El milagro que estudia el Vaticano para beatificar al doctor José Gregorio Hernández: la niña Yaxuri Solórzano que en 2017 recibió un balazo en la cabeza y sobrevivió sin secuelas

Yaxuri Solórzano Ortega

* «La madre de la niña, al enterarse de que el especialista realizaría la cirugía a su hija con pronóstico reservado, le pidió a José Gregorio, de quien es muy devota, que le salvara a su hija. Asegura que el Venerable le dijo: ‘No te preocupes, que tu hija va a salir bien”, y que después comenzó a sentir una paz que no había sentido desde el incidente»

Junto a Baltazar Porras, al centro, el Tribunal Eclesiástico compuesto –de izquierda a derecha- por el abogado canónico y párroco de San Rafael de la Florida Gerardino Barrachinni; postulante sacerdote Juan Carlos Silva; notario actuario doctor Reynaldo Pérez; la perito médico Elizabeth Sosa de Bermúdez; y el asesor de la instrucción, diácono Roberto Madrid.

Camino Católico.- El cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo cumplió con el “encargo” de llevar a la congregación para las causas de los santos, el expediente del presunto milagro que el Doctor José Gregorio Hernández habría obrado en la niña Yaxuri Solórzano Ortega, en el año 2017, lo cual ha generado una gran expectativa entre los venezolanos, quienes elevan sus oraciones por la pronta beatificación del médico de los pobres.

“Hay también una gran expectativa movido a que se trata de un laico, de un médico, de un hombre pionero en las ciencias médicas en Venezuela, pero sobre todo de un santo que tuvo su profesión y su vocación como un servicio a los más pobres y necesitados”, expresó Porras a través de un video que se difundió en las redes sociales.

En efecto, un equipo de expertos, “asistidos de la gracia de Dios y la comprobación científica”, estudió el milagro ocurrido en la niña Yaxuri, y que posiblemente le brindará ese momento de alegría que tanto necesitan los venezolanos. Fueron varios meses de intenso trabajo por parte del tribunal eclesiástico creado en la Diócesis de San Fernando, estado Apure, cuyos resultados fueron avalados el 18 de diciembre de 2018.

El expediente fue entregado este el 18 de enero, por el cardenal Porras a monseñor Giacomo Pappalardo en el Vaticano, conteniendo detalles del presunto milagro obrado por la intercesión del doctor José Gregorio en Yaxuri. “Comienza así el camino llamado fase romana que lleva al estudio por expertos”, publicó la Arquidiócesis de Caracas en Twitter, acompañando con varias fotos la entrega oficial del dossier.

Cardenal Porras entregó expediente con presunto milagro de José Gregorio Hernández a Mons. Pappalardo. Comienza así el camino llamado fase romana q lleva al estudio por expertos. Se reunió con el Cardenal Becciu quien expresó Su alegría, dijo "finalmente llega el milagro a Roma"
Cardenal Porras entregó expediente con presunto milagro de José Gregorio Hernández a Mons. Pappalardo. Comienza así el camino llamado fase romana q lleva al estudio por expertos. Se reunió con el Cardenal Becciu quien expresó Su alegría, dijo “finalmente llega el milagro a Roma”

Aunque los voceros de la Iglesia de Caracas no precisaron cuánto tiempo se invertirá en los posteriores estudios en la instancia vaticana, destacaron la expresión del cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la congregación, con quien se reunió Porras Cardozo. El romano habría expresado: “finalmente llega el milagro a Roma”.

La madre de Yaxury oró al Venerable Doctor José Gregorio Hernández después de ver el estado grave de su hija

El 10 de marzo de 2017, la niña Yaxury Solórzano Ortega, de 10 años, y su padre fueron interceptados, en el caserío Mangas Coveras del estado Guárico donde residen, por unos delincuentes  para robarles la moto. Les dispararon y una bala alcanzó su cabeza en la zona tempoparetal derecha, dejándola gravemente herida.

 Yaxuri Solórzano Ortega
Yaxuri Solórzano Ortega

Fue llevada a través de caminos intrincados hasta  otra localidad más poblada y desde allí fue trasladada en  lancha a través del río hasta San Fernando de Apure, siendo internada al hospital Pablo Acosta Ortiz, cuatro horas después de recibir el balazo. En el centro asistencial no había neurocirujano que la atendiera, por lo que —aunque su estado era sumamente crítico— tuvo que esperar unas 48 horas para ser intervenida quirúrgicamente.  Estaba desangrada y presentaba pérdida de masa encefálica.

“La madre de la niña, al enterarse de que el especialista realizaría la cirugía a su hija con pronóstico reservado, le pidió a José Gregorio, de quien es muy devota, que le salvara a su hija. Asegura que el Venerable le dijo: ‘No te preocupes, que tu hija va a salir bien”, y que después comenzó a sentir una paz que no había sentido desde el incidente”, explica una fuente eclesial.

