Héctor García Phoenix, cantautor católico, se alejó de Dios y tocó fondo: «Fui a un retiro y descubrí que Jesús existe y, suceda lo que suceda en mi vida, no quiero alejarme de Él»

* «Dios te mete en problemas fuertes, porque el estar con Dios es un luchar todos los días. Pero es peregrinar por la santidad a la que todos estamos llamados. Y lo único de que tengo certeza es que de la mano de Dios voy a encontrar la mejor respuesta. Buscamos a Dios con la mente. Y hay que acercarse a Él con el corazón. Es esencial ir con el corazón abierto para que Dios pueda entrar. Hay que pedirle, y dejarle, que nos dé la oportunidad de conocerle, y a la Virgen decirle: ‘no te conozco pero dame la oportunidad de comprobar que tú eres la Madre de Dios’, aconseja. Y de paso nos recuerda que “Dios nunca rechaza a quien quiere conocer a su Madre»

Camino Católico.-  Héctor García Phoenix, cantautor católico, nació en Tamazula, Jalisco, México, y a la edad de 19 años se fue a los Estados Unidos. En ese entonces vivía alejado de Dios, no entendía la importancia de Dios en la vida de un ser humano, hasta que tocó fondo. Vivió un retiro y fue para él la experiencia más grande que ha tenido en su vida al comprobar que Dios existe, y desde entonces su trabajo ha sido descubrir quién es Jesús. Por medio de la música, trata de evangelizar dejando atrás un pasado alejado de Dios. Cuenta su testimonio de conversión en un  vídeo de Mater Mundi TV.

De adolescente rezaba el Rosario a la fuerza y se cansó

Ahora está en camino, “y mi vida está cambiando mucho. Dios es la mejor opción que podemos tener, la mejor manera de vivir el sufrimiento y las alegrías de esta vida”, dice en la entrevista conducida por Matilde Latorre.

Casado y padre de 3 hijos, de pequeño vivió una religiosidad popular. Nada de ir a misa salvo alguna ocasión excepcional, como su primera Comunión, la Confirmación, la boda de su hermano y poco más. De muy pequeño también alcanza a recordar que cada 12 de diciembre le vestían y cargaba con saquitos de azúcar o frijol para las peregrinaciones que arrancaban desde el centro del pueblo y terminaban en un templo cercano que se llama Santuario de la Virgen de Guadalupe. 

Fue su abuela quien empezó a introducirle en el rezo del Santo Rosario. “Lo rezaba a la fuerza. Primero que si un día a la semana. Me quedaba dormido. Después me aumentó a dos días, después a tres días y después ¡todos los días! Hasta que un día me enfadé, me cansé y buscaba la forma de llegar tarde a casa para evitar a mi abuela y al Rosario”. Aquello le avergonzaba. “Era un adolescente y no quería que me asociaran con eso de rezar, quería que me vieran como un chico normal”, asegura.

Héctor García Phoenix con su familia

Adicciones y vacío, música  e interpelación a Dios sobre su existencia

Héctor se fue a vivir un tiempo a Estados Unidos. Allí empieza a caer en adicciones y un modo de vida de confusión. “Empecé a sentir ese vacío que como humanos no entendemos y tratamos de llenar de las más diferentes maneras”. En búsqueda de una salida, se cruzaron en el camino mormones, evangélicos… Gente que “hablaba de Dios, pero criticaban mi fe. Y, aunque fuera una fe poco devota, no me gustaba que atacaran mi fe, una fe que ni conocían”, lamenta. 

“Me regalaron un disco y creo que fue por ahí por donde empezó Dios a remover mi vida. Aquellas canciones me hicieron acabar llorando a gritos y preguntar: no sé quién eres, pero si existes ayúdameNo quiero ser esto que soy“.

A insistencia de su esposa, acudió poco después a un retiro donde sucedió algo que no esperaba. En aquel retiro descubrió que Jesús existe. “Existe y, aunque no lo conozca, suceda lo que suceda en mi vida, no quiero alejarme de Él”, decidió Héctor allí. “Definitivamente encontré el tesoro escondido y no lo quisiera perder jamás. Aunque no soy santo y cometo muchos errores, definitivamente quiero vivir el resto de mi vida de la mano de Cristo”.

Me sentía especial por sentir a Cristo, pero eso también se convierte en una responsabilidad. No es que creyera que mi misión era convertir a la gente, pero sí hablarles de Dios. “Eso ya de primeras provoca que te etiqueten y que te rechacen. Mucha gente se aleja de ti, incluso en tu propia familia, en tu matrimonio”, admite Héctor.

