Álvaro Vega era rapero mundano, se convirtió en rapero católico y seminarista al leer “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis y bate récords con su «Creo en Dios»

«Tuve un encuentro personal con Dios que cambió mi vida. Me di cuenta que yo estaba viviendo una vida terrenal, siguiendo las cosas del mundo, cosas que cuando me muriera no me iba a poder llevar conmigo. Lo más esencial era mi alma y me di cuenta que la había ignorado. Por haber sido católico sabía quién era Jesús pero no lo conocía. Ahí decidí entregarle mi vida al Señor y en ese instante cambió mi vida»

5 de agosto de 2015.- (Yvonne Valdez / El Sentinel / Camino Católico) “El hombre en este mundo es un peregrino / Que solamente en Jesús encuentra su destino / Que El Señor nos ilumine este camino / Para llegar al cielo con corazón de niño».

Antes rapeaba pero con letras «mundanas» llenas de palabras obscenas y frases vulgares. Hoy sigue rapeando, pero su ritmo y su inspiración van al son de su amor por Jesucristo. Álvaro Vega, un seminarista de 32 años, ha causado sensación en YouTube con dos videos al ritmo hip hop, uno en inglés y otro en español, en el que de una manera moderna e inusual se decidió a evangelizar.

En noviembre de 2013 Vega subió a YouTube el video en inglés I believe . Y a principios de marzo de 2014— al inicio de la Cuaresma— subió la versión en español Creo en Dios que hoy ya está llegando a las 900.000 visitas.

«Creo en Dios es para mí una forma de evangelizar. La música es un talento que Dios me dio y que debo usar para proclamar el Evangelio y ayudar a la gente a acercarse a Dios»,dice Vega, quien estudia en el Seminario St. Vincent de Paul, en Boynton Beach, desde 2009.

El seminarista considera Creo en Dios una «producción familiar», que hizo con la ayuda de su madre Gloria María Vega (coro), sus hermanos Carlos (melodía y video) y David (pista) y la de su mejor amigo Christopher Cerros, quienes residen en Weston.

Vega se une así a un relativamente «nuevo» fenómeno en aumento: los miembros de congregaciones religiosas católicas que desean evangelizar a las masas con ritmos de moda.

Entre otros, la muy famosa hermana Glenda, chilena, recorre el mundo guitarra en mano, como lo hace también el obispo franciscano del Bronx, Stan Fortuna, quien tiene ya 18 discos publicados. Y recientemente Sor Cristina Scuccia, una monja de 25 años dejó literalmente con la boca abierta al jurado de la versión italiana del programa La Voz con el tema No One de Alicia Keys. Este video se hizo viral en las redes sociales.

El problema para los católicos, sin embargo, es que no hay mucha música moderna que profese su fe, dice Vega. «Hay música cristiana, pero no mucha católica».

Hizo el video primero en inglés en unas vacaciones en septiembre de 2013. Al regresar al seminario se lo mostró al rector del seminario, el monseñor David Toups, quien con el vice rector el monseñor Remek Blaszkowski, lo animaron a subirlo online.

«Me pareció maravilloso. Creo que Álvaro está llegando a una generación que disfruta un estilo de música específica a la que él está adjuntando el mensaje de Cristo y es justamente de eso lo que se trata la nueva evangelización»,dice monseñor Toups. «Me siento muy orgulloso de él por usar su talento para darle gloria a Dios…».

Un talento que incluso cautivó al arzobispo Thomas Wenski, de la Arquidiócesis de Miami, quien le escribió para felicitarlo.

«No diría que soy muy aficionado de la música rap, sin embargo el tema del video que hizo el seminarista, Álvaro Vega sí me atrae y creo que al servir a través de este medio Álvaro hace el tema atrayente también a los que sí son aficionados de rap», dijo Wenski. «O sea, para predicar el evangelio hay hablar el lenguaje de los oyentes.»

Look ‘rapero’

En el video— rodeado de ángeles, pobres, en misas, en el Capitolio y hasta en el Vaticano (gracias a la magia de la tecnología) biblia en la mano, amén de un look bastante ‘rapero’ con diseños en el cuero cabelludo inspirados en Calle 13—, Vega rapea su fe.

Unos cuatro años atrás, graduado de ingeniería eléctrica en la Florida International University y ejerciendo su carrera, este joven de padres nicaragüenses, había escrito, vendido, y subido al Internet muchos otras canciones de rap de las que hoy prefiere no hablar, dice.

«Hoy me avergüenzo de ellas porque el rap es algo vulgar, que usa malas palabras no tiene nada nuevo»,dice Vega. «No edifica al ser humano para nada, al contrario destruye el alma. En general en sus letras no hay esperanza… es una frustración hecha canción» dice el joven seminarista. Envenena a la gente».

Vega, que antes se inspiraba en los raperos M&M, Big Pun y Notorious B.I.G., hoy se inspira en los santos (como el Padre Pío o San Juan María Vianney) y quizá, dice, en el monje rapero Fortuna.

