El Papa Francisco publica un libro respondiendo a todo tipo de preguntas planteadas por 30 niños de todo el mundo

“Querido Papa Francisco, me gustaría saber más sobre Jesús. ¿Cómo caminó sobre el agua?”. «¿Por qué Dios nos creó si sabía que íbamos a pecar contra él?». “Querido Papa Francisco, ¿cuál ha sido la elección más difícil en tu misión por la fe?”. “Santidad, mi abuelo no es católico pero no está dispuesto a hacer el mal. ¿Él irá al paraíso cuando muera? Si alguno no hace nunca penitencia, ¿cómo de grande tiene que ser su pecado para ir al infierno?”. “Querido Papa Francisco. ¿Si Dios nos ama tanto y no quiere que suframos, por qué no derrotó al diablo?”. “Querido Papa Francisco, ¿el mundo un día será nuevamente bello como lo era en el pasado?”. “Quisiera saber si las personas malas también tienen ángel de la guarda”

25 de febrero de 2016.- (13 TV  / Camino católico)  Un nuevo libro del Papa Francisco ya está a punto de llegar a las librerías de medio mundo. Se titula “Querido Papa Francisco. Las respuestas del Papa a las preguntas de los niños en todo el mundo”, e incluye dibujos realizados por los más pequeños.

En el nuevo libro de Francisco los entrevistadores del Pontífice son 30 niños de entre seis y 13 años de diversos países de los cinco continentes. Es el primer libro en la Historia de la Iglesia católica en la que un Papa es entrevistado exclusivamente por niños.

“Es bello responder a las preguntas de los niños, ¡pero me gustaría tenerlos aquí conmigo! Sería muy bello. Pero sé también que este libro de respuestas llegará a las manos de muchos niños del mundo. Y esto me hace feliz”, señala el pontífice.

El libro se publica simultáneamente en México, Italia, España, Polonia, Indonesia, India y Filipinas. La edición en español se le ha encomendado a Mensajero, histórica editorial perteneciente a la Compañía de Jesús.

Los responsables de la casa editorial Loyola Press, ligada a los Jesuitas, le propusieron al Papa en 2015 editar un libro cuyos protagonistas fueran los niños.

A Francisco le entusiasmó la idea de escribir un libro para los más pequeños y a los pocos meses se pusieron manos a la obra. Loyola Press reunió la friolera de 259 cartas de niñosque tenían una pregunta concreta al Papa. Las misivas venían de 26 países distintos. Finalmente fueron seleccionadas 31 y el Papa, con la ayuda del Padre Spadaro, también jesuita, director de la Civiltà Cattolica y hombre de confianza del Santo Padre, grabó las respuestas del Papa y luego las transcribió para el libro.

«Él sentado en un sofá y yo en el sillón -explica el Padre Spadaro cómo se desarrolló la grabación de las respuestas papales-, nuestra imaginación no puede sino viajar a Canadá, Siria, China, Argentina, Albania… los lugares donde viven los niños, en sus bellos jardines o en los campos de refugiados. Lo vemos a través de sus dibujos. Al final, apago mis grabadoras».

“Querido Papa Francisco, me gustaría saber más sobre Jesús. ¿Cómo caminó sobre el agua?”. «¿Por qué Dios nos creó si sabía que íbamos a pecar contra él?». “Querido Papa Francisco, ¿cuál ha sido la elección más difícil en tu misión por la fe?”. “Santidad, mi abuelo no es católico pero no está dispuesto a hacer el mal. ¿Él irá al paraíso cuando muera? Si alguno no hace nunca penitencia, ¿cómo de grande tiene que ser su pecado para ir al infierno?”. “Querido Papa Francisco. ¿Si Dios nos ama tanto y no quiere que suframos, por qué no derrotó al diablo?”. “Querido Papa Francisco, ¿el mundo un día será nuevamente bello como lo era en el pasado?”. “ Quisiera saber si las personas malas también tienen ángel de la guarda”

Estas son algunas de las preguntas que el Santo Padre responde con sencillez y a la vez con gran profundidad.

Si el Papa Francisco pudiera hacer un milagro, sería curar a los niños. Es la respuesta que da a William, estadounidense de 7 años.“Todavía no he conseguido entender por qué los niños sufren. Para mí es un misterio. No sé dar una explicación. Me interrogo sobre esto”, asegura el Santo Padre. Y añade: “mi respuesta al dolor de los niños es el silencio o una palabra que nace de mis lágrimas. No tengo miedo de llorar. No tienes que tenerlo tú tampoco”.

Una niña irlandesa pregunta al Papa si se siente como un padre para todos. Por eso, le responde que“a cada sacerdote le gusta sentirse padre”. Y explica que la“paternidad espiritual es realmente importante. Yo la siento muchísimo: no sabría reconocerme a mí mismo sin este sentimiento de paternidad”.

Luca, un niño de Australia de 7 años, le pregunta al Papa si a su madre, que está en el paraíso, le habrán crecido alas de ángel. Responde al niño asegurándole que su madre está en el cielo“bella, espléndida, llena de luz” pero no le han crecido las alas.“Es la madre que tú conoces pero más guapa que nunca. Y ella te mira y te sonríe que eres su hijo”, subraya el Papa.

