Arturo Guerrero se bautizó con 14 años al convertirse sus padres y proponérselo, descubrió que al sufrir acoso escolar Dios estaba con él y será sacerdote

* «Cursando la primaria y la ESO, durante seis años, padecí acoso escolar y a causa de ello me encerré en mí mismo y fue bastante duro. Fueron  unos años de mucha oscuridad, de mucha soledad, de mucho encerrarme en mí mismo y evitar a los demás. Y al llegar a la Iglesia y participar en peregrinaciones y en convivencias, me di cuenta de que la gente me podía querer como era, no como yo aparentaba, que era lo que me pasaba hasta entonces. Empecé a encontrarme conmigo mismo y el Señor lo primero que hizo fue desvelarme quién era yo y quien era Él. Al cabo del tiempo empecé a descubrir, que en todos esos años tan oscuros, nunca había estado solo, sino que estaba Jesucristo conmigo. Eso me ayudó a verlo con una luz diferente. No sin dolor porque el dolor estaba ahí, pero sí desde un punto de vista mucho más vivo, mucho más gratificante, con mucha más vida. Y eso fue lo que a mí me ayudó, no solamente a ser cristiano sino a intentar buscar una verdadera amistad con Dios»

Camino Católico.- Arturo Guerrero es un joven de 25 años que no se considera católico de toda la vida ya que su bautizo se produjo a los 14 años. Fue en ese momento cuando comenzó su vida de fe. «Puedo decir que soy un enamorado del Señor y procuro llevarlo a todos los ámbitos de mi vida», explica. Con todas las dificultades y cruces que lleva en la sociedad en la que vivimos, el propio Arturo es conocedor de ello, porque en su vida también ha sufrido el desprecio de algunas personas, a pesar de ello, siempre ha permanecido agarrado al Señor intentando ser una persona sencilla.

Su camino de fe echa a andar con esos 14 años y habiendo tomado el sacramento del bautismo. Sus padres se convirtieron e invitaron a él y a su hermano a bautizarse. A raíz de ese momento empezó un camino de acercamiento a la fe y de conversión. Cuando sus padres sus padres le ofrecieron a Arturo la bonita posibilidad de bautizarse, él no tenía ni idea de qué significado tenía el bautismo. Antes, cursando primaria y la ESO, durante 6 años, sufrió acoso escolar, que Cristo transformó cuando tuvo su encuentro personal con Él hasta tal punto que sintió la llamada al sacerdocio en 2010. Cuenta su testimonio de conversión en el video de  Mater Mundi TV, del cual publicamos una síntesis en primera persona a continuación:

Soy Arturo Guerrero, tengo 25 años y no soy católico de toda la vida. Me bauticé con 14 años y a raíz de ahí empezó mi vida de fe. Soy un enamorado del Señor y procuro llevarlo a todos los ámbitos de mi vida con todo lo que ello conlleva: muchas cruces y mucho desprecio e intolerancias por parte de algunas personas, pero siempre agarrado al Señor y siendo una persona sencilla.

Cuando tenía 14 años, mis padres se convirtieron y nos invitaron a mí y a mi hermano a bautizarnos y a raíz de ahí empezó ese camino de fe. Cuando mis padres me lo propusieron, no tenía ni idea de que era un bautismo. De hecho nunca había ido a una iglesia consciente de ello. Había estado en la Primera Comunión de un amigo sin saber ni siquiera que era eso. Yo iba por la fiesta, por la comida y por todo lo que venía después. Pero del acto no me enteré de nada.

Gracias a que mis padres me ofrecieron el bautismo tuve la oportunidad de entrar en una iglesia y empezar a conocer lo que era y significaba de verdad. Me impartieron una catequesis para preparar el bautismo.

En mayo recibí los dos sacramentos tanto el del bautismo como el de la comunión y para mí fue un momento de muchas gracias, puesto que yo  llevaba menos de un año en la Iglesia. Una de las cosas que más me ayudó fue que me descubrí a mí mismo. Cursando la primaria y la ESO, durante seis años, padecí acoso escolar y a causa de ello me encerré en mí mismo y fue bastante duro. Eso conllevó que yo no me conociera a mí mismo, puesto que tenía que aparentar exteriormente para evitar tener problemas. Fueron  unos años de mucha oscuridad, de mucha soledad, de mucho encerrarme en mí mismo y evitar a los demás.

Arturo de peregrinación con sus amigos jóvenes convertidos de la parroquia

Y al llegar a la Iglesia y participar en peregrinaciones y en convivencias, me di cuenta de que la gente me podía querer como era, no como yo aparentaba, que era lo que me pasaba hasta entonces. Empecé a encontrarme conmigo mismo y el Señor lo primero que hizo fue desvelarme quién era yo y quien era Él.

Al cabo del tiempo empecé a descubrir, que en todos esos años tan oscuros, nunca había estado solo, sino que estaba Jesucristo, que estaba el Señor conmigo. Eso me ayudó a verlo con una luz diferente. No sin dolor porque el dolor estaba ahí, pero sí desde un punto de vista mucho más vivo, mucho más gratificante, con mucha más vida. Y eso fue lo que a mí me ayudó, no solamente a ser cristiano sino a intentar buscar una verdadera amistad con Dios.

El ambiente en el que me movía era el de un barrio normal de Getafe, donde vivía, con unos chavales normales. Pero al entrar en la parroquia empecé a descubrir otro tipo de jóvenes de mi edad que me atraían mucho: tanto su forma de ser, su forma de tratar a los demás y como me trataban a mí. Estas son mis amistades en el Señor. En mi mente siempre los he considerado como amigos en el Señor. Son personas con las que puedo compartir mis intimidades hablar de Jesucristo, de cómo me siento, de lo que me ha ayudado. Con ellos encuentro al Señor

Loa amigos en el Señor de Arturo Guerrero

Cuando estoy con mis amigos de antes que no son cristianos, no soy otra persona soy la misma. Y cuando hablan de Dios, el que lleva la voz cantante soy yo y me respetan, me preguntan y tienen inquietudes. He sido un ejemplo y un testigo del Señor y de lo que el Señor pide. Desde que tomé la decisión de bautizarme y descubrí al Señor los estereotipos pasaron de largo.

Yo me he plantado en un instituto público, en 2º de bachillerato y me han preguntado: “¿Qué vas a estudiar el año que viene?” Mi respuesta fue: “teología”. Y ellos insistieron: “¿Y eso que es?” Y dije: “pues estudios sobre Dios”. Ellos repreguntaron: “¿Y para que vas estudiar eso?” Y les contesté: “para ser sacerdote”.

A raíz de mi conversión recibí la llamada de Dios al sacerdocio en el 2010, un día antes de que España ganase el mundial. Siempre he sido muy echado para adelante desde que descubrí al Señor, porque tenía alguien detrás más grande que me cubría las espaldas.

Arturo Guerrero