia. Había espinas.

Al principio, algunas familias tenían tiendas de campaña, pero nosotros no. Luego nos dieron una. Cuando la iglesia distribuía comida a la gente, nosotros estábamos al final.

Después fuimos a un campamento en un centro de deportes. Estaba lleno de ratones. Pusimos piedras alrededor de nuestra tienda para mantener alejados a los ratones, pero no funcionó. Era terrible escuchar a los ratones por la noche.

El cuarto de baño quedaba muy lejos y se hacía muy duro conseguir agua y traerla. La vida es difícil en los campos: esperar tu turno para el baño bajo el sol ardiente; esperar la comida.

Me gusta que las cosas estén limpias y ordenadas. Mi tía dijo: «Dios te pondrá en un lugar donde ya no tendrás que preocuparte por esto».

Ahora vivimos en una pequeña casa con otra familia que también huyó del EI. Tenemos que vivir de una manera a la que no estamos acostumbrados. Vivimos con personas deprimidas.

La gente que ha huido de sus hogares se encuentra bajo un gran estrés psicológico. Compartimos la cocina. Un día, la otra familia dijo: «Ustedes rompieron nuestros huevos». Nosotros no lo hicimos. Hay muchos malentendidos.

A veces pienso, ¿cómo puedo soportar todo esto? Pero Dios está conmigo. He aprendido a vivir con gente que no me gusta. Ahora sé que debo tratar de hablar con gente que me desagrada.

Nuestra documentación legal está en Qaraqosh. No podemos solicitar nuestros pasaportes.

Si pudiera tener tres cosas de la casa que dejamos atrás, me llevaría mis documentos legales, mis libros, y la cruz de nuestra puerta. No puedo soportar la idea de que alguien la toque o la rompa.

Me gustan los deportes. Jugaba al béisbol. Ahora me quedo sentada en casa. Planeaba completar mis estudios… No tengo muchos sueños, porque no se hacen realidad.

Sin embargo, aquí sigo las clases de inglés del JRS. Me enteré de los cursos en la iglesia. Pensé que estos serían muy simples. Que no servirían. Pero entonces un amigo me mostró sus tareas. Hice una prueba y el JRS me puso en un nivel superior.

Lo que más quiero no es dinero, ni siquiera volver a mis estudios. La paz de la mente, eso es lo que echamos en falta.

Estamos en esta situación. Dios quiere que aprendamos algo.

Yo no estaba yendo a la iglesia. Ahora voy cada día. Todo lo que puedes hacer es rezar.

Si no te enfrentas a situaciones difíciles, nunca aprenderás las cosas que necesitas. La fuerza viene de Dios. El pueblo iraquí ha aprendido mucho. 

Reflexiones para la oración

«A veces me pregunto cómo puedo soportar todas estas cosas. Pero Dios está conmigo”.

«Estamos en esta situación. Dios quiere que aprendamos algo».

Lectura sugerida para la Oración

Salmo 13: 2-3

¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Señor? ¿Eternamente?

¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?

¿Hasta cuándo mi alma estará acongojada y habrá pesar en mi corazón, día tras día?

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