El Papa en Regina Coeli, 13-4-2020: «Cristo ha resucitado, miremos con confianza el futuro»

* «Si Cristo ha resucitado, es posible mirar con confianza todos los acontecimientos de nuestra existencia, incluso los más difíciles, llenos de angustia e incertidumbre. Este es el mensaje Pascual que estamos llamados a proclamar, con palabras y sobre todo con el testimonio de la vida. Que esta alegre noticia resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: “¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!” (Secuencia Pascual). Esta certeza refuerza la fe de todo bautizado y anima especialmente a aquellos   que se enfrentan a mayores sufrimientos y dificultades. Que la Virgen María, testigo silencioso de la muerte y resurrección de su hijo Jesús, nos ayude a creer firmemente en este misterio de salvación que, acogido con fe, puede cambiar nuestras vidas»

Video completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Regina Coeli

* «Quisiera recordarles lo que hacen muchas mujeres, incluso en este momento de emergencia sanitaria, para cuidar a otros: doctoras, enfermeras, agentes de las fuerzas del orden y de las cárceles, empleadas de tiendas de bienes de primera necesidad… y muchas madres y hermanas que se encuentran encerradas en la casa con toda la familia, con niños, ancianos y discapacitados. A veces corren el riesgo de ser sometidas a violencia, por una coexistencia de la cual llevan una carga demasiado grande. Oramos por ellas, para que el Señor les dé fuerzas y que nuestras comunidades puedan apoyarlas junto con sus familias. Que el Señor nos dé el coraje de las mujeres para seguir siempre adelante»

13 de abril de 2020.- (Camino católico)  El Santo Padre en el «Lunes del Ángel» recuerda con cercanía y afecto a todos los países fuertemente golpeados por el coronavirus y asegura sus oraciones por todos ellos: «No olviden que el Papa reza por vosotros». También ha reflexionado sobre el imprescindible papel de la mujer en el mundo, que desde el anuncio de la Resurrección de Jesús hasta nuestros días, ha sido siempre primordial.

Hoy primer lunes de Pascua, conocido como “Lunes del Ángel”, el Papa Francisco ha rezado a la Virgen María el Regina Coeli, pero antes de su oración, ha comentado el Evangelio de hoy según Mateo en el que el evangelista narra que las mujeres asustadas salen apresuradamente del sepulcro de Jesús, que han encontrado vacío; pero Jesús mismo se les aparece en el camino diciendo: «No tengáis miedo; id y anunciad a mis hermanos y hermanas que se vayan a Galilea: allí me verán».

El Papa Francisco ha subrayado que la Resurrección de Jesús “nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida” pues al resucitar al Hijo unigénito – continua – “Dios Padre ha manifestado plenamente su amor y misericordia por la humanidad de todos los tiempos”.

El Papa además nos dice cual es el mensaje pascual que estamos llamados a proclamar, con palabras y sobre todo con el testimonio de la vida: “Si Cristo ha resucitado es posible mirar con confianza todos los acontecimientos de nuestra existencia, incluso los más difíciles llenos de angustia e incertidumbre”. El Papa nos pide hoy que esta alegre noticia “resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: «¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!”, pues – puntualiza – “esta certeza refuerza la fe de todo bautizado y anima especialmente a aquellos que se enfrentan a mayores sufrimientos y dificultades”.

Y justo antes de rezar a la Madre del cielo, el Papa ha expresado su deseo de Pascua: “Que María, testigo silencioso de la muerte y resurrección de su hijo Jesús, nos ayude a creer firmemente en este misterio de salvación que, acogido con fe, puede cambiar nuestras vidas”.

La gran labor de la mujer debe ser reconocida desde el anuncio de la Resurrección de Jesús

Después de rezar a la Reina del cielo, el Papa hecho una pequeña reflexión sobre el importante papel de la mujer en el mundo, ya desde tiempos del anuncio de la Resurrección de Jesús: “Hoy quisiera recordarles lo que hacen muchas mujeres, incluso en este momento de emergencia sanitaria, para cuidar a otros: doctoras, enfermeras, agentes de las fuerzas del orden y de las cárceles, empleadas de tiendas de bienes de primera necesidad… y muchas madres y hermanas que se encuentran encerradas en la casa con toda la familia, con niños, ancianos y discapacitados”. El Papa ha dirigido un pensamiento especial a aquellas mujeres que corren el riesgo de ser sometidas a violencia “por una convivencia de la cual llevan una carga demasiado grande”: “Oramos por ellas, que el Señor les dé fuerzas y que nuestras comunidades puedan apoyarlas junto con sus familias”. En el vídeo de Vatican News se visualizan y escuchan traducidas al español las palabras del Papa en el momento de rezar el Regina Coeli, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, Lunes del Ángel, resuena la alegre proclamación de la Resurrección de Cristo. La página del Evangelio (cf. Mt 28, 8-15) nos dice que las mujeres, asustadas, salen apresuradamente del sepulcro de Jesús, que han encontraron vacío; pero Jesús mismo se les aparece en el camino diciendo: “No tengan miedo; vayan para anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán”. (v. 10). Con estas palabras, el Resucitado confía a las mujeres un mandato misionero hacia los Apóstoles. De hecho, dieron un admirable ejemplo de fidelidad, dedicación y amor a Cristo tanto en el tiempo de su vida pública como durante su pasión; ahora son recompensadas por Él con un gesto especial de atención y predilección.

