Kipchoge, atleta que batió el récord de maratón, es católico con familiares sacerdotes y Janeth Rotich, su madre, dice que «me levanto a las 3 a.m. cada día para rezar el rosario por él»

El capellán de la universidad de Nairobi, el P. Peter Kaigua, describe al histórico maratonista Kipchoge como «una inspiración para los jóvenes y un hombre humilde; a través de él, los jóvenes llegan a saber que sus sueños se pueden cumplir. Antes de ofrecerle una Misa la semana pasada, solíamos hablar sobre él en la universidad con los estudiantes. Por lo tanto, optamos por ofrecerle Misa antes de ir a la maratón, para que Dios pueda ayudarlo a realizar su sueño. El día de la Misa, los jóvenes tenían camisetas impresas a su nombre… Si alguna vez necesitó a Dios, a la Madre María y a todos los santos, este es el momento, es por eso que estamos aquí, rezando mucho. La universidad actuó como su ‘marcapasos espiritual’. Su victoria es una señal de que la oración de los jóvenes ha sido respondida»

Camino Católico.-  El pasado sábado, el keniano Eliud Kipchoge se convirtió en la primera persona en correr una maratón en menos de dos horas; sin embargo, lo que no muchos sabían, es que el deportista profesa una profunda fe católica que le fue transmitida por su familia. Kipchoge completó en 1 hora 59 minutos y 40 segundos un trayecto de 42 kilómetros en Viena, la capital de Austria, rompiendo todo record anterior. Poco tiempo después de terminar la carrera, Kipchoge hizo lo que se dice que hace después de cada participación: Se arrodilló, inclinó la frente al suelo e hizo la señal de la cruz en acción de gracias, según publica ACI África y ha traducido  Diego López Marina para Aci Prensa.

En su ciudad natal, sus amigos y familiares dicen que el logro extraordinario de Kipchoge podría tener algo que ver con su profunda fe católica.

El primo de Kipchoge, el P. Kennedy Kipchumba, dijo el sábado 12 de octubre a ACI África –agencia africana del Grupo ACI–que el logro del corredor fue “un momento de alegría y júbilo, sumado a que: Dios cumple su promesa. Fui parte de las cerca de 3 mil personas que seguían la carrera desde una pantalla grande y con todas ellas terminamos inclinándonos ante Dios para agradecerle todo lo que nos ofreció”, comenta el P. Kipchumba.

Después de la hazaña de Kipchoge, su familia, incluidos varios sacerdotes, celebraron una Misa en acción de gracias.

“Todos vinieron a la Iglesia para agradecerle a Dios. Celebramos Misa para agradecer a Dios. Celebramos como comunidad; estaba la familia, el P. Benjamin Oroiyo, quien también es miembro de la familia, el P. Benedict Rono, y también nos acompañó el vicegobernador del condado de Nandi, miembro del parlamento de la zona, entre otros líderes locales”, asegura el P. Kipchumba.

La Misa se celebró en una pequeña capilla del pueblo llamada St. Peter’s Kapsisiwa, que pertenece a la parroquia de St. Joseph’s Sangalo en la Diócesis de Eldoret.

Kipchoge, de 34 años, se crio en el pequeño pueblo de Kapsisiwa, a más de 320 kilómetros de la capital de Kenia, Nairobi. El área alrededor de Kapsisiwa es una montaña de colinas verdes, donde Kipchoge comenzó a correr cuando era niño. El maratonista ahora vive con su esposa en la ciudad de Eldoret, en el oeste de Kenia, cerca de su ciudad natal.

“La persona importante de la familia es la madre del atleta, a quien trajimos de su casa” para la Misa, explica el P. Kipchumba.

La madre de Kipchoge, Janeth Rotich, es vista como una defensora moral y espiritual de su hijo. “Me levanto a las 3 a.m. todos los días para rezar por Kipchoge. Rezo el rosario”, relata a los periodistas locales.

Janeth Rotich, madre de Eliud Kipchoge

Kipchoge salió de Kenia el lunes 7 de octubre, en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, para participar de la maratón en Viena. Pero antes de irse, la parroquia a la que asiste en Nairobi le ofreció una Misa. En la víspera de su partida, la comunidad de la St. Paul’s University Catholic Church ofreció oraciones especiales.

“Kipchoge es amigo del coro de estudiantes en la capilla de la Universidad de St. Paul. El domingo pasado tuvimos la celebración de una Misa para Eliud Kipchoge”, dice el capellán de la universidad de Nairobi, el P. Peter Kaigua.

El P. Kaigua describe al histórico maratonista Kipchoge como “una inspiración para los jóvenes, un mentor para los jóvenes y un hombre humilde; a través de él, los jóvenes llegan a saber que sus sueños se pueden cumplir. Antes de ofrecerle una Misa la semana pasada, solíamos hablar sobre él en la universidad con los estudiantes. Por lo tanto, optamos por ofrecerle Misa antes de ir a la maratón, para que Dios pueda ayudarlo a realizar su sueño. El día de la Misa, los jóvenes tenían camisetas impresas a su nombre”.

Durante la Misa, el P. Kaigua explica que la carrera de Kipchoge “empujará su cuerpo y su mente a niveles desconocidos y si alguna vez necesitó a Dios, a la Madre María y a todos los santos, este es el momento, es por eso que estamos aquí, rezando mucho. La universidad actuó como su ‘marcapasos espiritual’. Su victoria es una señal de que la oración de los jóvenes ha sido respondida”.

Cuando Kipchoge cruzó la línea de meta, dijo que se sentía como “el hombre más feliz por alcanzar el record en menos de dos horas y por inspirar a muchas personas; para decirle a la gente que ningún humano es limitado, puedes hacerlo. Espero que más atletas de todo el mundo corran en menos de dos horas”.

Sacerdotes, religiosos y laicos en su Kenia natal han alabado a Kiphchoge como un hombre de gran inspiración. Algunos interpretan su éxito en el contexto del “Mes misionero extraordinario” de la Iglesia, cuyo tema es «bautizado y enviado».

Vídeo en inglés de Janeth Rotich, madre de Eliud Kipchoge, que no puede contener su emoción tras la carrera de Viena  

“¡Eliud Kipchoge, bautizado y enviado! Vi a su madre con un Rosario blanco en el cuello. Así esJaneth Rotich, su madre como se transmite la fe en la configuración familiar. La madre se lo pasa al niño”, dice el P. Samuel Nyattaya, que pertenece a la Arquidiócesis de Kisumu, en Kenia. El sacerdote afirma que se sentía “tan felizmente sorprendido por la demostración de su fe católica”.

“Creo que Dios está feliz de vernos poner esfuerzos para maximizar nuestro potencial. Dios debe haber estado tan feliz de ver a este valiente keniano alentando al mundo entero con su creencia. Aboga por un mundo pacífico donde todos vivamos juntos en armonía y no nos limitemos a hacer eso”, asegura la Hermana Margaret Mutiso, miembro de las Hijas del Sagrado Corazón.

Por su parte, el P. Kaigua dice que la parroquia universitaria de Nairobi ya está «planeando celebrar otra Misa para él en su presencia”, “tan pronto como regrese al país».

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