Los médicos querían que Leanne Duffield abortara a su hija en la semana 23 del embarazo por falta de líquido amniótico: “La llamamos la ‘wheezer’ feliz… el bebé milagro”

“Nunca imaginamos tener que hablar de esto. Es una de esas cuestiones que nunca imaginas que podrías considerar. No era parte de nuestros pensamientos… Cuando habíamos tenido la ecografía se nos dijo que no había fluido, en absoluto. Pero cuando rompí aguas en la semana 23 era tal como ocurre con los otros… un chorro de líquido y no lo podía entender»<

18 de octubre de 2014.- (Mirror / PortaLuz  / Camino Católico)  Cuando Leanne y Chris Duffield supieron que esperaban su quinto hijo, no podían estar más felices. Pero la ecografía de la 20ª semana trajo malas noticias. La pareja fue informada que no había líquido amniótico rodeando a su bebé. Los médicos eran incapaces para determinar qué causaba la falta de líquido y les informaron que su bebé podría tener anormalidades severas.

Una semana más tarde la unidad de medicina fetal en el Hospital de la Universidad de Gales en Cardiff, le ofreció a Leanne abortar. Al ver sus dudas le dijeron a Leanne que la falta de líquido amniótico normalmente implicaba que el bebé estaría sufriendo anormalidades que harían imposible la supervivencia. Más tarde se enteraron de que muchos bebés en situación similar son considerados «incompatible con la vida».

Leanne contó al diario Mirror que con Chris expresaron a los médicos su absoluto rechazo al aborto… «Nunca imaginamos tener que hablar de esto. Es una de esas cuestiones que nunca imaginas que podrías considerar. No era parte de nuestros pensamientos”.

Pero en la semana 23 Leanne rompió aguas…

«Cuando habíamos tenido la ecografía se nos dijo que no había fluido, en absoluto. Pero cuando rompí aguas (ruptura de la bolsa amniótica que indica la primera fase del parto/ nota editor) en la semana 23 era tal como ocurre con los otros… un chorro de líquido y no lo podía entender». Los bebés nacidos en semana 23 tienen escaza posibilidad de supervivencia y se suponía que Leanne daría a luz un bebé fallecido. «Pensaron que tendría al bebé y tuvimos que enfrentar un diálogo de duelo con la partera. Era por decir lo menos, abrumador».

A los médicos de Leanne les preocupaba que los pulmones de su pequeña eran demasiado pequeños para funcionar por sí mismos, o no lo suficientemente fuertes como para recibir ventilación mecánica. Sin embargo, el trabajo de parto de Leanne no ocurrió como esperaban los expertos y mantuvo al bebé creciendo dentro de ella. Al acercarse las 24 semanas, fue transferida al Hospital Singleton en Swansea donde la pusieron en reposo en una cama y le aplicaron inyecciones de esteroides para ayudar a disminuir la gravedad de los problemas pulmonares de la pequeña Willow…

El triunfo de la vida

Cuando Leanne tuvo su última exploración a mediados de diciembre, se enteró que su bebé tenía todos las extremidades bien formadas, aunque los doctores aún consideraban que la bebé podría presentar más tarde serios problemas musculo esqueléticos.

El 18 de enero, Leanne tuvo desprendimiento de placenta… que es cuando la placenta se separa abruptamente de la pared del útero. Esto puede ser fatal tanto para la madre y el bebé. Sin embargo Leanne sobrevivió y los médicos –con cesárea de emergencia- ayudaron a que naciera su hija a quien llamó Willow. Pesó 1 kilo y 77 gramos 2 libras. Fue puesta de inmediato en la unidad de cuidados intensivos.

Willow se pasó casi 100 días en el hospital después de nacer, pero en abril le permitieron irse a casa con sus padres. Mientras que por el momento ella usa oxígeno por las noches, los médicos creen que su única consecuencia a largo plazo será que tendrá asma. Y con el tiempo, ella no necesitará la ayuda del oxígeno en absoluto. «La llamamos la ‘wheezer’ (respirar con dificultad y emitiendo un suave silbido) feliz… el bebé milagro”, dice la orgullosa madre.

 

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