El hijo de Telma Dantas intentó suicidarse, pero la Virgen de Fátima lo salvó y convirtió a toda la ciudad confirmando el pronóstico médico: «Solo un milagro lo salvaría»

* «Cuando me llamaron me arrodillé aquí en mi casa y pedí. Aún hoy, recuerdo la fuerza y la fe con la que pedí por la salud de mi hijo, que la Virgen intercediera por él y no me permitiera perder a mi hijo. Me levanté y cuando me iba me dio una sensación tan buena, un alivio. Los médicos lo evaluaron y dijeron que no caminaría, que no apoyaría su cuello, que no hablaría, que tendríamos que hacer fisioterapia para brindarle una vida cómoda. Pero mi esposo y yo siempre dijimos que iba a hacer todo lo que hacía antes. Todo lo que se pensó en hacer por él funcionó. Empezó a hablar: mami, papi. Le enseñamos a caminar, como cuando era un bebé. Ocurrió un milagro y todos los médicos y amigos están ahí para demostrar que realmente fue un milagro»

Camino Católico.- Un lunes posterior al Día de la Madre, en 2010, Telma Dantas recibió una noticia inesperada, su hijo había cometido un intento de suicidio. Devota de Nuestra Señora de Fátima, pronto se arrodilló para pedir la intercesión de la Virgen y, con el tiempo, vio suceder el milagro que transformó a su familia y la ciudad de Porteiras, Brasil

Telma Dantas, que vive en Porteiras, explica a a  ACI Digital  que aún hoy, cuando cierra los ojos, repasa la escena de su hijo George saliendo de casa, alrededor de las 4 de la tarde. «Lo vi salir por la puerta con una camisa blanca y pantalones cortos grises y le pregunté, ‘George, ¿a dónde vas?’ Dijo: ‘Solo voy a dar un paseo’ ”.

“Cuando eran las 6 de la tarde, un amigo de mi esposo me llamó para decirme que había tenido un accidente y no explicó que se trataba de un intento de suicidio. Creíamos que había sido solo un accidente de motocicleta”, relata.

Según Telma, Georges había salido en moto y se internó en un camino rural. Un vigilante conocido de la familia lo había reconocido «y lo acompañó por un arroyo y tomó el camino rural». El muchacho se alejó, pero aún al alcance de la vista del hombre, tomó un arma y se disparó a la altura de la oreja. El vigilante, en plena desesperación por lo que veía, llamó a la policía, quien recogió a Georges y lo llevó de urgencia a un hospital. Luego llamó a la familia.

Los médicos no veían ninguna posibilidad de que sobreviviera

Luego de recibir los primeros auxilios, George fue trasladado a un hospital en Barbalha, un hospital de la zona, pero los médicos no dejaron que el esposo de Telma acompañara a su hijo, porque pensaban que no había posibilidad de que el joven sobreviviera.

“Cuando me llamaron diciendo que había ido a Barbalha, me arrodillé aquí en mi casa y pedí. Aún hoy, recuerdo la fuerza y ​​la fe con la que pedí por la salud de mi hijo, que la Virgen intercediera por él y no me permitiera perder a mi hijo. Me levanté y cuando me iba me dio una sensación tan buena, un alivio”, recuerda Telma.

Georges pasó 42 días en la Unidad de Cuidados Intensivos “con perspectivas muy desfavorables. Cuando los médicos dieron el boletín, estaban conscientes de que a través de la medicina no había forma de decir que mejoraría y que solo un milagro lo salvaría”. Eso es lo que “realmente sucedió”, subraya Telma.

El milagro se consuma cuando los médicos creían todavía que no podría hacer vida normal

La madre dice que cada vez que llamaba a su marido para preguntarle por George, incluso con el joven intubado y sin moverse, “él decía: ‘está bien’. Fue una fe impresionante”.

A esta fe familiar se sumó una gran cadena de oración que involucró a toda la ciudad de Porteiras. «Entonces, hasta el sacerdote me dijo que la gente de Porteiras necesitaba tal sacudida para aumentar su fe», asegura.

40 días después, Georges comenzó a mover los dedos y a despertarse. “Los médicos lo evaluaron y dijeron que no caminaría, que no apoyaría su cuello, que no hablaría, que tendríamos que hacer fisioterapia para brindarle una vida cómoda. Pero mi esposo y yo siempre dijimos que iba a hacer todo lo que hacía antes”. Telma estaba convencida de que la Virgen de Fátima no la defraudaría.

Para hacer el tratamiento de rehabilitación de Georges, la familia se mudó a Fortaleza. Allí, “se hizo todo lo necesario y todo fluyó, para la gloria de Dios”.

“Todo lo que se pensó en hacer por él funcionó. Empezó a hablar: mami, papi. Le enseñamos a caminar, como cuando era un bebé. Ocurrió un milagro y todos los médicos y amigos están ahí para demostrar que realmente fue un milagro”.

La conversión de la ciudad y un grupo de oración

Y recuerda que lo primero que hicieron cuando -pese a todas las perspectivas en contra- su hijo tuvo el alta, “el primer lugar al que fuimos fue a la iglesia de la Virgen de Fátima”.

Telma cuenta que el milagro no solo impactó en su familia sino que se transformó en un medio de conversión para toda la ciudad.

Allí fundaron un grupo de oración. “Pasamos dos semanas yendo de casa en casa invitando a la gente a rezar el rosario. Cuando fijamos el día, tres personas llegaron un lunes a las 7 pm. La semana siguiente llegaron cuatro. Solo sé que terminó con todo el barrio rezando el rosario”, recuerda.

Según el sitio web de la Diócesis de Crato (CE), en diciembre de 2011, Telma y una cuñada iniciaron la “Caminhada da Fé” (Paseo de la Fe), que recorre unos 20 kilómetros entre las iglesias de Brejo Santo y Porteiras, que se hace todos los días 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Incluso antes de la pandemia de covid-19, la caminata ya había reunido a más de 300 personas.

Actualmente, según Telma, su hijo George está bien, casado y tiene un hijo. “Hasta el día de hoy, sentimos que tenemos la obligación de revelar este milagro“, dice.


Para entrar en el catálogo y en la tienda pincha en la imagen
Comentarios 0

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *