El Papa en el Regina Coeli, 19-5-19: «El amor de Jesús transforma nuestro corazón, nos hace capaces de amar a nuestros enemigos y perdonar a quienes nos han ofendido»

* «Jesús nos amó primero, nos amó a pesar de nuestras fragilidades, nuestras limitaciones y nuestras debilidades humanas. Fue Él quien nos hizo dignos de Su amor, que no conoce límites y nunca termina. Al darnos el mandamiento nuevo, nos pide que nos amemos no solamente tanto con nuestro amor, sino con el suyo, que el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones si lo invocamos con fe. De esta manera – y sólo de esta manera – podemos amarnos unos a otros no sólo como nos amamos a nosotros mismos sino como Él nos amó, o sea, inmensamente más. De hecho, Dios nos ama mucho más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Y así podemos esparcir por todas partes la semilla del amor que renueva las relaciones entre las personas y abre horizontes de esperanza»

Video completo de la transmisión en directo de  traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Coeli

* «Ayer en Madrid fue beatificada Guadalupe Ortiz de Landázuri, fiel laica del Opus Dei, que sirvió con alegría a sus hermanos y hermanas mediante la enseñanza y el anuncio del Evangelio. Su testimonio es un ejemplo para las mujeres cristianas comprometidas en actividades sociales y en la investigación científica»

19 de mayo de 2019.- (Camino católico)  El Papa Francisco ha orado en la Plaza de San Pedro, junto a miles de peregrinos, el Regina Coeli. Ha expresado que el amor “nos estimula a dialogar y nos ayuda a escucharnos y conocernos”. El Papa comenzó la reflexión recordando el texto del Evangelio de Juan 13,34, correspondiente a la liturgia del quinto domingo de pascua. Son “las palabras que Jesús dirigió a los discípulos en el «discurso de despedida» antes de su pasión”.

En esas palabras, afirma el Papa, Jesús les dice: «Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo les he amado: ámense así unos a otros.» (Jn 13, 34). ¿En qué sentido llama Jesús este mandamiento «nuevo»? El Papa recuerda que el amor al prójimo es un precepto que ya está presente tanto en el Antiguo Testamento (Lv 19:18),  así como en el Nuevo Testamento (Mt 22; 38-39).

Entonces, insiste: “¿cuál es la novedad de este mandamiento que Jesús confía a sus discípulos antes de dejar este mundo?” Y responde: “El antiguo mandamiento del amor se ha vuelto nuevo porque se completó con esta adición: «como yo los he amado «. La novedad está en el amor de Jesucristo, quien dio su vida por nosotros”.

Francisco subraya las implicaciones del contexto: “En ese momento de extrema caída y abandono al Padre, el Hijo de Dios ha mostrado y dado al mundo la plenitud del amor. Reflexionando sobre la pasión y agonía de Cristo, los discípulos entendieron el significado de esas palabras suyas: » como yo los he amado, ámense así unos a otros»… “Al darnos el nuevo mandamiento, nos pide que nos amemos no solo y no tanto con nuestro amor, sino con el suyo, que el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones si lo invocamos con fe”.

Entonces, afirma el Papa: “De esta manera, y solo de esta manera, podemos amarnos unos a otros no solo como nos amamos a nosotros mismos, sino como Él nos amó, eso es muchísimo más. Dios nos ama mucho más de lo que nos amamos a nosotros mismos”. Y aquí radica la novedad de esta praxis de Jesús: “Este amor nos hace nuevos hombres, hermanos y hermanas en el Señor, y nos hace el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, en la que todos estamos llamados a amar a Cristo y en Él a amarnos unos a otros”.

Después, el Papa nos recuerda que el amor de Jesús se manifiesta en la cruz, allí transforma nuestro corazón de piedra en uno de carne. Allí, en la cruz, “aprendemos a amar a nuestros enemigos y a perdonar a quienes nos han ofendido” … “Eso nos estimula a dialogar y nos ayuda a escucharnos y conocernos”.

Finalmente, afirma el Papa: “El amor nos abre al otro, convirtiéndose en la base de las relaciones humanas. Nos permite superar las barreras de nuestras propias debilidades y prejuicios, crea puentes, enseña nuevas formas, desencadena el dinamismo de la fraternidad”. En el vídeo se visualizan y escuchan traducidas al español las palabras del Papa traducidas al español en el momento de rezar el Regina Coeli, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy nos lleva al Cenáculo para hacernos escuchar algunas de las palabras que Jesús dirigió a los discípulos en su “discurso de despedida” antes de su pasión. Después de lavar los pies de los doce, les dice: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34). Amaos así unos a otros, también vosotros. ¿En qué sentido Jesús a este mandamiento lo llama “nuevo”? Sabemos que ya en el Antiguo Testamento Dios había ordenado a los miembros de su pueblo que amaran a su prójimo como a sí mismos (cf. Lv 19,18). Jesús mismo, a los que le preguntaron cuál era el mandamiento más grande de la Ley, contestó que el primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Mt 22,38-39).

