El triunfo de la vida: cumple un año Jett Morris, el niño británico que los médicos recomendaron abortar porque era «un feto no viable»

La tenacidad y el amor de sus padres le salvaron y pesó al nacer poco más de 600 gramos y ahora es un niño sano y feliz. Su madre asegura que «entiendo que los médicos tienen que decirte el peor de los casos y deben ser duros, pero no hay dos personas en este planeta que sean exactamente iguales y los médicos no dieron ni una oportunidad a Jett»

11 de enero de 2015.- (Forum Libertas/ Camino Católico)  Con apenas 25 semanas de gestación, Jett Morris pesaba al nacer 624 gramos. Los médicos habían aconsejado a su madre abortar porque se trataba de «un feto no viable». De hecho, cuando a las 20 semanas de gestación su madre, Mhairi, rompió aguas, los médicos comenzaron a prepararla para un aborto. 

«Es un feto no viable», insistieron directamente. Sin embargo, la tenacidad y el amor de sus padres han logrado que Jett salga adelante y ahora sea un niño sano y feliz. Tanto es así que, esta semana, aquel ‘feto no viable’ ha cumplido un año de edad. Un año de fuerza, de tenacidad y sobre todo, de amor de unos padres que, con determinación, decidieron tener a aquel niño que nació cinco semanas después de romper aguas. 

Según informa e el Daily Mail, sus padres rechazaron los consejos médicos que les habían sugerido abortar. Los médicos del Hospital East Surrey, al sur de Londres, que les atendieron les dieron poco más de cinco minutos para tomar la decisión. Su madre, Mhairi, asegura que «no le veían todavía como un niño, sólo lo llamaban ‘feto no viable’. Era muy frío y estaba devastada». 

No le dieron «ni una oportunidad»

«Entiendo que los médicos tienen que decirte el peor de los casos y deben ser duros, pero no hay dos personas en este planeta que sean exactamente iguales y los médicos no dieron ni una oportunidad a Jett», subraya la madre. 

«Cuando volvió (el médico) y Paul y yo habíamos hablado y le dijimos que no íbamos a ir a la sala de operaciones, el médico miró su reloj y nos miró con desaprobación, como si estuviera perdiendo el tiempo», añade Mhairi. 

Mhairi fue dada de alta pero pocas semanas después comenzó a sangrar y corrió al hospital. Tuvo que ser trasladada a la ciudad de Porstmouth, ya que su centro local no estaba equipado para tratar a niños nacidos de 28 semanas. 

Los médicos les advirtieron que su hijo tendría problemas cerebrales y que seguramente moriría al nacer, pero ahora el tiempo les ha demostrado lo contrario: cuando salió, Jett dio un pequeño gritito y fue metido inmediatamente en una incubadora. Ha desafiado así a todos los problemas de corazón y de pulmón, siendo dado de alta tres meses después de nacer de manera prematura. Esta semana cumplía, a modo de desafío, el año de edad.

 

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