Karl, hijo de Paul Schneider, asesinado en Buchenwald por los nazis dice al Papa: “Ha gritado desde su celda palabras de esperanza de la Biblia a los demás prisioneros”

“Mi padre  permaneció únicamente fiel al Señor y la fe. Era un pastor y un guía espiritual. ¡También en el campo de concentración hasta el final! Cada vez que era posible, a pesar de las torturas y los sufrimientos, ha gritado con valentía desde su celda, desde el bunker, las palabras de consuelo y esperanza de la Biblia a los demás prisioneros. Por esto es llamado también el «Predicador de Buchenwald»”

26 de abril de 2017.- (Radio Vaticano Camino Católico)  Cada vez que era posible, a pesar de las torturas y los sufrimientos, ha gritado con valentía desde su celda, desde el bunker, las palabras de consuelo y esperanza de la Biblia a los demás prisioneros. Por esto es llamado también el «Predicador de Buchenwald»”,explicó  Karl, hijo de Paul Schneider, pastor de la Iglesia Reformada asesinado en 1939 en el campo de concentración de Buchenwald porque había definido los objetivos del nazismo, que entonces estaba en el poder, como «incompatibles con las palabras de la Biblia”.

El de Karl Schneider fue uno de los testimonios que se escuchó en la celebración presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Bartolomeo, en una pequeña isla situada en el centro de Roma, en el río Tíber, la tarde del sábado 22 de abril. El Pontífice acudió para rezar por los mártires del siglo XX y XXI, y por todos los cristianos que sufren hoy día algún tipo de persecución. En el video se visualiza y escucha todo el testimonio traducido al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Santo Padre, querida Comunidad de Sant’Egidio, querida comunidad cristiana:

Deseo agradecer de corazón el gran honor que han tenido hoy con mi padre Paul Schneider y que yo y mi hija y podemos estar aquí. Mi padre fue asesinado en 1939 en el campo de concentración de Buchenwald, porque para él los objetivos del nacionalsocialismo eran incompatibles con las palabras la Biblia. La Iglesia tiene la tarea de supervisar el estado. Con esta convicción mi padre se opuso firmemente a cualquier intento de influir políticamente a la Iglesia.

Se comprometió a que su pueblo, el pueblo alemán conservara una orientación cristiana en el Estado y en la sociedad. Todos nosotros, incluso hoy en día, hacemos demasiados compromisos, pero mi padre  permaneció únicamente fiel al Señor y la fe. Era un pastor y un guía espiritual. ¡También en el campo de concentración hasta el final! Cada vez que era posible, a pesar de las torturas y los sufrimientos, ha gritado con valentía desde su celda, desde el bunker, las palabras de consuelo y esperanza de la Biblia a los demás prisioneros. Por esto es llamado también el «Predicador de Buchenwald».

Y no ha sido olvidado por nosotros ni por su familia. En una carta desde el campo de concentración, conservada en esta iglesia, mi padre afirma con fuerza su fe en la victoria pascual de la vida y escribe que sabe que también mi madre, yo y mis hermanos y mis hermanas estamos bajo la protección de Dios.

Las palabras de mi madre, cuando ella era muy anciana, han sido: «Él fue elegido para anunciar el Evangelio y esta es mi consolación». Yo, como hijo, he sentido este consuelo hasta el día de hoy.

Karl Schneider

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