Los gemelos Maurizio y Enzo Fratamico dan testimonio ante el Papa de su conversión a Cristo porque su madre lloró como “Santa Mónica por San Agustín”

“Me sentía sólo, vacío no amado….lejos de Dios y de la Iglesia. Mi mamá siempre rezó por mí y mi hermano…. Mi hermano gemelo vivió las mismas experiencias… no siempre nos llevábamos bien”

6 de mayo de 2016.- (Popular TV R. Murcia / Radio Vaticano / Camino Católico) La tarde del jueves 5 de mayo en la Basílica de San Pedro el Papa Francisco presidió la Vigilia de oración “para enjugar las lágrimas” en el que escuchó varios intensos testimonios que lo conmovieron. El tercer testimonio fue el del italiano Maurizio Frattemico y su hermano gemelo Enzo que hablaron de la conversión en la juventud, que pasó a través de las lágrimas de sufrimiento de su madre, a quien agradecieron que lloró mucho por ellos, como “Santa Mónica por San Agustín”.

Un encuentro les cambió la vida. Dinero, sexo y fama no aplacaban su corazón. “Me sentía sólo, vacío no amado….lejos de Dios y de la Iglesia”, contó Maurizio.

“Mi mamá siempre rezó por mí y mi hermano….mi hermano gemelo vivió las mismas experiencias… no siempre nos llevábamos bien”.

En África buscaba la felicidad en una playa y preguntaba a Dios si existía. De regreso a casa su hermano Enzo le abrazó para contarle que encontró el amor de Dios. “Nos fundimos en un abrazo y rezamos un padrenuestro juntos. En ese abrazo sentí el amor que nunca me juzgó ni me condenó”.

“Jesús, ¿quiero aprender a amar?”,pidió Maurizio. “Quiero un gozo más allá de los centros turísticos”. El servicio a los drogodependientes y el apoyo de una comunidad le sirvieron para encontrar ese amor.

Le pedí a Jesús: “Ayúdame a ser menos tímido al hablar de mi fe… y hoy el milagro del abrazo con el Papa Francisco”, comentó.

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