“En ruta: Cristianos en Irak”, el documental testimonial de los perseguidos por su fe: “El hogar está donde está Jesús”

Entre los testimonios que pueden verse está el de Aida Jadar, madre de Cristina, una chica secuestrada de quien su progenitora todavía espera noticias. Además, las cámaras entran por primera vez en casa de Miriam, una niña que fue secuestrada y perdonó a sus captores

6 de enero de 2016.- (13 TV  / Camino católico«El drama humano» de los cristianos que huyeron del Daesh«es tremendo, y viven con mucho agradecimiento saber que hay gente fuera que se ocupa de ellos, y cristianos que rezan por ellos», explica Cristina López Schlichting en declaraciones a Alfa y Omega , sobre el documental “En ruta: Cristianos en Irak”, que este domingo 3 de enero ha emitido 13 TV y que puede visualizarse y en el vídeo que ofrecemos.

“En ruta:Cristianos en Irak”es el resultado de varios días de visita de un equipo de 13 TV, encabezado por la periodista Cristina López Schlichting, al Kurdistán iraquí. Les acompañaban miembros de Ayuda a la Iglesia Necesitada, fundación pontificia que se ha volcado en la atención a los cristianos que huyen del Daesh.

En el documental se puede escuchar el testimonio de Aida Jadar, madre de Cristina, una chica secuestrada de quien su progenitora todavía espera noticias. Además, las cámaras entran por primera vez en casa de Miriam, una niña que fue secuestrada y perdonó a sus captores.

Uno de los lugares que han visitado es la parroquia de Mar Elia, «en el centro de Ankawa, el barrio cristiano de Erbil. Allí vivían 40.000 cristianos, y hace dos años recibió a otros 40.000. En agosto de 2014 se encontraron con una avalancha de gente que salía de la llanura de Nínive y en un día hicieron el camino entre Mosul y Erbil, con lo que tenían. Cuando llegaron a Ankawa, fueron a las iglesias», que se encontraron «sus explanadas y jardines llenos de refugiados tirados en el suelo, sin nada que comer ni beber», dice Cristina López Schlichting.

Ante este panorama, las distintas comunidades cristianas no tardaron en ponerse manos a la obra: «Recogieron fondos y los alojaron como pudieron en tiendas de campaña. Al llegar el invierno y empezar a entrar agua en las tiendas, se trasladaron a contenedores de obra, uno por cada cinco personas». Pero no todo se quedó en mera supervivencia, recalca la periodista. «También han conseguido una mínima infraestructura», en gran parte gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada, que ha financiado el 60 % del auxilio que se ha prestado a los cristianos desplazados.

En Mar Elia «ya tienen un par de generadores eléctricos, tanques de agua, lavadoras, aulas, una biblioteca, un aula donde ven películas, una tienda de objetos religiosos, una peluquería que atiende a gente de la calle, una pastelería…» El padre Douglas Bazi, su párroco, secuestrado durante unos días por un grupo Chiita, también cuenta su testimonio en el documental y «está empeñado en que todo el mundo trabaje», afirma la periodista. Con todo, la principal prioridad era poner en marcha una pequeña escuela, donde estudian los niños más pequeños y los que no están escolarizados en colegios ordinarios de la zona.

Fue precisamente en esta aula donde López Schlichting participó en el reparto de parte de las cartas infantiles que el Pequealfa y el programa La hora feliz, de Radio María, han recogido para los niños refugiados de Irak. «Les encantaron, porque había muchas banderas iraquíes y españolas. Y a las niñas les hacían mucha gracia las tarjetas que tenían plastilina, fieltro, estrellitas de colores y purpurina. Dimos una carta a cada niño, y los pobres las querían devolver. Cuando les dijimos que eran para ellos se ponían muy contentos».

A los niños que van a colegios normales, les dieron un taco para repartir entre sus compañeros. Curiosamente, a estos últimos la entrega de las cartas les alteró un poco: «Se angustiaron porque les pedimos que se quedasen. Querían irse a toda costa porque empezaban las clases y no querían llegar tarde. Tienen un sentido absoluto del deber».

Según la periodista, este tipo de gestos, como la misma visita del equipo de 13 TV al Kurdistán, tienen gran valor: «Para estos cristianos es muy importante la atención que se les presta desde fuera, ver que no están solos en el mundo. Son abogados, albañiles, funcionarios, médicos… que han perdido su casa, su coche, su plan de pensiones, y ahora se ven lavando la ropa a mano y viviendo en un contenedor. El drama humano es tremendo, y viven con mucho agradecimiento saber que hay gente fuera que se ocupa de ellos, y cristianos que rezan por ellos».

El apoyo de los cristianos del resto del mundo es fundamental, porque los fieles de Irak «tienen mucha fe y se dan cuenta de que el martirio que están viviendo es la parte que les ha tocado a ellos. Dicen con una conciencia grandísima que es lo que están viviendo es la historia de todos, y a ellos les toca eso y a los demás, ayudarles. Son conscientes de que son parte de una Iglesia universal», y les emociona especialmente «cuando te despides de ellos en nombre de Jesucristo o cuando rezas con ellos. Están muy orgullosos de ser cristianos, les gusta distinguirse de los musulmanes» porque así sienten que son «del mundo civilizado».

El documental termina con la frase que han escrito los refugiados cristianos en Irak en la tienda donde han puesto el belén:«Home is where Jesus is», es decir “el hogar está donde está Jesús”.

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