Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, al ser creado Cardenal por el Papa: «queremos ser una Iglesia peregrina en busca de todos»

* «No queremos ser una Iglesia autorreferencial; queremos ser una Iglesia por los caminos del mundo, tratando de poner en el corazón de los hombres y las mujeres el bálsamo de la alegría y la paz, secándose las lágrimas de muchos de ellos y suscitando su esperanza, la esperanza manifestada definitivamente en la reconciliación que nos ha llevado el hijo de Dios»

Video completo de las palabras de Monseñor Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, al ser creado Cardenal por el Papa

28 de junio de 2017.- (13 TV / Radio Vaticano Camino Católico) Juan José Omella ya es cardenal de la Iglesia católica. El arzobispo de Barcelona ha recibido la birreta cardenalicia de manos del Papa Francisco, en una vibrante ceremonia en la que el prelado aragonés ha sido el encargado de hacer el discurso en nombre de los cinco neocardenales.

En sus palabras de saludo, el neocardenal Omella, a quien le ha sido concedido el título de la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén, en nombre de sí mismo y de Zerbo, Arborelius, Rosa Chávez y Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, se comprometió a dar la vida por el Papa y el Evangelio de Jesús, y afirmó:  “No queremos ser una Iglesia autorreferencial; queremos ser una Iglesia peregrina por los caminos del mundo en busca de todos, tratando de poner en el corazón de los hombres y las mujeres el bálsamo de la alegría y la paz, secándose las lágrimas de muchos de ellos y suscitando su esperanza, la esperanza manifestada definitivamente en la reconciliación que nos ha llevado el hijo de Dios”.

El cardenal de Barcelona ha hecho referencia al momento cuando san Ignacio llegó a Roma para ponerse a disposición del Papa Pablo III y entró en una pequeña ermita aislada en la vía Casia y sintió aquellas palabras del Señor: “Yo le seré propicio a Roma”. Pero san Ignacio también añadió que “no sé qué será de nosotros, tal vez seremos crucificados en Roma”. El cardenal Omella ha dicho que este hecho le ayuda a comprender el carácter profundo de esta nueva llamada del Señor, debida a la benignidad del Santo Padre. Y que tenía el deseo de convertirse en aún más cercano colaborador, con Pedro y bajo Pedro, de la solicitud del obispo de Roma para toda la Iglesia. 

«Este color bermejo, de fuego, que no sea para nosotros de orgullo, sino que sea memoria de nuestro redentor, que nos rescató con el precio de su sangre. Se convertirá como un signo vocacional de un nuevo despojo de nuestro intereses, despojarnos de todo, para que con amor del pueblo de Dios y a su vicario en la Tierra, se consuman todos nuestros recursos», prosiguió Omella, quien destacó cómo «hemos sido convocados de iglesias geográficamente distantes pero orgullosas de su fidelidad al Evangelio, pero en circunstancias no fáciles, incluso dramáticas».

«Testigos de la única Iglesia de Cristo Jesús que subsiste en comunidades probadas ya sea por la guerra, por la pobreza o que han compartido el dolor y la muerte violenta de sus pastores»,recalcó Omella, recordando seguramente a monseñor Romero. «Hemos sido elegidos», apuntó el arzobispo de Barcelona, y «queremos devolver, gastar nuestra vida gratuitamente».

«Este servicio a la Iglesia y a la Humanidad, que nos pide vuestra Santidad, nos lleva a trabajar llenos de alegría y esperanza para entregar al mundo la Buena Nueva de Jesús. Sí, es justamente el tesoro del Evangelio, aún si es llevado pobre y modestamente en vasos de arcilla. Pero que lleva un fuego que enciende a otros hasta los confines de la Tierra y no se contenta con tenerlo para sí».

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