Carmen Abenza, periodista: «Hablo con Jesús y con la Virgen como amigos e “implico” a veces a mis santos más queridos: santa Teresa de Jesús, Fray Leopoldo, la madre Teresa»

* «Rezar era parte de mi vida, me reconfortaba, pero descubrí en la enfermedad inesperada de mi abuelo que pedir con amor y sin estridencias, con fe ciega a Cristo y su madre, es un consuelo, una compañía a los problemas de cada día, sabiendo que seré escuchada y atendida»

Camino Católico.-  Carmen Abenza, periodista, profesional de los Medios, cuyo trabajo fue reconocido en la Fiesta de San Francisco de Sales de este 2020, con la Medalla de Honor del Periodista por  Asociación de la Prensa de Málaga, ha conseguido ser “familia” de todos los andaluces. Carmen comenzó su carrera a principios de los años ochenta en la Cadena Rato en Antequera. Posteriormente, se trasladó a Málaga donde pasa por diferentes cadenas como Onda Cero, Antena 3 Radio, Cadena SER y especialmente Canal Sur donde consigue una audiencia récord con el programa El patio de Carmen. Tras su paso por la cadena autonómica, vuelve a la programación local en diferentes televisiones, entre ellas Canal Málaga, donde actualmente trabaja. Carmen Abenza explica su testimonio de fe y oración a Ana María Medina de la web de la Diócesis de Málaga.

«Me crié en una familia creyente y practicante. Recuerdo saberme los “rollos” de Cursillos de Cristiandad que daba mi padre de tanto escucharlo y las subidas al Monte Calvario, de madrugada, haciendo el Via Crucis con él y sus compañeros de la Adoración Nocturna. Los domingos, los dominicos del barrio comían con nosotros el puchero de mi madre como una gran familia», recuerda.

Aquello dejó huella en su espiritualidad, al igual que su paso por el colegio de El Monte y del Pilar, de las Siervas de San José, en Ciudad Jardín. «Rezar era parte de mi vida, me reconfortaba, aunque no supiera aún exactamente su valor, así como comulgar en la iglesia San Pio X de la Virreina, donde iba».

Sin embargo, fue la inesperada enfermedad de su abuelo materno, cuando ella tenía nueve años, la que hizo de la oración algo imprescindible. «Mi madre se pasó la noche entera rezando, incluso de rodillas, ya que el médico le dijo que no había arreglo. Al día siguiente, desapareció la fiebre y el dolor, y vivió 30 años más. Descubrí entonces que pedir con amor y sin estridencias, con fe ciega a Cristo y su madre, es un consuelo, una compañía a los problemas de cada día, sabiendo que seré escuchada y atendida», afirma.

Esta comunicadora reconoce rezar “en todas partes”. «No solo las oraciones que conocemos, sino que hago las mías propias. Hablo con Jesús, y especialmente con María, pensando que puede mediar como todas las madres, cuando la cosa es difícil.

Les hablo como amigos e “implico” a veces a mis santos más queridos: santa Teresa de Jesús, a la que admiro; Fray Leopoldo, la madre Teresa… Deseo que los que se me han ido estén con ellos en algún lugar. Nunca pido cosas materiales ni tener más dinero. Solo salud para los míos, para el resto de la humanidad y tener la cabeza lo mejor amueblada posible para solucionar el día a día», confiesa.

ORACIÓN

Carmen elige como oración el Credo, «porque creo en la vida eterna de cada uno de nosotros».

Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.

Amén.


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