El neurocirujano aseveraba que la menor, en caso de sobrevivir a la intervención quirúrgica, quedaría con discapacidad debido a las secuelas muy graves en la motricidad, en lo lingüístico, en la memora y hasta con pérdida de la visión causadas por el severo daño cerebral. Podría mejorar, lentamente,  en la movilidad, solo con la asistencia de un equipo multidisciplinario y con mucha terapia.

Sin embargo, a los cuatro días de la operación, Yaxury comenzó a rechazar la intubación y a reaccionar positivamente a todas las pruebas y exámenes, saliendo del centro asistencial a los 20 días, completamente sana, caminando, hablando y viendo sin  dificultad.

“El hecho fue calificado como inexplicable por el tribunal cuando una tomografía realizada el pasado diciembre,  ordenada por el tribunal, mostró que la niña tiene la lesión en el cerebro pero se encuentra totalmente asintomática , sin secuelas, cuando  —21 meses después de haber recibido el balazo, ahora con 12 años— debía presentar discapacidad, según el pronóstico del neurocirujano”, publica  Panorama tras consultar una fuente eclesial.

¿Quién es el Venerable Doctor José Gregorio Hernández, el médico de los pobres?

El Venerable José Gregorio Hernández ejerció como Médico y se le recuerda con gran gratitud por su generosidad, rectitud y servicio a los pobres. Lamentablemente, después de su muerte, su nombre se mezcló con la superstición, la adivinanza y otras  prácticas muy lejanas a su fe católica.

Nació el 26 de Octubre de 1864 en el pueblecito de Isnotú, estado de Trujillo, Venezuela. Crece en aquel ambiente sencillo de campesinos. Sus padres, Benigno Hernández y Josefa Antonia Cisneros, son propietarios de la tienda del pueblo. Gregorio es el mayor de seis hermanos.  Su madre, mujer muy piadosa, muere teniendo el solo ocho años.

Mucho le debemos a la atención de Don Pedro Celestino Sánchez,  primer maestro del pequeño Gregorio en Isnotú, quien supo descubrir las habilidades del niño y recomendó a su Padre que lo enviase a estudiar a Caracas. Allí estudió medicina con tal éxito que el Presidente de la República lo envió a la Universidad de París, a la Facultad de Medicina, para que desarrolle estudios en Microscopia, Histología Normal, Patología y Fisiología Experimental.

De regreso a Venezuela, cumplió con creces lo cometido: traer las piezas necesarias para un Gabinete Fisiológico y enseñar en la Universidad Central la especialidades científicas que él cursó.  Ejerció su carrera con mucho éxito. Fue Profesor de medicina en la Universidad Central en Caracas.

Habiendo cumplido con sus compromisos y también con su familia, a la cual se trajo a vivir en Caracas y la ayudó a encaminarse, Gregorio quiso llevar a cabo su vocación religiosa. Se embarcó rumbo a Italia con la intención de ser monje de clausura y así dedicarse solo a Dios en la oración. En 1908 entró en la Cartuja de Farneta tomando el nombre de “Hermano Marcelo”. Pero nueve meses después de su ingreso, se enferma de tal manera que el Padre Superior ordena regresar a Venezuela para recuperarse. Dios tenía otros planes para su siervo. Gregorio por su parte nunca cedió en su amor por la Iglesia y la vida religiosa. Decía que el sacerdocio es “lo más grande que existe en la tierra”.

Llega a Caracas en abril de 1909 y ese mismo mes recibe permiso para ingresar en el seminario “Santa Rosa de Lima”.  Pero su corazón sigue anhelando la vida radical del monasterio. Pasados tres años, se decide intentar de nuevo. Esta vez se embarca para Roma con su hermana Isolina. Ingresó en los cursos de Teología en el colegio Pío Latino Americano pensando así prepararse para el monasterio. Pero una vez más sus planes se vieron frustrados por la enfermedad: una afección pulmonar que le forzó retornar a Venezuela.

Don Gregorio ya no intenta más la vida religiosa. Comprende que Dios lo llama a la vida seglar. Será un seglar católico ejemplar sirviendo a Dios en sus hermanos desde su vocación de médico, pues así también se puede y se debe ser santo. Continuó ejerciendo como médico ejemplar. Dedicaba 2 horas diarias a servir a los pobres. Un día, mientras cruzaba la calle para comprar medicinas para una anciana muy pobre, fue atropellado  por un vehículo. Una testigo declaró que Gregorio, al ver  el caoche, exclamó: “¡Virgen Santísima!”.  Fue llevado en carrera al hospital donde un sacerdote alcanzó impartirle la Unción de los Enfermos antes de que muriera. Caracas se conmovió y muchos decían: “ha muerto un santo”. Fueron tantos los que asistieron a su vela que tuvieron que intervenir las autoridades civiles para organizar el desfile incesante.

Venerado sobre todo en Venezuela y en Colombia. Son muchos los que peregrinan a su pueblo natal para rezarle y ofrecer ex-votos.

En el año 1986 el Papa Juan Pablo II declaró solemnemente sus virtudes heroicas, por lo cual se le otorgó el título de Venerable.​

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