Primero las mujeres, luego los discípulos y, en particular, Pedro, ven la realidad de la resurrección. Jesús les había predicho repetidamente que, después de la pasión y la cruz, resucitaría, pero los discípulos no lo entendieron, porque aún no estaban preparados. Su fe tenía que dar un salto de cualidad que sólo el Espíritu Santo, don del Resucitado, podría provocar.

Al principio del libro de los Hechos de los Apóstoles, escuchamos a Pedro declarar con franqueza: “A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos somos testigos de él” (Hechos 2:32) como decir, yo doy mi vida por él y en efecto, después dará la vida por él. A partir de ese momento, el anuncio de que Cristo ha resucitado se extiende por todas partes y llega a todos los rincones de la tierra, convirtiéndose en el mensaje de esperanza para todos. La resurrección de Jesús nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida. Al resucitar al Hijo unigénito, Dios Padre ha manifestado plenamente su amor y misericordia por la humanidad de todos los tiempos.

Si Cristo ha resucitado, es posible mirar con confianza todos los acontecimientos de nuestra existencia, incluso los más difíciles, llenos de angustia e incertidumbre. Este es el mensaje Pascual que estamos llamados a proclamar, con palabras y sobre todo con el testimonio de la vida. Que esta alegre noticia resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: “¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!” (Secuencia Pascual). Esta certeza refuerza la fe de todo bautizado y anima especialmente a aquellos   que se enfrentan a mayores sufrimientos y dificultades.

Que la Virgen María, testigo silencioso de la muerte y resurrección de su hijo Jesús, nos ayude a creer firmemente en este misterio de salvación que, acogido con fe, puede cambiar nuestras vidas. Este es el deseo de Pascua que renuevo a todos. Se lo confío a ella, nuestra Madre, a quien ahora invocamos con la oración del Regina Coeli.

Oración del Regina Coeli: 

V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.

Oración:

¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

El Papa Francisco ha salido a la ventana del Palacio Apostólico a bendecir a quienes custodian la plaza de San Pedro vacía

Después el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

El Papa Francisco en la ventana del Palacio Apostólico bendiciendo a quienes custodian la plaza de San Pedro vacía

escuchamos que las mujeres dieron a los discípulos el anuncio de la Resurrección de Jesús. Hoy quisiera recordarles lo que hacen muchas mujeres, incluso en este momento de emergencia sanitaria, para cuidar a otros: doctoras, enfermeras, agentes de las fuerzas del orden y de las cárceles, empleadas de tiendas de bienes de primera necesidad… y muchas madres y hermanas que se encuentran encerradas en la casa con toda la familia, con niños, ancianos y discapacitados. A veces corren el riesgo de ser sometidas a violencia, por una coexistencia de la cual llevan una carga demasiado grande. Oramos por ellas, para que el Señor les dé fuerzas y que nuestras comunidades puedan apoyarlas junto con sus familias. Que el Señor nos dé el coraje de las mujeres para seguir siempre adelante.

En esta semana de Pascua, me gustaría recordar con cercanía y afecto a todos los países muy afectados por el coronavirus, algunos con grandes cantidades de infectados y fallecidos, especialmente Italia, los Estados Unidos de América, España, Francia… la lista es larga. Rezo por todos ellos. Y no te olvides que el Papa reza por ti, está cerca de ti.

Renuevo cordialmente mis saludos de Pascua a todos. Seguimos unidos en la oración y en el compromiso de ayudarnos unos a otros como hermanos. Que tengáis un buen almuerzo y hasta pronto.

Francisco

Papa Francisco en homilía en Santa Marta, 13-4-2020: «Ante el fin de la pandemia apostamos por la vida, la resurrección del pueblo, o por el dios dinero: volver al sepulcro de la esclavitud»

Santa Misa de hoy presidida por el Papa Francisco en Santa Marta, lunes de la Octava de Pascua, 13-4-2020

¿Cuáles son los efectos para mí de haber vivido la Pasión, muerte y resurrección de Cristo? / Por P. Jesús Higueras

¡Felices fiestas Pascuales! ¡Cristo ha resucitado! ¡Y nosotros con Él! ¡Aleluya! / Por P. Carlos García Malo


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