El Papa telefonea a Ana Romano, madre soltera, que rechazó abortar a su bebé: “Dijo que yo era muy valiente y fuerte y que si fuera necesario, bautizaría él a mi hijo”

8 de septiembre de 2013.- (Camino Católico)  “Una llamada telefónica de unos minutos, me cambió la vida. El Papa me llamó y me dijo que yo era muy valiente y fuerte como para haber decidido tener a mi bebé, a pesar de que su padre me ha abandonado. El Papa Francisco me dijo que si fuera necesario, bautizaría él a mi hijo”.

  Quien habla -en declaraciones al Corriere Della Sera es Ana Romano de 35 años, una joven romana quien al quedarse embarazada, descubrió que el padre de su criatura estaba casado ya y que no tenía ninguna intención de encargarse del niño, ni de seguir con ella, por lo que es madre soltera.

Ella decidió continuar con el embarazo a pesar de todo, y como desahogo, pues se sentía sola e infeliz, escribió hace meses una carta al Papa Francisco. Para su sorpresa, hace pocos días recibió una llamada del Pontífice en persona, quien le dio ánimos y esperanza y le aseguró que si tenía problemas por su condición de madre soltera, él en persona bautizaría al niño.

Anase trasladó hace unos meses a Arezzo, donde encontró trabajo como vendedora en una tienda de joyería. Fue a finales de junio cuando se decidió a escribir una carta al Papa Francisco porque acababa de descubrir dos cosas: que estaña embarazada y que el padre de su hijo ya estaba casado y tenía un niño. «Él me dejó, me dijo que no tiene intención de tener relación ni ocuparse del bebé que estoy gestando. De hecho, me aconsejó que tuviera un aborto. Por un momento pensé que realmente lo haría, ahora sólo la idea me hace estremecer. Pero en ese momento yo estaba muy sola y triste «. 

Y de esta forma Ana Romano escribió al Santo Padre, pero posteriormente decidió continuar con el embarazo, con el apoyo de su familia, y se fue a Gallipoli y, de vacaciones con sus familiares. La carta la dirigió simplemente a «Su Santidad Francisco, Ciudad del Vaticano».

El pasado martes, alrededor de las cuatro de la tarde, sonó su móvil: «Vi un número fijo de Roma, que no conocía,  respondí y me quedé sin palabras».  Era el Papa Francisco: «Al principio pensé que era una broma, pero luego hizo referencia a la carta. Que yo le había escrito sólo lo sabían mi mejor amigo y mis padres».  Fue una llamada telefónica breve pero emotiva .

«Me dijo que había leído mi carta. Cuando le dije que quería bautizar a mi hijo, pero que tenía miedo de que no fuera posible debido a que soy una madre soltera, ya divorciada. Sin embargo, me respondió que si yo no encontrará un sacerdote para el bautismo, él mismo bautizaría a mi pequeño . No sé si el Papa realmente encontrara el tiempo para bautizar a mi bebé, que nacerá a principios de abril, y que si es un niño, quiero llamar Francisco. Pero me hizo feliz, me dio fuerza. Y yo cuento mi historia porque quiero ser un ejemplo para muchas mujeres que se sienten alejadas de la Iglesia sólo porque se han encontrado con el hombre equivocado,  y están divorciadas». 

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