Madres educadas, hijos extraordinarios / Por Francisco Grass

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12 de agosto de 2010.- La madre, además de sus obligaciones como cónyuge, tiene también el romadres_educadas_1.jpgl de institutriz, tutora, enfermera, nutricionista, chef, administradora económica, profesora doméstica, consejera sentimental, policía familiar, etcétera. Construye más amores sólidos con los hijos y más sólidos los amores.

No busca lo extraordinario, sino hace extraordinario lo ordinario. Actúa en el presente para cambiar el futuro. Asume la realidad que le toca vivir, pero siempre está dispuesta a seguir luchando para mejorarla. Ayuda a lograr un amor con una base sólida, con puntos muy buenos, como al sacar provecho de los conflictos y capitalizarlos.

Cuanto más educada esté una madre, más probabilidades de futuro éxito tienen sus hijos y por el contrario, cuanto menos educada esté, más probabilidades de fracaso existe. Los hijos que sobresalen, en cualquier ambiente, pobre o rico, son los que tienen una madre que ha transmitido con su ejemplo y con buenas lecciones didácticas lo que sabían, sentían y aprendían.

(Mi Cumbre) La mamá tiene que tener bien presente, que ante el desgraciado número de divorcios, cada día en aumento, tendrá que prepararse en caso de que le ocurra y prever soluciones para poder mantener y educar a sus pequeños, que probablemente se quedarán con ella. Por lo tanto, deberá prepararse económica, profesional y socialmente para disminuir el gran choque que supone esa nueva situación.

madres_educadas_7.jpgLa madre junto al padre forman una unidad de destino y ambos tienen iguales funciones, innegociables e irrenunciables al educar a sus hijos. Podrán ceder la tarea de formar, pero nunca la responsabilidad de hacerlo. Pueden tener diferencias muy significativas sobre la educación de su descendencia en la forma, pero no en el fondo.

Esas diferencias tienen que ser complementarias, pero no les eximen de sus principales obligaciones. Algunas veces tendrán que actuar como el policía bueno y el policía malo, pero siempre de común acuerdo entre ellos y en beneficio de sus hijos.

La madre no tiene que ser tan perfeccionista que avinagre la existencia de los hijos por sus continuas reprimendas ante cualquier caso, por muy pequeño que sea. Debe tener el difícil criterio de saber estirar y soltar, como en la pesca de la trucha, hasta conseguir los objetivos que se haya propuesto. Ella tiene en sus genes la educación innata para la criar a sus hijos desde que nacen para abrirse paso en la vida, inculcándoles las virtudes y valores humanos que ella conozca y practique.

La madre debe aprovechar cada fallo de los hijos como ejemplo para dar un paso hacia su perfeccionamiento. Es más importante aprovechar el error para ayudarles a mejorar que para imponerles un castigo que, algunas veces, no lleva a que se den cuenta de las alternativas de superación que podrían haber aprendido. Tiene que ser realista y saber que lo importante no es mediar las veces que los hijos se caen, sino las veces en que ella ha contribuido a que se levanten.

Las madres tienen que poner el listón de la educación en lo más alto posible para que los hijos traten de alcanzarlo. Si bajan las expectativas de éxito en la educación religiosa, escolar, familiar y social, desgraciadamente es casi seguro que se cumplirán, aunque hubieran podido llegar mucho más lejos si se lo hubieran propuesto.

madres_educadas_6.jpgLos hijos no heredan de la madre solamente sus rasgos genéticos, sino también una gran parte de la buena o mala educación que tiene. Me refiero a la educación como conjunto de formación académica, religiosa, de virtudes y valores, familiar, social, artística, etcétera.

La madre representa las raíces familiares y hace que todo el entramado del árbol familiar tenga sus sustentos en esas raíces. Por eso dejan una impronta imborrable en la educación de los hijos, que se va consolidando a medida que pasan los años. Aunque pase el tiempo, ellos se siguen acordando de la mayoría de las cosas que les dijo su mamá.

El espíritu y la educación de la madre domina en sus pequeños, principalmente hasta la adolescencia, creando los cimientos necesarios para la vida que va a llevar. A partir de la adolescencia la figura del padre, de ordinario más razonable y menos instintiva, empieza a afianzarse en los conceptos educativos realizados por la madre.

Es fundamental que la madre esté equilibrada en los campos espiritual, físico y mental, para que su educación y la que proyecte sea la más provechosa para sus hijos. Si nota o le notan algún fallo en estos equilibrios debe poner los medios para corregirse, por el bien de sus hijos.

Según todos los estudios multidisciplinarios internacionales, está demostrado la gran influencia positiva que tienen las madres en el éxito o fracaso de los pequeños. Su éxito moral, económico y profesional depende principalmente de su educación. Desgraciadamente, muchos papás solamente se dedican a proveer de medios económicos a la familia, (cosa muy importante e imprescindible), pero son ellas las que se encargan de la formación.

Los padres tienen otras funciones muy importantes que complementan y equilibran las relaciones familiares. Entre otras, poner límites y asegurar que la educación que transmite la mamá, sea puesta en práctica.

