El Papa en la Audiencia 5-6-19: «Pidamos a Dios el don del Espíritu Santo para que nos impulse a ‘caminar juntos’ en la búsqueda de la unidad plena de todos los cristianos»

* «La importante dimensión ecuménica del viaje a Rumania culminó en la solemne oración del Padre Nuestro, dentro de la nueva e imponente catedral ortodoxa de Bucarest. Este fue un momento de fuerte valor simbólico, porque el Padre Nuestro es la oración cristiana por excelencia, patrimonio común de todos los bautizados.  Nadie puede decir “Padre mío” y “Padre vuestro”; no, “Padre Nuestro”, patrimonio común de todos los bautizados. Manifestamos que la unidad no merma la diversidad legítima. ¡Qué el Espíritu Santo nos guíe a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros!»

Video completo de la transmisión en directo realizada por 13 TV de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma

* «El próximo sábado 8 de junio será el quinto aniversario de la reunión, aquí en el Vaticano, de los Presidentes de Israel y Palestina conmigo y con el Patriarca Bartolomé. A las 13.00 horas estamos invitados a dedicar «un minuto a la paz» – de oración, a los creyentes; de reflexión, para quienes no creen: todos juntos por un mundo más fraterno. Gracias a la Acción Católica Internacional que promueve esta iniciativa»

5 de junio de 2019.- (Camino Católico)  “Queridos hermanos y hermanas: el fin de semana pasado realicé un viaje apostólico a Rumanía, bajo el lema: ‘caminando juntos’. Tenemos la gracia de vivir un tiempo de relación fraterna entre las diferentes iglesias cristianas”, lo ha dicho el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de junio de 2019 ante miles de fieles en la plaza de San Pedro, explicando la dimensión ecuménica de su 30° Viaje Apostólico Internacional. “En Rumanía – ha precisado el Pontífice – la mayoría de los fieles pertenece a la Iglesia Ortodoxa; y la comunidad católica, tanto griega como latina, es viva y activa. La unidad entre todos los cristianos, aun no siendo plena, se basa en el único bautismo y está sellada por el sufrimiento y la sangre derramada durante la persecución bajo un régimen ateo”.

El Papa Francisco ha señalado que con la Comunidad Católica celebró tres Liturgias Eucarísticas. La primera fue en la Catedral de Bucarest, el 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen María, icono de la Iglesia en camino en la fe y en la caridad. La segunda en el Santuario de Șumuleu Ciuc, destino de muchos peregrinos. Allí, la Santa Madre de Dios reúne a los fieles en la variedad de idiomas, culturas y tradiciones. Y la tercera celebración fue la Divina Liturgia en Blaj, centro de la Iglesia Greco-Católica en Rumania, con la Beatificación de siete obispos mártires greco-católicos, testigos de la libertad y de la misericordia que vienen del Evangelio. Uno de estos nuevos beatos, Mons. Iuliu Hossu, escribió durante su encarcelamiento: “Dios nos ha enviado a esta oscuridad del sufrimiento para dar perdón y orar por la conversión de todos”. Pensando en las terribles torturas a las que fueron sometidos, estas palabras son un testimonio de misericordia.

El Santo Padre también resaltó el intenso y festivo encuentro con jóvenes y familias, realizado en Iaşi, ciudad antigua e importante centro cultural, cruce de caminos entre Occidente y Oriente. Este encuentro tuvo también un carácter mariano y concluyó con la entrega de los jóvenes y de las familias a la Santa Madre de Dios.

Antes de concluir su catequesis el Santo Padre saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. “Ante la proximidad de la fiesta de Pentecostés, pidamos a Dios el don del Espíritu Santo para que sea Él quien nos impulse a ‘caminar juntos’ como hermanos en la construcción de una sociedad más fraterna y en la búsqueda de la unidad plena de todos los cristianos”. En el vídeo superior de 13 TV se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fin de semana pasado hice un viaje apostólico a Rumania, invitado por el Presidente y la Primera Ministra. Les renuevo mi agradecimiento que extiendo a las otras Autoridades civiles y eclesiásticas, así como a todos aquellos que han colaborado en la realización de esta visita. Sobre todo, le doy gracias a Dios que ha permitido que el Sucesor de Pedro regresara a ese país, veinte años después de la visita de San Juan Pablo II.

En resumen, como anunciaba el lema del viaje, he exhortado a «caminar juntos». Y me alegró poder hacerlo no desde lejos, o desde arriba, sino caminando entre el pueblo rumano, como peregrino en su tierra.

Los diversos encuentros resaltaron el valor y la necesidad de caminar juntos sea entre los cristianos, en el ámbito de la fe y de la caridad, sea entre los ciudadanos, en el ámbito del compromiso civil.

Como cristianos, tenemos la gracia de vivir una estación de relaciones fraternales entre las diferentes Iglesias. En Rumania, la mayoría de los fieles pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, actualmente guiada por el Patriarca Daniel, a quien va mi pensamiento fraternal y agradecido. La comunidad católica, tanto «griega» como «latina», está viva y activa. La unión entre todos los cristianos, aunque incompleta, se basa en el único bautismo y está sellada con la sangre y el sufrimiento sufrido en los tiempos oscuros de la persecución, particularmente en el último siglo bajo el régimen ateo. También hay otra comunidad luterana que profesa la fe en Jesucristo y tiene buenas relaciones con los ortodoxos y con los católicos.

