Alessandro Brustenghi estudió música, se vinculó a la filosofía idealista, clamó a Dios en el que no creía: ahora es franciscano y hace su misión cantando

* «Dios no era más que proyección de mí mismo, pero en una situación de este tipo era muy infeliz, estaba muy triste, y esto me llevó a pedir ayuda a ese Dios en el que ya no creía. Él se manifestó e hice una experiencia de oración, una experiencia mística muy fuerte en la que experimenté, viví el amor y la eternidad. Desde ese momento lo veo siempre a mi alrededor»

Camino Católico.- En los últimos días, muchos conciertos han permitido entonar, por medio de la música, el anuncio del nacimiento del Jesús que tuvo lugar en esta tierra. Destaca la presentación del tenor, fray Alessandro Brustenghi, de Asís, que en la Iglesia de San Salvador, Jerusalén, entonó las canciones navideñas más famosas. Tras la bella y fuerte voz del fraile se esconde la historia de quien se ha encontrado con la música pronto… Pero el encuentro posterior con Dios ha marcado todavía más su historia y lo ha llevado a optar por sr fraile y franciscano y hacer su misión evangelizadora cantando.  Explica su testimonio en una entrevista del Christian Media Center.

Fray Alessandro Brustenghi, ofm Provincia Seráfica de San Francisco, Asís, asegura que “durante mis estudios musicales hice también un camino paralelo al mío, personal, de crecimiento también espiritual, y estaba muy vinculado a las filosofías, sobre todo filosofía de tipo idealista. Por lo que Dios no era más que proyección de mí mismo, pero en una situación de este tipo era muy infeliz, estaba muy triste, y esto me llevó a pedir ayuda a ese Dios en el que ya no creía. Él se manifestó e hice una experiencia de oración, una experiencia mística muy fuerte en la que experimenté, viví el amor y la eternidad. Desde ese momento lo veo siempre a mi alrededor”.

Camino espiritual que lo llevó a conocer al santo seráfico y a descubrirse franciscano. No lo hizo tarde, porque, en su vida, la música y la misión se combinaron: “Esto ha sido fruto de la obediencia porque cuando entré en el convento había decidido abandonar el estudio y por tanto la música, el canto, porque era una nueva vida para mí. Pero mis superiores me pidieron, diríamos me “aconsejaron calurosamente” por obediencia continuar estudiando… Entonces continué estudiando y puse al servicio de la fraternidad mis dones. (…) Comenzamos esta aventura que me llevó a vivir esta misión”,  asegura fray Alessandro.

Misión que, además, le ha permitido dar la vuelta al mundo… Y que lo ha traído, incluso, a Tierra Santa para cantar el nacimiento de Jesús: “Es y ha sido algo especial y único. Un regalo para mí. Mucha gente me decía que mi voz era un don. Son más las veces que yo recibo. Estoy seguro. Porque para mí esta es una misión que me enseña acerca de la unidad, me enseña mi camino espiritual y franciscano y me enriquece por el corazón de tantas personas que me encuentro”, concluye fray Alessandro Brustenghi.