Cómo realizar la jornada de oración y ayuno por Siria convocada por Papa Francisco

Monseñor Paglia pide a las familias que expliquen a sus hijos el sentido de este gesto pedido por el Papa

7 de septiembre de 2013.- (Camino Católico)  Frente a los dolorosos momentos que está sufriendo la nación Siria provocados por la violencia, el santo padre ha propuesto un día de ayuno y oración en el que invita a cristianos, fieles de otras religiones y hombres y mujeres de buena voluntad a que participen de esta jornada. Pedir por la paz en el mundo y especialmente en este momento por la paz en Siria, unirá el corazón y los deseos de multitud de personas este sábado día 7 de septiembre.

Ayunar también significa hacerse solidario y comprender la situación de las miles de personas que cada día pasan hambre en el mundo. Este sábado puede ser además un momento para explicarle incluso a los más pequeños de la casa el sentido de hacer este sacrificio, que dista mucho de ser un acto vacío de significado.

En una nota que ha difundido la Oficina de Celebraciones Litúrgicas en esa ocasión, se ofrecen algunos puntos de reflexión sobre el significado del ayuno y la oración.

Infografía realizada por ACI Prensa

El día de ayuno, indica, no debe ser entendido exclusivamente según las formas jurídicas del Código de Derecho Canónico; «sino en un sentido más amplio, que implique libremente a todos los fieles: los niños, que voluntariamente cumplen renuncias a favor de sus coetáneos pobres; los jóvenes, muy sensibles a la causa de la justicia y de la paz; todos los adultos, menos los enfermos, sin exclusión de los ancianos.  En todas las grandes experiencias religiosas el ayuno ocupa un puesto importante”.

El ayuno implica una actitud de fe, de humildad, de total dependencia de Dios. Ya en el Antiguo Testamento se encuentran ejemplos donde se recurre al ayuno para «prepararse al encuentro con Dios; antes de afrontar una tarea difícil o pedir el perdón de una culpa; para manifestar el dolor causado por una desgracia doméstica o nacional; pero el ayuno, inseparable de la oración y de la justicia, está orientado sobre todo a la conversión del corazón, sin la cual, como denunciaban ya los profetas, no tiene sentido». Del mismo modo encontramos el ejemplo en la vida de Jesús, cuando ayunó durante 40 días en el desierto antes de comenzar su vida pública.


Mons. Vincenzo Paglia, Presidente del Consejo pontificio para la Familia, ha hecho público un llamamiento a todas las familias para que participen en la jornada de ayuno y oración convocada por el Papa Francisco. Dirigiéndose a todas las familias leemos en el mensaje:

Queridísimos: la invitación del Papa Francisco a una jornada de oración y de ayuno por la paz en Siria y en todas las naciones afectadas por el drama de la guerra, debe ser atendida con gran seriedad y compromiso por todos nosotros.

Las imágenes que han dado la vuelta al mundo y las continuas trágicas noticias interpelan nuestro corazón, nuestra inteligencia, nuestra fe. Por eso los invito a acoger la propuesta del Papa y a hacer también en su hogar un gesto de ayuno y oración.

Queridos padres, no tengan miedo de proponer a sus hijos una comida austera y mínima; será motivo para explicarles lo que está sucediendo en el mundo y cómo estos hechos terribles no nos pueden dejar indiferentes. Junto a la dureza de la crónica, no olviden comunicarles la esperanza de la paz ofrecida por Cristo Resucitado, que nos ha reconciliado con el mundo no con gestos violentos y de venganza, sino con el don de sí mismo.

No olviden invitar a los abuelos y ancianos a esta comida, hecha con poco alimento y muchas palabras; si alguno de ellos ha experimentado momentos de guerra, puede contar lo que significa vivir bajo las bombas y en la incertidumbre del mañana y cómo rezaban en esos días.

Y ustedes, muchachos y jóvenes, no se quejen si el sábado no habrá mucha comida en la mesa, sino den gracias a sus padres por lo que les ofrecen, pídanles explicaciones y motivos por los que vale la pena seguir viviendo en esta tierra marcada con demasiada frecuencia por luchas y violencia.

¡Juntos, en la mesa, para rezar! Por las familias de Siria, por los niños que mueren cada día por odio y por hambre, por los gobernantes llamados a encontrar soluciones de paz y no violentas. La lectura de un salmo, de una página evangélica, un misterio del Rosario, oraciones espontáneas hechas en voz alta, un simple canto; cada familia elija el modo que mejor le parezca para interceder, para ponerse en medio entre el misterio del mal que marca nuestra historia y el Dios de la paz que la sana y la salva.

¡Gracias!

Mons. Vincenzo Paglia,

Presidente del Consejo pontificio para la Familia