El hermano Simplício muere a los 28 años de covid-19 por ayudar a los sin techo: «Es un privilegio morir por la causa de los pobres pues ellos nos abrirán las puertas del cielo»

*  «Dios me pedía algo más, y ese algo era donar mi vida completamente. Tenía la necesidad de vivir con Jesús, no solo de ir a la Iglesia. Entonces Toca y la vida consagrada son una gran realización de ese sueño. Vivir con Dios, adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento y cuidar de sus pobres en las calles fue mi deseo inicial, y es el deseo que quiero para siempre. Nuestra misión en la Toca de Assis es adorar a Jesús y después llegar al corazón del pobre, que es Él mismo disfrazado»

Camino Católico.- El joven Rodolfo Costa Pimentel, que adoptó el nombre de hermano Simplício José do Menino Jesus al hacer los votos religiosos en 2016 en la Comunidad Toca de Assis, falleció el día 29 de mayo al enfermar de covid-19, después de entregarse completamente a Dios al servicio de los más pobres, en particular de las personas que viven por las calles en situación de abandono, agravada en esta pandemia, según confirma la página de Facebook del religioso.

El prior de la comunidad en Río de Janeiro, el hermano Francisco informó que el hermano Simplício estaba en la misión de Fortaleza cuando empezó la emergencia sanitaria. Cuando descubrió que había contraído el coronavirus, su salud ya estaba muy comprometida. El joven religioso pasó varios días entubado, con respirador, y llegó a necesitar hemodiálisis. «Estamos aquí con nuestros hermanos para no dejar que sufran aún más de lo que ya sufren por el suplicio de las calles», dijo el hermano Simplício, en el video publicado en su cuenta de Instagram poco antes de su muerte.

Antes de quedar inconsciente, el hermano Simplício envió un mensaje de audio, que puede escucharse bajo estas lineas, para algunos amigos, en donde citaba una conmovedora frase de san Vicente de Paul: “Es un privilegio morir por la causa de los pobres pues ellos nos abrirán las puertas del cielo”.

“Quem nos separará do amor de Cristo? Eu estou bem certo de que nem a morte, nem a vida, poderá nos separar do amor de Deus que está em Cristo Jesus.”(Cf. Rm 8,35-39).Contamos com as vossas orações pela alma do nosso irmão e para que Deus conforte seus familiares e nossa comunidade.

Pubblicato da Irmãos Toca de Assis Fortaleza su Venerdì 29 maggio 2020

Su vocación de servir a los más pobres, una llamada temprana

El día de su profesión religiosa, el hermano Simplício recordó dos sueños que tenía en la infancia: ser monaguillo y hacer la primera comunión. A los 8 años pudo cumplirlos y empezó a dedicarse cada vez más a la Iglesia y a los sin techo. El mismo contó su experiencia:

Foto: Facebook irmaostocadeassisfortaleza

“Aún dentro de mi parroquia, el Señor ya me había llamado a mostrar a los otros jóvenes cuán bella es nuestra liturgia. Conocí la Toca de Assis con 12 años, pero pude comenzar a discernir mi vocación a partir los 15 años, que era la edad permitida. Siempre tuve una aptitud muy grande por la Iglesia. Pensé en ser sacerdote, pues no sabía que era posible ser fraile o consagrado. Entonces, cuando conocí la vida consagrada, me encantó; y en medio de ese deseo vocacional descubrí la Fraternidad de la Toca de Assis. Todavía afuera, seguí y experimenté el carisma porque participé en eventos, adoración y trabajo pastoral en la calle. Cuando cumplí 18 años, me uní a la fraternidad (…)

Dios me pedía algo más, y ese algo era donar mi vida completamente. Tenía la necesidad de vivir con Jesús, no solo de ir a la Iglesia. Entonces Toca y la vida consagrada son una gran realización de ese sueño. Vivir con Dios, adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento y cuidar de sus pobres en las calles fue mi deseo inicial, y es el deseo que quiero para siempre. Nuestra misión en la Toca de Assis es adorar a Jesús y después llegar al corazón del pobre, que es Él mismo disfrazado”. 

El hermano Simplício aprovechó todas las oportunidades para servir a los pobres y también utilizó los medios digitales para pedir donaciones y oraciones por los hermanos que viven en las calles. El religioso recordaba que las personas atendidas por él valoraban el alimento para el alma que era la acogida que los miembros de Toca de Assis llevan a hombres y mujeres en las calles:

“Mucho más que el alimento físico, estamos allí con ellos, de corazón a corazón, para sentir también el dolor que sienten. Imploro la oración de cada uno por todos nosotros, pidamos a la Santísima Virgen María que pueda extirpar ese virus de nuestra humanidad, para que podamos disfrutar de las alegrías”, dijo en una de sus últimas publicaciones.

“Él está en el Cielo”

Foto: Facebook irmaostocadeassisfortaleza

Simplicio estaba en cuidados intensivos desde principios de la semana pasada. En los últimos días de su vida, Simplício, conocido por su alegría y amor por los pobres, logró unir a muchas personas en oración, que se manifestaron a través de las redes sociales.

Foto: Facebook irmaostocadeassisfortaleza

«Estoy seguro de que la providencia de Dios nos convocó y nos unió para ejercer la misión de clamar por él para que tenga vida en abundancia, de acuerdo con la voluntad de Dios», dijo el hermano Justino, responsable de la Toca de Assis en Fortaleza. Además señaló que el mensaje que recibió del Arzobispo de Ceará, Mons. José Antonio, ayudó a la comunidad en el dolor del luto. «Tan joven y ya cosechado para el Cielo», expresó.

“Guardé mucho esa palabra, ‘cosechado para el Cielo’, y meditando en Pentecostés, que es la Fiesta de la cosecha de trigo, percibí los signos de Dios. El hermano Simplício José fue preparado como un trigo maduro que se convirtió en pan para alimentar. Él está en el Cielo, estamos seguros de la vida eterna y de la Pascua que hizo el hermano. Se entregó a sí mismo como trigo, Simplício como el trigo y se convirtió en Eucaristía para tanta gente pobre. Estamos agradecidos”, dijo el religioso.

El arzobispo de Río de Janeiro, el cardenal Orani Tempesta, envió a la comunidad un mensaje de solidaridad por el fallecimiento del joven:

“Al conocer al hermano Simplício, agradezco a Dios por los grandes ejemplos que tenemos hoy. Pido para que estas señales aparezcan cada vez más en la sociedad, aparezcan en la Iglesia y que podamos agradecer a Dios por estos hombres y mujeres que dedican su vida al Señor y a los más necesitados”. 

El papa Francisco, además, recordó bien este hecho:

“El virus, se sabe, nos alcanza a todos, sin hacer diferencia de nacionalidad, ni pertenencia religiosa o social, pero son los pobres quienes pagan y pagarán en el futuro el precio más alto”. 

La Misa por el descanso eterno del hermano Simplício fue el domingo 30 de mayo, durante la Fiesta de Pentecostés, en Fortaleza.

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