Entonces, ¿cuál es la novedad de este mandamiento que Jesús confía a sus discípulos antes de dejar este mundo?. ¿Por qué lo llama mandamiento “nuevo”?. El antiguo mandamiento del amor se ha vuelto nuevo porque ha sido completado con esta adición, “como yo os he amado”. “Amaos como yo os he amado”. Toda la novedad está en el amor de Jesucristo, aquel que dio su vida por nosotros. Se trata del amor de Dios, universal, sin condiciones y sin límites, que encuentra su apogeo en la cruz. En ese momento de descenso extremo y de abandono al Padre, el Hijo de Dios ha mostrado y dado al mundo la plenitud del amor. Reflexionando en la pasión y la agonía de Cristo, los discípulos entendieron el significado de esas palabras suyas: “Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros”.

Jesús nos amó primero, nos amó a pesar de nuestras fragilidades, nuestras limitaciones y nuestras debilidades humanas. Fue Él quien nos hizo dignos de Su amor, que no conoce límites y nunca termina. Al darnos el mandamiento nuevo, nos pide que nos amemos no solamente tanto con nuestro amor, sino con el suyo, que el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones si lo invocamos con fe. De esta manera – y sólo de esta manera – podemos amarnos unos a otros no sólo como nos amamos a nosotros mismos sino como Él nos amó, o sea, inmensamente más. De hecho, Dios nos ama mucho más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Y así podemos esparcir por todas partes la semilla del amor que renueva las relaciones entre las personas y abre horizontes de esperanza. El amor de Jesús es el que abre estos horizontes de esperanza y este amor nos hace hombres nuevos, hermanos y hermanas en el Señor, y nos hace el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, en la cual todos están llamados a amar a Cristo y en Él amarnos los unos a los otros.

El amor que se ha manifestado en la cruz de Cristo y que Él nos llama a vivir, es la única fuerza que transforma nuestro corazón de piedra en corazón de carne; La única fuerza capaz de transformar nuestro corazón es el amor de Jesús, si también amamos con este amor. Y este amor nos hace capaces de amar a nuestros enemigos y perdonar a quienes nos han ofendido. Os hago una pregunta y cada uno responda en su corazón: “¿Yo soy capaz de amar a mis enemigos?”. Todos tenemos gente que no están con nosotros, que están del otro lado, o alguien tiene gente que le ha hecho daño; “¿Yo soy capaz de amar a esa gente?”,”¿ese hombre o mujer que me ha hecho mal, que me ha ofendido?”, “¿soy capaz de perdonar?”, se pregunta el Papa. Cada uno que responda dentro de sí mismo, dentro de su corazón. El amor de Jesús nos hace ver al otro como un miembro actual o futuro de la comunidad de amigos de Jesús, eso nos estimula a dialogar y nos ayuda a escucharnos y conocernos. El amor nos abre el uno al otro, convirtiéndonos en la base de las relaciones humanas. Nos hace capaces de superar las barreras de nuestras propias debilidades y prejuicios, el amor de Jesús en nosotros crea puentes, abre puertas, enseña nuevos caminos, desencadena el dinamismo de la fraternidad. Que la Virgen María nos ayude, con su maternal intercesión, a recibir de su Hijo Jesús, el don de su mandamiento, y del Espíritu Santo la fuerza para ponerlo en práctica en la vida cotidiana.

Oración del Regina Coeli: 

V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.

Oración:

¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Después el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer en Madrid fue beatificada Guadalupe Ortiz de Landázuri, fiel laica del Opus Dei, que sirvió con alegría a sus hermanos y hermanas mediante la enseñanza y el anuncio del Evangelio. Su testimonio es un ejemplo para las mujeres cristianas comprometidas en actividades sociales y en la investigación científica. ¡Demos un aplauso a la nueva Beata!

Dirijo mi cordial saludo a vosotros, peregrinos de Italia y de diferentes países. En particular a los de México, California, Haití; a los fieles de Córdoba (España) y de Viseu (Portugal); A los alumnos de Pamplona y Lisboa.

Saludo a las Canónicas de la Cruz en el centenario de su fundación; a los líderes de la Comunidad de San Egidio de diferentes países; a los peregrinos polacos, en particular los scouts, acompañados por el Ordinario Militar, que llegó en el 75 aniversario de la batalla de Montecassino.

Saludo a los fieles de Biancavilla y Cosenza; los de Pallagorio con el coro; los chicos de la confirmación de Senigallia y Campi Bisenzio; el coro de San Marzano sul Sarno y el de San Michele en Bolzano; la Escuela de las Hijas de Santa Ana en Bolonia y los ciclistas del Hospital Bambino Gesù.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no olvidéis de orar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

Fuente:Vatican News
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