Jennifer Bricker, la chica que nació sin piernas, abandonada por su familia y se convirtió en campeona olímpica de gimnasia: «Nunca digas ‘No puedo’»

Desde su infancia comenzó a seguir los pasos de la gimnasta olímpica, Dominique Moceanu, a quien admiraba y tenía como modelo a imitar y acabó por descubrir que era su hermana biológica

1 de diciembre de 2014.- (Camino Católico)  En las páginas de las glorias deportivas se han redactado diversas historias, las cuales destacan por la entrega de mujeres y hombres: quienes se empecinan en escribir sus nombres con letras de oro pese a las adversidades. Tal es el caso de Jennifer Bricker, deportista que se aferró a la gimnasia para superar su trauma de haber nacido sin piernas y sin familia, porque fue abandonada por sus padres el día de su nacimiento.

La familia Bricker la acogió, la crió y sobretodo le enseñó a no rendirse jamás y ella fue digna alumna de tan preciada lección, tenían una norma:“Nunca digas ‘No puedo’”. Jennifer Bricker de 27 años decidió incorporarse a los deportes en los primeros años de su vida: incursionando en disciplinas como el voleibol y la gimnasia; esta última, la llevó a participar en las olimpiadas juveniles de los Estados Unidos. Desde su infancia comenzó a seguir los pasos de la gimnasta olímpica, Dominique Moceanu, a quien admiraba y admiraba como modelo a imitar.

Sin embargo, a pesar de su éxito en el deporte, había algo que faltaba en su v ida. Por eso, cuando cumplió 16 años les pidió a sus padres adoptivos que le contaran la verdad sobre su pasado. En ese momento, le revelaron que ella y la gimnasta a la que idolatraba compartían el mismo apellido: “Moceanu”. Esa fue la primera pista.

Luego, Jennifer comenzó una serie de indagaciones que determinaron que, efectivamente, Dominique Moceanu era su hermana biológica.

 “A que niña le pasa que su ídolo de infancia se convierte en su hermana”,dijo en una entrevista televisada. Con su historia de vida, Jennifer se acercó a Dominique y le contó lo que había sucedido. Así comenzaron una relación que se mantiene hasta el día hoy y pudo conocer también a su segunda hermana, Cristina. Todo parece indicar que el deporte no sólo le dio una esperanza de vida a “Jen”, sino que también la reconcilió con su historia.

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