Louis Jordan sobrevive 66 días en el océano a la deriva: “Lo que me ha sostenido ha sido la Santa Biblia. La he leído de principio a fin”

El barco fue golpeado por la tormenta, el mástil se rompió, todo el material electrónico GPS incluido cayó al agua,… y además Louis se rompió el hombro:

“Entonces rezas con todas tus fuerzas: “¡Por piedad, sálvame!”, una y otra vez”

10 de abril de 2015.- (Aleteia Camino Católico) “Estás tranquilamente acostado en la cama cuando de repente: ¡bum!: salida de la nada, parte de una ola explota al lado de tu cabeza (···). Entonces rezas con todas tus fuerzas: “¡Por piedad, sálvame!”, una y otra vez”.Jordan se sinceró al News Channel 3 tras su milagroso rescate, ocurrido el pasado 3 de abril a unos 300 kilómetros de la costa de Carolina del Norte. Se le consideraba perdido en el mar desde el 29 de enero de 2015.

GPS al agua, hombro roto…

El barco fue golpeado por la tormenta, el mástil se rompió, todo el material electrónico GPS incluido cayó al agua,… y además Louis se rompió el hombro. Es un marinero poco experimentado, pero su barco resistió y el piloto también. Mostró una resistencia extraordinaria.

Su padre, Frank Jordan, explica: “¡Mi hijo es de constitución robusta!. Es un hombre fuerte, ¡no sólo físicamente, sino también espiritualmente!”. Y lo ha demostrado con creces en esta prueba. Cuando se le acabó la escasa comida de la que disponía, Louis sobrevivió alimentándose de pequeños cangrejos recogidos sobre algas y de peces pescados con una original técnica. “No cooperaban mucho, pero descubrí que les atraía la ropa que yo lavaba en el agua –explica-. También les atrapaba con un cazo”.

Tuvo que renovar su reserva de agua dulce recuperando las gotas de la lluvia, una operación no tan fácil como parece. “Cada vez que recogía un poco, una ola se estrellaba con el barco y contaminaba mi agua dulce con sal”. Pero tuvo la paciencia y la perseverancia para no deshidratarse.

La Biblia entera de principio a fin

El náufrago rezaba todo el tiempo, y asegura: “Lo que me ha sostenido ha sido la Santa Biblia. La he leído de principio a fin”.

Finalmente, salvado por un portacontenedores de bandera alemana, propuso inmediatamente al capitán de la nave sus servicios para agradecerle haberle rescatado.

El marino lo rechazó: el náufrago ha perdido más de 20 kilos en su aventura ¡y realmente necesita recuperarse! Su familia considera un milagro haberlo recuperado vivo después de tantos días sin saber nada de él.

 

 

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