Erika de Bucktron y Rogelio, esposos, ante el Papa en JMJ: «La bebé tenía Síndrome de Down y decidimos no abortar. Nos abandonamos en las manos de Dios»

* «Durante todo el embarazo nos pedimos a Dios se cumpliera su voluntad. En el fondo teníamos la esperanza que nuestra hija naciera sana, pero acogimos con amor la voluntad del Señor. Cuando nació nuestra hija decidimos amarla con todo nuestro corazón, sin hacer ninguna diferencia con nuestros otros hijos, los cuales también la acogieron con mucho amor. Le damos gracias a Dios por el nacimiento de Inés. Decidimos decir sí a la vida, pues toda vida es bendición de Dios, es Él quien llama, por eso decimos “Hágase en mí según tu palabra»

Camino Católico.-  Erika de Bucktron y su esposo con su familia dieron ante el Papa Francisco un valiente testimonio durante la Vigilia de la Jornada de la Juventud (JMJ) Panamá 2019, el 26 de enero. Explicaron que rechazaron el aborto y acogieron con amor a su hija Inés con síndrome de Down.

En el Campo San Juan Pablo II frente a miles de jóvenes, Erika de Bucktron presentó al Papa Francisco a su familia compuesta por su marido Rogelio, su hijo mayor del mismo nombre y sus tres hijas Allyson, María e Inés. En el video de 13 TV se visualiza y escucha su testimonio y lo que el Papa dijo de estos esposos, aunque en un momento dado hubo problemas de sonido en la ceremonia y el comentarista de la televisión tiene que leer la parte final de las palabras de Erika.

“Nos sentimos bendecidos por Dios a través de nuestra familia y de nuestros 22 años de matrimonio. De la familia provienen las vocaciones, los profesionales, los hombres y mujeres de buena voluntad”, dijo Erika.

Esta madre comentó que tuvo cinco embarazos de los cuales uno resultó ser anembriónico, es decir solo se desarrolló la placenta y no el embrión.Sin embargo, “Dios tenía otros planes para mi familia”, aseguró Erika, pues a sus 42 años y sin esperarlo quedó embarazada. Fue un embarazo de alto riesgo y a las 17 semanas el médico confirmó que el bebé tenía Síndrome de Down.

“Se nos habló de interrumpir el embarazo. Mi esposo y yo respondimos de inmediato y sin dudarlo, que decidíamos continuar con el embarazo y decidimos aceptar a nuestra bebé”. 

“En mi segundo trimestre de embarazo tuve una caída. Quizás estas caídas eran un adelanto de lo que tendría que vivir en adelante para apoyar a nuestra hija en su desarrollo, para ser una persona independiente e incluida en nuestra sociedad”, aseguró Erika.

Ella explicó que “durante todo el embarazo nos abandonamos en las manos de Dios y pedimos se cumpliera su voluntad. En el fondo teníamos la esperanza que nuestra hija naciera sana, pero acogimos con amor la voluntad del Señor”.

Explicó que “por diversas circunstancias” a los padres les “cuesta aceptar la llegada de un bebé con alguna enfermedad o discapacidad”. Pero cuando nació “nuestra hija decidimos amarla con todo nuestro corazón, sin hacer ninguna diferencia con nuestros otros hijos, los cuales también la acogieron con mucho amor”.

“Le damos gracias a Dios por el nacimiento de Inés, nombre que elegimos en honor a Santa Inés, esa niña que a su corta edad fue mártir por amor a Cristo y es patrona de las jóvenes, las prometidas en matrimonio y además es signo de pureza”, afirmó.

“Decidimos decir sí a la vida, pues toda vida es bendición de Dios, es Él quien llama, por eso decimos “Hágase en mí según tu palabra”, concluyó Erika.

El Papa reflexiona y pregunta: ¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor?

En sus palabras, el Papa Francisco agradeció el testimonio de Erika y Rogelio y reflexionó así:

“Esta tarde también escuchamos cómo el “sí” de María hace eco y se multiplica de generación en generación. Muchos jóvenes a ejemplo de María arriesgan y apuestan guiados por una promesa. Gracias Erika y Rogelio por el testimonio que nos han regalado. Fueron valientes estos, merecen un aplauso.

Compartieron sus temores, dificultades y todo el riesgo vivido ante el nacimiento de Inés. En un momento dijeron: «A los padres, por diversas circunstancias, nos cuesta aceptar la llegada de un bebé con alguna enfermedad o discapacidad», eso es cierto, es comprensible. Pero lo sorprendente fue cuando agregaron: «al nacer nuestra hija decidimos amarla con todo nuestro corazón». Ante su llegada, frente a todos los anuncios y dificultades que aparecían, tomaron una decisión y dijeron como María «hágase», decidieron amarla. Frente a la vida de vuestra hija frágil, indefensa y necesitada la respuesta de ustedes, Erika y Rogelio, fue “sí” y ahí tenemos a Inés. ¡Ustedes se animaron a creer que el mundo no es solo para los fuertes! ¡Gracias!

Decir “sí” al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias con el mismo amor con el que nos hablaron Erika y Rogelio. Asumir la vida como viene. Es abrazar nuestra patria, nuestras familias, nuestros amigos tal como son, también con sus fragilidades y pequeñeces. Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a todo lo que no es perfecto, a todo lo que no es puro ni destilado, pero por eso no es menos digno de amor. ¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor? Les pregunto, ¿un discapacitado, una persona frágil es digna de amor? Sí. Entendieron”.

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Papa Francisco – Vigilia con los jóvenes en JMJ Panamá, 26-1-19

 

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