Javier María Pérez-Roldán, abogado que decidió no abortar a su hija con espina bífida: «Cada misterio del Rosario tiene una aplicación directa en cada uno de nuestros días»

* «Si el hombre es digno por ser hijo de Dios, andar o no andar o tener cualquier tipo de defecto no es un problema que te pueda coartar”

* “La fe se transmite en la familia, es donde se produce el encuentro con el sentido de la vida y el misterio de la vida”

1 de mayo de 2016.- (A.L.M. / Intereconomia TV  / Camino Católico) Javier María Pérez-Roldán, madrileño de 43 años, abogado, padre de tres hijos y presidente del Centro Jurídico Tomás Moro desde el año 2006, ha  sido entrevistado por Gonzalo Altozano para el programa “No es bueno que Dios esté solo” de  Intereconomia TV, en el que habla de cómo vive la fe en Dios en todo cuanto hace.

En el vídeo se visualizan los momentos más importantes de este testimonio, en el cual Javier María Pérez-Roldán rememora un momento que transformó su vida, cuando les comunicaron a Fuensanta, su mujer, y a él que Blanca, su primera hija, nacería con espina bífida.  Los médicos les aconsejaron abortar porque vendría al mundo «tetrapléjica».  Javier y su esposa trabajaban en grupos próvida y «nunca se nos pasó por la cabeza que a nosotros nos pudiera tocar«.  

Su mujer lloró aquel día y él  lo hizo al siguiente. Pero en el Rosario que, como todas las noches, rezaron aquélla, descubrieron que «cada misterio del Rosario tiene una aplicación muy directa en cada uno de nuestros días, y de cada misterio sacábamos algo». Y lo que les llevó a asumir la situación fue una reflexión: «Pensar que por qué le iba a tocar a otro. ¿Es que nosotros éramos algo más que los demás?».

Blanca, en la fotografía de la izquierda, no nació tetrapléjica, sino paralítica de cintura para abajo y Javier María Pérez-Roldán afirma con rotundidad que «si el hombre es digno por ser hijo de Dios, andar o no andar o tener cualquier tipo de defecto no es un problema que te pueda coartar. A Blanca no hay más que verla para ver que es feliz. Tendrá sus problemas, pero como los tenemos cualquiera. Vivimos en sociedad porque todos necesitamos la ayuda de otros». Durante el embarazo rezaron pidiendo un milagro: «Pero una vez que ha nacido, ya no los pido. Las cosas son como son y el resto Dios lo dará si es bueno».

Su testimonio de fe en su trabajo como abogado, dedicando horas de su tiempo y como presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, se ha centrado en la defensa del honor de Dios, la protección de los derechos de los católicos, de los no nacidos, y de las víctimas de la ideología de género.

El detonante, que le llevó a iniciar ese trabajo jurídico en el ámbito de la fe y la ley natural, fue cuando andando por la calle con su mujer, Fuensanta,  vio el cartel anunciador de la obra de teatro Me cago en D…” Decidió que algo había que hacer, e interpuso una querella: 

«Dios es nuestro Padre y no pueden utilizarse este tipo de expresiones. Incluso para los que no crean, esto es de mal gusto. Y cuando uno empieza a indagar resulta que estaba subvencionado por nosotros mismos o sea con nuestros impuestos. La blasfemia es el pecado más grave que puede cometer un hombre. Hoy Hemos llegado a una concepción religiosa muy humana donde entendemos que los pecados peores son los que se realizan contra otro. Esto no es así. Los pecados se realizan contra Dios. La víctima puede ser otra persona, pero lo grave de un pecado es que uno se aparta de Dios. Y la blasfemia es lo que más te aparta de Dios. Los pecados son pecados porque son ofensas a Dios, bien a Él directamente, bien a nuestros hermanos Sus hijos».

Pérez-Roldán argumenta que él no quiere con su trabajo darle a Dios lo que es del César: «Ahora lo que se hace es lo contrario, darle al César lo que es de Dios». Y quienes acusan a la Iglesia de invadir el terreno ajeno«son quienes se inmiscuyen en la educación de los menores, los que deciden que acabar con la vida que está en el vientre materno no es delito, los que deciden que la familia es una institución que no hay que defender, quienes se arrogan la potestad de definir si todo lo sagrado (la vida, la familia) debe ser defendido o no».

Atacan a la familia porque es la cuna de la fe: «La fe se transmite en la familia, es donde se produce el encuentro con el sentido de la vida y el misterio de la vida, el primer contacto con la autoridad como emanación de unos principios que benefician a quien es incapaz de defenderse. Vivimos en una sociedad donde no solamente se ataca a la familia en el seno de la familia, sino que se discute la autoridad familiar en los colegios. Hay familias que quieren educar a sus hijos de una manera y en el colegio se les enseñan otros principios.al final es la familia la que tiene que ajustar su manera de comportarse a la del colegio, cuando debía ser al revés«.

El presidente del Centro Jurídico Tomás Moro recuerda también la importancia civilizadora de la religión para formar buenos ciudadanos: «Un cura me evita cien gendarmes«, decía Napoleón, evocado por Pérez-Roldán como ejemplo de personas. También cita a Dolores Ibárruri, alias Pasionaria, quien en su juventud repartía rosarios a la salida de las minas. Son personas empapadas en la fe de pequeños y que en la ancianidad -como Bonaparte o la dirigente comunista- tienen un recuerdo de fe al que volver. 

«La experiencia nos enseña que grandes revolucionarios, cuando llegan a la ancianidad, recuerdan esa infancia feliz que vivieron en una familia cristiana y les sirve muchas veces de revulsivo y de conversión, y muchos se convierten poco antes de fallecer por esa comparación. Hoy día, ¿qué está haciendo la sociedad? Bombardear a la infancia yretirándoles la infancia para que los niños no tengan infancia. Estas personas, cuando lleguen a la ancianidad, no van a tener ese elemento de comparación».

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