Andrés y Clara, pareja ante el Sínodo: “Mi familia no creía en nuestro matrimonio. Nos dieron los papeles del divorcio”

“El hecho de que los dos papás tengan que trabajar hace que se pierda mucha comunicación entre el matrimonio y esa pérdida de comunicación hace que nos vayamos alejando, que dejemos de conocer al otro, de saber qué piensa el otro”

8 de octubre de 2015.- (13 TV  / Camino católicoAndrés Galindo y Clara Rubio son la primera pareja que ha hablado ante el Sínodo, en el que participan como auditores procedentes de México. Contaron a la asamblea los duros comienzos de su matrimonio.

El esposo Andrés explicó que «yo perdí el trabajo, y la familia, -parte de la familia-, no confío en que íbamos a ser un matrimonio porque empezamos muy mal. Incluso uno de la familia llegó un día con los papeles para que firmáramos nuestro divorcio”.

Recuerdan que se encontraban totalmente solos con una hija en camino. Ahora, 46 años, dos hijos y cuatro nietos después están aquí, participando en la asamblea de obispos como expertos en pastoral familiar. «Pusimos todos los «peros”. Cuando nos dimos cuenta de lo que estábamos diciendo nos vimos a los ojos, volteamos a ver a nuestro amigo y le dijimos: «¿Cuándo empezamos?”. Y, a partir de entonces, trabajamos en la pastoral familiar y de esto ya hace 22 años”, afirma Andrés.

En este tiempo han ayudado a parejas de novios que se preparan para el matrimonio y, sobre todo, a matrimonios. Señalan algunas de lasdificultades a las que se enfrentan las parejas a las que acompañan. Es Clara, la esposa, quien asegura que «el hecho de que los dos papás tengan que trabajar hace que se pierda mucha comunicación entre el matrimonio y esa pérdida de comunicación hace que nos vayamos alejando, que dejemos de conocer al otro, de saber qué piensa el otro”.

Por su parte, Andrés añade que “si no hay presencia de padres en la casa, ¿dónde está la educación? Abandonamos esa educación o se abandona esa educación en gente que, a lo mejor, no tiene ni idea”.

Clara aporta otra dificultad fruto de las actitudes personales de ambos miembros de la pareja:«Cuántas veces estamos metidos en la tecnología y estamos viviendo un matrimonio en una soledad espantosa, cada quién metido en una maquinita”.

Se mantienen al margen de polémicas o presiones externas. Solo desean transmitir un mensaje al Sínodo, que sintetiza Andrés: «Que hagan una pastoral familiar que salga del corazón, del amor que se le tiene a la familia, del cuidado que se le debe de tener. ¿Para qué? Para que todos nosotros de alguna manera nos acerquemos a ellos y podamos pedir ese auxilio que en algunos momentos necesitamos en nuestra vida”.

Otras 16 parejas de todo el mundo expondrán ante el Sínodo los principales retos y necesidades que afrontan las familias en la sociedad actual. El objetivo: buscar en común soluciones pastorales para que nadie nunca más se sienta solo. Este es el texto completo del testimonio que Clara y Andrés dieron en el Sínodo: 

Somos el matrimonio conformado por Andrés y Clara Galindo de México.

Hace ya 45 años que formamos la familia Galindo Rubio.

Dios nos permitió tener 2 hijos ahora ya casados y 4 nietos.

Iniciamos nuestra vida, como muchos matrimonios, con mucha ilusión, pero también con momentos positivos y negativos tanto emocionales como económicos.

Los primeros años no fueron fáciles sobre todo por algunas presiones de algunos familiares que no nos auguraban mucho éxito en nuestra nueva vida que estábamos iniciando, al grado que por los problemas económicos que teníamos buscaron separarnos. Y un día llegó a nuestra casa un familiar con los documentos ya preparados para que firmáramos nuestro divorcio.

A pesar de la insistencia porque diéramos ése paso, Andrés y yo, decidimos luchar contra el desequilibrio que había provocado aquel suceso y sacar adelante nuestro matrimonio y la familia que empezábamos a formar, aunque ésta decisión fue sin tener una conciencia clara de lo que significaba el sacramento del matrimonio.

Poco tiempo después, gracias a Dios tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia de relación en el Encuentro Matrimonial Católico, en donde aprendimos a comunicarnos, a saber perdonar, pero sobre todo el conocer cuál era el plan de Dios para nosotros como matrimonio y como familia. Y así seguimos luchando por nuestra relación, pero ahora con un poco más de conciencia de acuerdo al plan de Dios.

Un tiempo después en que pasábamos nuevamente por una etapa muy difícil de nuestra vida ya que Andrés se había quedado sin trabajo y nuestra situación económica se veía mermada, un querido amigo nos pidió que lo acompañáramos a la Basílica de Guadalupe, en donde aprovechamos para pedirle a nuestra querida Madre y a nuestro Sr. Dios, a que nos ayudaran a resolver nuestros problemas y prometimos que nosotros haríamos lo que nos pidieran.

Saliendo de la Basílica fuimos invitados a colaborar dentro de la Pastoral Familiar y lo primero que pensamos fue en decir que no, que primero teníamos que resolver nuestros problemas económicos. Pero gracias a Dios y a nuestra Sra. pudimos recapacitar y aceptamos servir a nuestra Iglesia en la Pastoral Familiar.

Durante nuestro servicio a nuestra Iglesia, tanto en México como en Centroamérica, hemos podido corroborar en diversos Cursos, Asambleas, Congresos etc. que los grandes problemas por lo que pasan las familias son provocados por factores Sociales, Culturales, Políticos, Educativos, Económicos y religiosos y el matrimonio y la familia, se ven debilitados y frágiles, y su propia fuerza necesita ser rescatada a través de la formación y enseñanza de su identidad y misión.

La pastoral de la familia es hoy, la pastoral del 3er. Milenio, por los pequeños y grandes ataques de algunas instituciones tanto gubernamentales como civiles hacia el matrimonio, la familia y la vida.

Requiere de Pastores enamorados del proyecto de Dios, para hacer una pastoral de la Familia que nazca del corazón del Pastor, para que las familias sean guiadas, acompañadas y formadas según el plan de Dios, para que vivan su identidad y misión.

Clara Rubio y Andrés Galindo

 

 

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