También hay espacios para preguntas simpáticas e inocentes, como no puede ser de otra forma con los niños.  Desde Singapur, Faith, le pregunta a Francisco  por qué necesita ese“sombrero alto”. El Papa le explica que“es el símbolo de los obispos. Me lo pongo en algunas ocasiones especiales, en las liturgias, durante las misas”. Asimismo le cuenta a la niña que de vez en cuando lo cambia pero que a él le gusta el que tenía en Buenos Aires.“Cuando venía a Roma antes de ser Papa traía dos: uno blanco entero para las celebraciones con el Papa y el mío normal para algunas celebraciones que hacía aquí en Roma. Y lo tengo todavía aquí conmigo”, recuerda.

Y antes de crear el mundo, ¿Dios qué hacía?“Dios ha comenzado a hacer algo cuando creó el mundo. Pero si te dijera que Dios no hacía nada antes de crear el mundo me equivocaría. De hecho, Dios ha creado también el tiempo, es decir el ‘antes’ y el ‘después’”. Y añade:“Antes de crear Dios amaba. He aquí qué hacía Dios: Dios amaba. Dios ama. Dios ama siempre”.

La elección más difícil que el Papa Francisco ha tomado en su misión por la fe ha sido“echar a alguno o de una tarea de responsabilidad o de una posición de confianza o de un camino que está haciendo porque no es apto”, asegura el Pontífice en la carta escrita al pequeño Tom, de 8 años.

Para responder a Yifan, joven chino de 13 años, sobre si su abuelo irá o no al cielo aunque no es católico, el Papa asegura que “la voluntad de Dios es que nos salvemos todos”. De este modo, recuerda que “Jesús está junto a nosotros hasta el último momento de nuestra vida para salvarnos”.

La carta de una niña filipina de diez años llamada Alexandra fue una de las misivas elegidas: «Querido Papa Francisco, espero que leas mi carta. Te he querido ver desde la primera vez que supe de ti. Papa Francisco,¿sabés por qué algunos papás y mamás discuten entre ellos?«.

«Todos discutimos–responde Francisco–. Todos somos humanos. Yo también he discutido. Al vivir con otras personas siempre surgen problemas. No tienes que asombrarte de esto, es normal. (…) Tú también, estoy seguro, te peleas de vez en cuando con tus compañeros».

El Papa le ofrece a la niña filipina «una receta mágica» para encauzar las peleas: «Que los padres nunca terminen el día sin hacer las paces. En tu dibujo, salimos tú y yo, y sonreímos y hay un arcoíris que surge de las nubes, sale el sol… ¡esa es la paz! Si quieres ayudar a tus padres, te aconsejo sobre todo nunca hablar mal de papá a tu mamá y de tu mamá a tu papá«.

Una niña polaca de ocho años llamada Basia pregunta al Papa: «Querido Papa Francisco, ¿es difícil tu profesión? ¿Le caías bien a la gente? ¿Qué querías ser cuando tenías mi edad?».

«Querida Basia, tengo que confesarte una cosa. A tu edad, yo quería ser carnicero. No, no te sorprendas ahora. ¿Sabes por qué?»,responde Francisco. El Pontífice le explica el contexto de su primera vocación… Acompañaba a su abuela al mercado y el carnicero al que le compraban la carne «era muy simpático conmigo. Era grande y gordo y tenía un delantal largo con un bolsillo grande. Cuando mi abuela pagaba, él metía las manos en el bolsillo grande. Estaba lleno de dinero y daba el cambio a la abuela. Yo pensaba que era un hombre muy rico. Todo esto me impresionaba y yo quería ser como él. Es cómico, pero tenía que confesarte esta historia”, concluye el Papa.

Otra de las preguntas viene de China. En concreto de un niño de ocho años llamado Wing, que le pregunta al Pontífice sobre su afición al fútbol. 

«Me gusta mucho ver jugar a los equipos en la cancha. ¿Sabes por qué? Porque veo un juego de equipo, de solidaridad. Me apasiono viendo un partido. Si un jugador quiere jugar solo, pierde; si juega con el equipo, cuando se hace juego de equipo y se busca el bien de todos sin pensar en el bien personal o hacerse ver. Así debería de ser también en la Iglesia”.

Pajla, una albanesa de seis años, preguntó al Papa si cuando era joven bailaba. Y Francisco le respondió que sí, que le gustaba los bailes típicos de Argentina y también el tango. “Bailar es expresar la alegría”, “cuando uno está triste no puede bailar”. Y le explica que incluso el gran rey David, cuando toma Jerusalén, haciéndola Ciudad Santa, hizo transportar solemnemente el Arca de la Alianza y se puso a bailar delante de ella. “¡Bailen, ustedes que son niños, así no van a ser demasiado serios cuando sean grandes!”.

“Querido Papa Francisco, me gustaría saber más sobre Jesús. ¿Cómo caminó sobre el agua?”,interrogó la keniata Natasha, de ocho años.

“Querida Natasha, tienes que imaginarte a Jesús caminando naturalmente, normalmente. No voló sobre el agua o hizo piruetas nadando”, contestó el Papa. Caminó como caminas tú, es decir como si el agua fuera tierra, un pie después del otro, y hasta viendo a los peces bajo sus pies haciendo fiesta o nadando rápido. Jesús es Dios y entonces él puede hacer todo. Puede caminar tranquilamente sobre el agua. Dios no se hunde, ¿sabes?”.

Maximus, de Singapur escribió al Papa con esta pregunta: «¿Por qué Dios nos creó si sabía que íbamos a pecar contra él?». «Libertad», le contestó el Papa. “Dios nos ha creado como Él. Dios nos ha creado libres. La libertad es el don más hermoso que nos ha dado”. Y ser libres –añade– implica la posibilidad de pecar. Asimismo Francisco asegura que mucha gente tiene miedo a la libertad y este es un problema serio de hoy.

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