Begoña León Alonso bendecida con el milagro que canonizó a San Rafael Arnáiz al ser curada del mortal Síndrome de Hellp: «Ningún facultativo esperaba que saliera con vida»

*  «Pienso en la infinita bondad de Dios con todos nosotros. Aunque estemos en una situación límite, Dios nos pone a prueba muchas veces, y nunca se olvida de nosotros, por lo tanto no debemos perder nunca la fe en él y debemos ser fuertes para afrontar con ilusión lo que nos mande. Ya lo decía el hermano Rafael, que todos tenemos que llevar nuestra cruz»

Camino Católico.- El 11 de octubre de 2009 pasará a la historia como el día de la canonización del Hermano Rafael Arnáiz Barón, monje trapense español. Ya había sido beatificado por San Juan Pablo II quien lo propuso como ejemplo a todos los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela. Para la canonización hacía falta que se produjera un milagro, por intercesión en aquel momento del Beato Rafael. Y se produjo. Por aquel entonces Begoña León Alonso era una joven madre de treinta años que tuvo que pasar un terrible y doloroso embarazo y un parto en peligro de muerte para ella y para su hija. Cuenta su testimonio del milagro en un video de Mater Mundi TV.

Quedó en ese momento clínicamente desahuciada como así cuenta en el libro ‘El milagro del hermano Rafael’ que ella misma escribió sobre su historia. Por su rareza, costó averiguar la causa de esos terribles dolores, pero hubo un diagnóstico: tenía el mortal Síndrome de Hellp, ante el que los mejores especialistas del hospital madrileño del Gregorio Marañón de Madrid no podían hacer nada, solamente aliviar sus dolores, hasta que le llegara la muerte. Pero la vida, la fe y el milagro vencieron a esa pronosticada muerte.

Esta milagrosa curación podría ser obra de la profunda fe que Begoña tuvo hasta el final pero también de la ferviente oración de sus padres, de los Monjes de la Trapa de San Isidro de Dueñas y de otros monasterios que pidieron al Hermano Rafael el milagro de la curación de la moribunda Begoña León Alonso. Cuando Begoña León se encontraba en estado crítico, una amiga se movilizó: rezó al beato Rafael para su curación y pidió a una religiosa de Burgos, ciudad natal del futuro santo, que pidiera un milagro al beato Rafael. Esa religiosa viajó hasta el monasterio de Dueñas para solicitar a los monjes que también rezaran.

Una vida que volvió a ser vida en enero del 2001 cuando fue dada de alta en el hospital. Tras este suceso que a ojos científicos no se puede hallar una explicación lógica, se realizó un minucioso examen sobre la autenticidad del milagro, el 21 de febrero del 2009, que se aprobó como tal.

El 24 de mayo de 2009, Begoña León Alonso explicaba a El Norte de Castilla que escribió su libro testimonio del milagro porque “de alguna manera, me siento en deuda con Dios, y creo que lo mínimo que debo hacer es dar testimonio de primera mano de lo que me ha ocurrido. Además, pienso que puede ayudar a muchas personas que estén atravesando por un mal momento a no perder la esperanza, y tampoco la fe.

Fue una experiencia terrible, ya que sufrí mucho y estuve en una situación extrema entre la vida y la muerte, donde ningún facultativo esperaba que yo saliera con vida de todo aquello, pero a la vez con el tiempo ha resultado ser una experiencia gratificante, ya que tanto mi hija como yo estamos vivas y sin secuelas, y además, al haber reconocido la Santa Sede como milagro mi curación, me llena de alegría y de satisfacción haber podido de alguna manera colaborar a que el hermano Rafael Arnáiz Barón suba a los altares.

Begoña León, junto al vicepostulador de la causa de canonizacón del beato Rafael cuando se aprobó el milagro

Esta experiencia ha afianzado más aún mi fe en Dios y en ver la vida con otros ojos. Siempre he creído en los milagros, era algo que me llamaba mucho la atención, pero nunca había vivido de cerca uno de ellos”

Begoña explica que antes de que se produjera su milagro si que conocía al beato Rafael, pero nunca había estado antes en La Trapa. Para ella, “el Hermano Rafael Arnáiz Barón es una bendición del cielo, un modelo a seguir. Siendo un hombre que lo tenía todo en la vida, renunció  a todo ello para dedicar su vida en cuerpo y alma sólo a Dios. Siempre que puedo le rezo, hablo con él, y le cuento a todo el mundo la maravillosa experiencia que sólo él me ha hecho vivir”.

Además asevrera que “yo fui consciente en todo momento de lo que ocurría, aunque no sabía con certeza el porqué estaba tan enferma. A partir del día 6 de enero fue cuando empecé a remontar en mi gravedad, y poco a poco todo se fue normalizando. A los 23 días de estar ingresada en la Unidad de Reanimación del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, fue cuando al darle las gracias a los médicos que me atendieron durante estos interminables días me dijeron que no les diera las gracias, que ellos no habían hecho nada, que todo lo había hecho yo. Pienso en la infinita bondad de Dios con todos nosotros. Aunque estemos en una situación límite, Dios nos pone a prueba muchas veces, y nunca se olvida de nosotros, por lo tanto no debemos perder nunca la fe en él y debemos ser fuertes para afrontar con ilusión lo que nos mande. Ya lo decía el hermano Rafael, que todos tenemos que llevar nuestra cruz”.


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