A pesar de haber nacido en un hogar católico y haber asistido desde pequeño a la misa, Vega se había convertido en un «católico muerto. Participaba en la misa, rezaba, pero no tenía vida interior», recuerda.

Hasta que en 2008, le llamó la atención un libro que tenía uno de sus hermanos: La imitación de Cristo, del beato Tomás de Kempis (alemán nacido en 1380 y autor de ese libro, una de las obras de devoción cristiana más conocidas). Fue entonces cuando «tuve un encuentro personal con Dios que cambió mi vida».

«Me di cuenta que yo estaba viviendo una vida terrenal, siguiendo las cosas del mundo, cosas que cuando me muriera no me iba a poder llevar conmigo. Lo más esencial era mi alma y me di cuenta que la había ignorado»,dice. «Por haber sido católico sabía quién era Jesús pero no lo conocía. Ahí decidí entregarle mi vida al Señor y en ese instante cambió mi vida».

Sacerdote y cantante

Tras ese «encuentro», Vega se dedicó a edificar su vida espiritual: se unió a grupos de oración, en la iglesia San Bonaventure, de Davie y en la St. Katherine Drexel de Weston; rezaba el rosario… «Tenía hambre y sed de Dios. Sabía que Dios me iba a llamar para el sacerdocio», recuerda.

Y ese llamado llegó tras asistir a un retiro vocacional. Un llamado que para su madre Gloria María Vega, fue la respuesta de Dios después de tanto rezo. Al igual que Santa Mónica, la madre de San Agustín, su madre rezaba a diario por la conversión de su hijo cuando «vio que sus caminos no iban como Dios quería». «Yo rezaba por un cambio en su vida y el Señor lo logró. Dios ha sido muy bueno con nosotros», dice la madre.

Hoy, mientras se prepara para la vida sacerdotal, a este músico innato con talento para tocar el piano de oído le fluyen las ideas para un proyecto más cercano a su tan importante sacerdocio. «Espero sacar un disco antes de convertirme en sacerdote», dice sonriente.

Y ya tiene, dice, material suficiente. «Entre otros, tengo un rap sobre el hijo pródigo, otro que habla de que en los momentos difíciles, Jesús siempre está a nuestro lado, y otro sobre la esperanza que tenemos en Jesucristo, por eso no hay que deprimirse sino siempre sonreír».

La letra del rap Creo en Dios

Creo en un Señor Dios todopoderoso
Abraza al leproso
Y lo sana con su toque milagroso
Perdona los pecados y es misericordioso

Yo creo en el llamado
a ayudar los marginados de la sociedad;
A los que viven en la calle en la soledad
En cada uno que yo he visto, allí está Cristo

Creo en el que dio la vida por nosotros
Y ahora vienen otros
diciendo que esa historia es solamente un mito
Yo creo en La Palabra y lo que está escrito

Yo creo en Jesús, la luz que alumbra al mundo,
Levanta al moribundo y nos da la salvación
Rompe toda maldición,
Yo quiero que todo el mundo cante esta canción.

Creo en Dios, creo en ti, creo en mi gente,
Para crear un mundo diferente
Todos unidos con una sola voz
Alza tu mano y grita ‘creo en Dios’

Creo en ti, creo en mí, en mis ganas de vivir
Creo en Dios, mi Señor, de este mundo creador,
Creo en mí, creo en vos, creo en un mundo mejor
Yo creo que si puedo, yo sí creo en el amor

Pero les diré lo que no creo:
Yo no creo en los que niegan las escrituras que yo leo
Yo no creo en las razones para hacerme ateo,
Si yo creo en el Señor es porque si lo veo!

Yo no creo en el ‘derecho’ de quitar la vida
La sangre de los inocentes clama cada dia
Yo no creo en la redefinicion del matrimonio
No creo en las mentiras que propaga el demonio

Yo creo en el amor, para vencer el odio
Creo en la dignidad de la vida humana
Dada por un Dios que nos ama
Creo en Jesucristo, la solucion para un mejor mañana.

Creo en Dios, creo en ti, creo en mi gente,
Para crear un mundo diferente
Todos unidos con una sola voz
Alza tu mano y grita ‘creo en Dios’

No creo en derecha, no creo en izquierda,
Yo creo en la ley escrita en nuestra conciencia,
Creo en Jesucristo, creo en su regreso
No se sabe el día ni la hora, estén despiertos

Persevera en oración con mucho esfuerzo
Y labora como un verdadero siervo
Yo creo con fe y esperanza
Que por medio de Jesús, todo se alcanza

Un mundo mejor sin sufrimiento y matanzas
Todas la naciones dando gracias y alabanza
Cada hombre reflejando Cristo en semejanza
Con ese amor y caridad que no se cansa

El hombre en este mundo es un peregrino
Que solamente en Jesús encuentra su destino
Que El Señor nos ilumine este camino
Para llegar al cielo con corazón de niño.

Creo en Dios, creo en ti, creo en mi gente,
Para crear un mundo diferente
Todos unidos con una sola voz
Alza tu mano y grita ‘creo en Dios’

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