Bartolomé Martos, presentador y productor de radio: «Hay que salvar vidas, la salud y vivir la Navidad que es dar las gracias a Dios porque nos ha enviado a su hijo»

* «La oración significa mucho en mi vida. Me reencontré con ella y con mis raíces religiosas hace unos años, cuando tuve la oportunidad de viajar por primera vez Tierra Santa.  Cuando recorres determinados lugares, se te remueve dentro tu herencia, tu cultura, lo que has mamado y que forma parte de tu identidad. Ahí volví a descubrir la importancia de comunicarme con Dios. Al despertarme cada mañana, levantar la persiana de mi habitación y ver amanecer, doy gracias a Dios por lo que me ofrece cada día: el regalo de la vida»

Camino Católico.-  Bartolomé Martos es presentador y productor en Canal Sur Radio y aprendió a rezar con la guía de su madre, de quien dice: «una persona de fe, que desde pequeñito siempre nos ha inculcado tanto a mí como a mi hermana el sentido religioso de la vida, con sus valores éticos y morales», explica a Ana María Medina en la web de la Diócesis de Málaga.

«Recuerdo esa oración del Jesusito de mi vida cuando nos acostaba. Era algo muy ligado a mi infancia, lo que más recuerdo: al cerrar cada día, ponerte en manos de Jesús como amigo, para amanecer al día siguiente estando bien», recuerda.

La Navidad para este comunicador ha sido desde pequeño una época de mucho trabajo. «Íbamos al pueblo y recogíamos aceitunas. Mi madre ponía un nacimiento, algo muy sencillo, y creo que en definitiva eso es lo que va al corazón de lo que celebramos, al fondo, más allá de tanta fiesta añadida: dar las gracias a Dios porque nos ha enviado a su hijo. A mí es lo que más me gusta. Cuando tuve a mi hija, montaba en casa un belén más grande, un árbol, pero ahora que es mayor, hemos vuelto a lo sencillo, que me transmite más».

En esa línea, Barto apuesta por los villancicos. «Me parecen una forma de oración natural, nacida del pueblo, aunque no los canto, porque se me da fatal», confiesa con una sonrisa. «En esta Navidad en que parece que hay una lucha contrarreloj para salvar la Navidad. No estoy de acuerdo con eso. Hay que salvar vidas, la salud, y puede ser quizás un año muy bueno, ya que no vamos a poder estar con todos para celebrarlo, para reencontrarnos con el sentido auténtico y nuclear de la Navidad», explica.

La adolescencia y la primera juventud de este periodista fue un momento de alejamiento de la fe. «Ahora, sin embargo, la oración significa mucho en mi vida. Me reencontré con ella y con mis raíces religiosas hace unos años, cuando tuve la oportunidad de viajar por primera vez Tierra Santa -confiesa-. Cuando recorres determinados lugares, se te remueve dentro tu herencia, tu cultura, lo que has mamado y que forma parte de tu identidad. Ahí volví a descubrir la importancia de comunicarme con Dios», explica.

Es cierto que, cuando atraviesa malos momentos, acude a la oración. «En tiempo de sufrimiento, cuando tienes un golpe duro de la vida, me he agarrado a ella con más intensidad». Pero no solo. «Cuando la vida me sonríe y soy consciente, algo que no siempre consigo, de lo que Dios me da: salud, trabajo, seres queridos. Al despertarme cada mañana, levantar la persiana de mi habitación y ver amanecer, doy gracias a Dios por lo que me ofrece cada día: el regalo de la vida», aclara. Además de ese momento, Barto Martos confiesa que cualquier situación es buena para abrir ese diálogo con Dios, con Jesús o con María, aunque lo experimenta especialmente en la Eucaristía. «Ese rezo en comunidad, que frecuento menos de lo que me gustaría, me da mucha paz», dice.

«Si te sientes solo, si crees que la vida no tiene sentido, que esto es un caos, reza. Hay Alguien ahí que da un sentido a todo lo que ocurre. Esa es mi recomendación para orar. No hace falta recitar oraciones determinadas, porque corremos el riesgo de hacerlo mecánicamente, sin sentir lo que decimos. Reza de la manera que te resulte más sencillo, más acorde a lo que sientes», recomienda.

Aparte de ese diálogo natural, su oración favorita es el Padrenuestro. «En ella se recoge una serie de conceptos básicos que, si los dices de forma consciente, te hablan de la fe, de quién es Él, del agradecimiento y de algo que me parece vital, como es el perdón, un principio básico de ética que todos deberíamos aplicar en nuestra vida diaria con más frecuencia», concluye.


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