De hijo de un sacerdote tribal a pastor de almas en la selva: el largo viaje espiritual del obispo Anicetus Bongsu que se convirtió ya adulto y se hizo capuchino

Camino Católico.-  El pasado 8 de diciembre el Papa aceptaba la renuncia por motivos de edad de Anicetus Bongsu Sinaga como arzobispo de Medan en la región de Sumatra del Norte (Indonesia) aunque aún sigue activo al ser también el administrador apostólico de la diócesis de Sibolga.

Este es otra etapa más del largo viaje espiritual de este capuchino que empezó en la religión tribal Malim en la selva tropical de Sumatra, que siguió tras su conversión en la juventud, el despertar de su vocación como capuchino y su finalmente larga carrera episcopal.

Hijo de un sacerdote malim

Según recoge Ucanews y explica J. L. en Religión en Libertad, este experimentado obispo acaba de publicar sus memorias y en ellas relata esta conversión. La Malim es una religión local pre-islámica de Indonesia. La fe en la que nació Anicetus comparte bastantes similitudes con el islam, incluyendo el uso de velos y turbantes. Es en realidad la forma moderna de la religión tradicional practicada por la tribu Batak, la mayoritaria en Sumatra del Norte.

Este obispo de 77 años nació y se crió en una familia seguidora de la religión Malim. Su padre era un granjero y recolector de aceite de palma además de sacerdote malim, mientras que su madre era una curandera tradicional.

Monseñor Bongsu Sinaga creció en esta fe que le transmitieron sus padres y hasta su juventud recitaba sus oraciones. En sus memorias confiesa que su conversión al catolicismo fue un proceso gradual.

Comenzó al conocer a un sacerdote misionero holandés, el capuchino Beatus  Jenniskens, que le dijo que algún día también podría convertirse en sacerdote católico. Esta afirmación se quedó grabada en la memoria del joven Anicetus.

Bautizado a los 17 años

Finalmente fue bautizado a los 17 años, el mismo año en el que también su padre dejó su religión y de ser sacerdote Malim para pasar a ser católico. El ahora obispo asegura que encontró ciertos parecidos entre su antigua religión y el cristianismo, lo cual facilitó todo este proceso.

Por ejemplo, los seguidores de Malim sacrifican un búfalo durante el festival de la cosecha, la fecha más importante de su calendario religioso. Creen que la sangre del animal sacrificado los purifica de sus pecados, una práctica que el obispo ve parecida al cordero sacrificial del cristianismo.

Capuchino, doctor en Teología y luego obispo

Una vez convertido en católico quiso ser como aquel misionero capuchino holandés que conoció y para ello ingresó en el noviciado de esta orden en 1963, siendo ordenado sacerdote seis años más tarde. Después en Lovaina (Bélgica) obtuvo en 1975 el doctorado en Teología Moral.

Ya en 1979 San Juan Pablo II lo nombró prefecto apostólico de Sibolga, ordenándole obispo en 1981. Y ya en 2009 dio el salto al Arzobispado de Medan, donde hay 532.000 católicos de distintos grupos étnicos, entre ellos el suyo, repartidos en 56 parroquias.

La labor pastoral de monseñor Anicetus ha estado marcada por su propia experiencia vital. Hijo de un sacerdote malim y en un país de mayoría musulmana, este obispo ha trabajado duramente y con éxito a favor del ecumenismo y el diálogo interreligioso.

Proclamar el Evangelio a todas las gentes

El obispo es muy querido en esta zona y hasta le han hecho camisetas

“Quiero que mi archidiócesis siga las enseñanzas del Concilio Vaticano II, proclame el Evangelio a todas las personas y preste atención también a los valores culturales locales”, explica el prelado.

Esta conversión facilita su conocimiento de la población y favorece el diálogo con miembros de otras religiones donde el catolicismo tiene mucho que decir. “Aunque la Iglesia se enfrenta a desafíos debe seguir siendo parte de una solución a los problemas que tiene Indonesia”, agrega.

Fueron los comerciantes portugueses los que introdujeron por primera vez el cristianismo en el norte de la isla de Sumatra, pero fue el padre capuchino Sybrandus van Rossum, un misionero holandés que llegó a finales de 1934 el que comenzó a evangelizar a los batak, según recogen los registros históricos.

Su papel ha sido reconocido como puente entre la mayoría musulmana y el resto de religiones, como la cristiana o las tribales, lo cual ha sido reconocido por los principales líderes religiosos del país.

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