Álvaro del Portillo ya es beato y el niño José Ignacio Ureta, cuya curación milagrosa ha permitido la beatificación, ha participado en la ceremonia portando la reliquia

27 de septiembre de 2014.- (13 TV  / Camino católico)  La Iglesia católica ha beatificado hoy en Madrid a Álvaro del Portillo, sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer al frente del Opus Dei, en una ceremonia presidida por el delegado del Papa Francisco, el cardenal Angelo Amato y concelebrada por el Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo Emérito de Madrid, Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, 17 cardenales, 1.200 sacerdotes y 150 Obispos de todo el mundo, de ellos 68 españoles. Han asistido más de 120.000 personas de 80 nacionalidades.

El rito de la beatificación -que se visualiza integro en el vídeo- se ha celebrado al inicio de la Misa, después de leerse la carta enviada por el Papa Francisco. Javier Echevarría, Prelado de la Obra, ha pedido en latín al enviado del Papa que se digne beatificar a Álvaro del Portillo. El sacerdote postulador de la causa ha leído su biografía, esta vez en castellano:

 “La virtud más característica del venerable fue la fidelidad indiscutible a Dios, a la Iglesia y al Papa, al sacerdocio y a la vocación cristiana. Una fidelidad que nace del amor. Por eso, se propone ahora como ejemplo de caridad y de fidelidad para todos los cristianos».

El cardenal Amato ha respondido a la petición de beatificación y ha leido las cartas apostólicas. Y se ha desplegado el tapiz con el rostro del nuevo beato, mientras suena el Christus vincit. Ha sido en este contexto cuando se ha producido el momento más emocionante: el niño chileno José Ignacio Ureta, cuya curación milagrosa ha permitido la beatificación, se ha acercado al altar portando la reliquia de Álvaro del Portillo este ingeniero de caminos, nacido en Madrid y que a los 21 años decidió dejar su carrera profesional para consagrarse a Dios en el carisma particular del Opus Dei.

El rito de beatificación ha finalizado cuando Javier Echevarría, Prelado de la Obra, ha dado las gracias al Papa y a su enviado y ha abrazado al cardenal Amato.

 

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