Las persecuciones, las dificultades, las luchas, son parte de la vida cristiana. Y tenemos que reconocernos imperfectos, apunta el cantautor. “Dios te mete en problemas fuertes, porque el estar con Dios es un luchar todos los días. Pero es peregrinar por la santidad a la que todos estamos llamados. Y lo único de que tengo certeza es que de la mano de Dios voy a encontrar la mejor respuesta”, afirma con determinación.

A Cristo de la mano de la Guadalupana

Su abuela falleció al poco tiempo de que Héctor regresa a México. Unos 10 años después, vivió una experiencia espiritual que relata en el video. “Si me creen o no, eso no me importa. Yo sé lo que vi”, dice Héctor. “Vi a mi abuela vestida de blanco, descalza y radiante”. “Y allí también vi una Mujer, con una misma túnica blanca y con un manto azul, de un color azul que no existe en la tierra, y que resplandecía”. Tomó de la mano a su abuela y ambas desaparecieron.

Cuando Héctor empezó de nuevo a ir a misa, se encontró con una imagen de la Virgen a la que reconoció: “esa fue la Mujer que yo vi”.

El cantautor advierte que “buscamos a Dios con la mente. Y hay que acercarse a Él con el corazón. Es esencial ir con el corazón abierto para que Dios pueda entrar. Hay que pedirle, y dejarle, que nos dé la oportunidad de conocerle, y a la Virgen decirle: no te conozco pero dame la oportunidad de comprobar que tú eres la Madre de Dios”, aconseja. Y de paso nos recuerda que “Dios nunca rechaza a quien quiere conocer a su Madre”.

Héctor García se considera un converso en camino, que quiere transmitir que “soy una persona transparente” y que asume que su “peregrinar es parte de la lucha por la santidad a la que todos estamos llamados”.

Otro aspecto que para el cantante mexicano es importante sin duda es su familia conformada por él, su esposa y sus tres hijos. Tratan de vivir cerca de Dios de la mejor manera posible y el ser una persona devota lo ha cambiado definitivamente para bien, pues entes no le dolía el pecado, pero ahora, al conocer su fe y estar enamorado de Cristo, caer en pecado es algo doloroso para él y lo trasmite a los suyos.

“Ahora me duele muchísimo cuando caigo en pecado. Hoy oro más y me abandonó en Dios pero sin dejar de caminar, porque al final todo a su tiempo se acomoda”.

Héctor García Phoenix con dos de sus hijos

Nueve discos

Quien escucha la música de Héctor García se lleva una gran sorpresa. La mezcla de ritmos y letras captan enseguida la atención, suenan distinto y cada canto tiene su particularidad. Como cantautor, la inspiración no le llega solo de la imaginación, sino de cada emoción, recuerdo y vivencia. Con una familia sostenida por Cristo y una misión que cada día alimenta y comparte, este mexicano radicado Arizona, Estados Unidos, está “loco por Cristo”.

Gracias a la música son muchos los escenarios y las experiencias por las que ha pasado y, poco a poco, con ayuda de muchas personas, no todas involucradas con la fe, ha crecido como cantautor, mejorando constantemente sus producciones de ritmos variados, con especial gusto por la banda, buscando siempre hacer el bien. Compaginado con esto, está su programa de streaming “Locos por Cristo”, en el que presenta entrevistas, testimonios, vivencias de fe y por supuesto, música, que puede verse en su canal de Youtube.

“Bueno, si soy sincero, ni yo sé cómo hago para hacer este trabajo. Lo único que he hecho son dos cosas, como decía San Agustín, orar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de mí. Y sobre todo soñar, le dejo todos mis sueños a Dios, en sus manos, y me dejo sorprender por Él. Por momentos no es fácil, pero Dios pone los medios para hacerlo llevadero”.

Para Héctor, quien no se cansa de perseverar, estar “loco por Cristo” es estar dispuesto a hacer lo necesario para que otros conozcan a Cristo, sin importar lo que diga la gente, incluidos los mismos cristianos.

Su estilo musical, desplegado en nueve discos, no está definido, lo mismo puede incluir mariachi, estilo sierreño, norteño, banda, tropical, cumbia y hasta un toque de picardía. Héctor se define a sí mismo como un cantante loco, sin límites ni estilos exclusivos.

Los planes de Héctor son seguir trabajando por sus sueños, pero el más importante, dice, “es llegar hasta el último día de mi vida enamorado De Dios. En todo lo demás dejo que Dios siga marcando el camino, aunque en momentos duele, te desespera, pero también te alegra”.


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