Con el Patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana tuvimos un encuentro muy cordial, en el cual reiteré el deseo de la Iglesia Católica de caminar juntos con la memoria reconciliada y hacia una unidad más completa, que el pueblo rumano invocó proféticamente durante la visita de San Juan Pablo II. Esta importante dimensión ecuménica del viaje culminó en la solemne oración del Padre Nuestro, dentro de la nueva e imponente catedral ortodoxa de Bucarest.

Este fue un momento de fuerte valor simbólico, porque el Padre Nuestro es la oración cristiana por excelencia, patrimonio común de todos los bautizados.  Nadie puede decir “Padre mío” y “Padre vuestro”; no, “Padre Nuestro”, patrimonio común de todos los bautizados. Manifestamos que la unidad no merma la diversidad legítima. ¡Qué el Espíritu Santo nos guíe a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros!

Como comunidad católica celebramos tres Liturgias eucarísticas. La primera en la catedral de Bucarest, el 31 de mayo, en la fiesta de la Visitación de la Virgen María,  icono de la Iglesia en el camino de fe y de caridad. La segunda eucaristía en el santuario de Sumuleu Ciuc, meta de muchos peregrinos. Allí, la Santa Madre de Dios reúne al pueblo fiel en la variedad de lenguas, culturas y tradiciones. Y la tercera celebración fue la Divina Liturgia en Blaj, centro de la Iglesia greco-católica en Rumania, con la beatificación de siete obispos greco-católicos, testigos de la libertad y de  la misericordia que vienen del Evangelio. Uno de estos nuevos beatos, Mons. Iuliu Hossu, durante su encarcelamiento escribió: «Dios nos envió a estas tinieblas de sufrimiento para dar el perdón y orar por la conversión de todos». Pensando en las terribles torturas a las que fueron sometidos, estas palabras son un testimonio de misericordia.

Particularmente intenso y festivo fue el encuentro con los jóvenes y las familias, celebrado en Iaşi,  antigua ciudad e importante centro cultural, encrucijada entre Occidente y Oriente. Un lugar que invita a abrir caminos por los que caminar juntos, en la riqueza de la diversidad, en una libertad que no corta las raíces sino que ahonda en ellas de una manera creativa. También este encuentro tuvo un carácter mariano y terminó encomendando a los jóvenes y a las familias a la Santa Madre de Dios.

La última parada del viaje fue una visita a la comunidad rom de Blaj. En esa ciudad, los rom son muy numerosos, por eso quise saludarlos y renovar el llamamiento contra toda discriminación y por el respeto de las personas de cualquier etnia, idioma y religión.

Queridos hermanos y hermanas, demos gracias a Dios por este viaje apostólico y pidámosle, a través de la intercesión de la Virgen María, que dé frutos abundantes para Rumania y para la Iglesia en esas tierras.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

El fin de semana pasado realicé un viaje apostólico a Rumanía, bajo el lema: “caminando juntos”. Tenemos la gracia de vivir un tiempo de relación fraterna entre las diferentes iglesias cristianas. En Rumanía, la mayoría de los fieles pertenece a la Iglesia Ortodoxa; y la comunidad católica, tanto griega como latina, es viva y activa. También hay un grupo perteneciente a la Iglesia Luterana. La unidad entre todos los cristianos, aun no siendo plena, se basa en el único bautismo y está sellada por el sufrimiento y la sangre derramada durante la persecución bajo un régimen ateo.

Tuve un encuentro cordial con el Patriarca Daniel y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana, y reafirmé la voluntad de la Iglesia Católica de caminar juntos hacia la plena unidad con la memoria reconciliada del pasado. La dimensión ecuménica del viaje culminó con la oración del Padrenuestro, tan llena de simbolismo, al ser la oración común de todos los bautizados.

Con la comunidad católica celebré la eucaristía en tres lugares significativos de aquel país. En la última celebración, beatifiqué a siete obispos mártires greco-católicos. Además, tuve un encuentro con los jóvenes y las familias, y otro con la comunidad gitana, ante los que renové mi llamado para que se respeten a todas las personas sin mirar la etnia, lengua o religión.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Ante la proximidad de la fiesta de Pentecostés, pidamos a Dios el don del Espíritu Santo para que sea Él quien nos impulse a “caminar juntos” como hermanos en la construcción de una sociedad más fraterna y en la búsqueda de la unidad plena de todos los cristianos. Que Dios los bendiga.

El Papa ha dicho al saludar a los peregrinos italianos:

El próximo sábado 8 de junio será el quinto aniversario de la reunión, aquí en el Vaticano, de los Presidentes de Israel y Palestina conmigo y con el Patriarca Bartolomé. A las 13.00 horas estamos invitados a dedicar «un minuto a la paz» – de oración, a los creyentes; de reflexión, para quienes no creen: todos juntos por un mundo más fraterno. Gracias a la Acción Católica Internacional que promueve esta iniciativa.

Francisco

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