Tres conceptos principales en la educación de las madres:

Espiritual: Es la principal inculcadora de la educación religiosa y formación de costumbres desde la cuna. Si les reza a sus pequeños una oración sencilla al levantarles, acostarles, darles de comer, salir de la casa, etcétera, ellos la van memorizando y así cuando empiezan a balbucear, ellas vanmadres_educadas_8.jpg introduciéndoles poco a poco las virtudes y valores humanos, para que se conviertan en costumbres, posteriormente en hábitos y finalmente sean una parte importante del quehacer diario de los hijos.

Físico: Cuidar su propia salud, su aspecto físico y alimentación, mirando bien los conceptos nutricionales, para usarlos con sus hijos en las prácticas alimentarias y en el mantenimiento de su salud, para que adquieran buenas costumbres alimenticias.

Mental: Buscar un buen equilibrio mental, para que se refleje en los hijos, evitando las alteraciones y posiciones fuera de control emocional, porque los hijos absorben todo y aprenden inmediatamente lo que ven y sienten, reflejándolo posteriormente en su comportamiento externo. Una madre sana mentalmente, va a promover también la salud mental en sus hijos y el amor incondicional, lo que les permitirá enfrentar la vida con fortaleza.

La madre es el comienzo del maravilloso milagro de la vida. También tiene que ser la fuente de las virtudes y valores humanos que alimente esa vida. Para poder hacerlo, tiene que estar llena de lo que los hijos necesitan para desarrollarse y triunfar.

Las madres no tienen preferencia por determinados hijos. Tratan a todos por igual, aunque algunas veces parezca que ofrecen alguna diferencia a favor de determinado o determinados niños. Suele interpretarse como diferencia de trato, lo que en realidad es adaptar su dedicación en función de las necesidades o características especiales de cada hijo. No ponen la misma cantidad de comida a cada uno, la ponen en función de sus necesidades físicas.

Está demostrado que las familias monoparentales dirigidas por la madre son las que mejor sacan adelante a los hijos. La madre, en su caso, se encarga de educar y, si fuera necesario, comparte el trabajo fuera de la casa con el familiar. En la mayoría de los casos en los que el padre es el cabeza de la familia monoparental, suele ser un desastre familiar y los hijos tienen muchas menos probabilidades de éxito en la vida.madres_educadas_2.jpg

Hoy encontramos a muchos padres ejerciendo funciones reservadas hasta hace poco sólo a las madres. Actualmente, algunos padres son los que dan la comida, cambian pañales, van al colegio y al médico, leen cuentos y están pendientes a toda hora de sus hijos. Esto está bien, siempre y cuando el niño no termine con dos “mamás” y sin nadie que ejerza la labor de padre. Los cónyuges con funciones diferentes son los que mejor crían a los hijos, puesto que esto les da más equilibrio y facilita el papel que juega cada padre. Es también importante para los hijos saber qué esperar de cada uno, pues les tranquiliza.

La mamá siempre da lo mejor de sí. Lo hace con gran amor y entrega, sin contar las horas, el esfuerzo, ni esperar nada a cambio. De ahí viene la frase: "Madre no hay más que una". También hay la contra frase de los hijos: "Madre no hay más que una, porque si hubiese dos, no hay quien aguante". Pero al final, es siempre como broma. Realmente la madre quiere de una forma especial. De ahí que su ausencia en la crianza sea tan dolorosa.

Es muy importante que las mamás tomen conciencia del papel tan vital que juegan en la vida de sus hijos para que a su vez se cuiden y se mantengan bien física y sicológicamente. Recordemos que las madres serán siempre las multiplicadoras de la felicidad y del bienestar. Si las madres avanzan por el camino de los valores, los hijos reflejarán sus enseñanzas y serán buenos miembros de la sociedad.

La madre en la educación religiosa. Esa maravillosa costumbre de agradecer por lo que recibimos, se mantendrá toda la vida y se practica en todas las religiones. Así se adquieren las virtudes y valores humanos a los que desde niños se van acostumbrando los hijos y posteriormente perduran. Ellos también enseñan a rezar a las madres e incluso les ayudan a practicar las virtudes y valores humanos, principalmente la paciencia, la constancia, las cuales, junto a la austeridad, marcan las bases de su carácter futuro.

La madre en la educación preescolar enseña mientras juegan, lo que marca una gran diferencia para los niños, pues se traduce en un mejor rendimiento escolar en la futura educación. No es necesario que la madre sea una intelectual ni tenga gran preparación académica, lo importante es que inculquen lo básico en cada edad y sobre todo, la atención que dan a sus hijos. La maternidad da un sentido especial a las mujeremadres_educadas_4.jpgs para actuar en cada momento, sólo tienen que escucharlo.

La madre educa en la nutrición familiar, pues debe de formarse e informarse muy bien, sobre los alimentos que prepara y organiza, incluso transmitiéndolo a los hijos. Sin embargo, comer bien no sólo favorece el desarrollo físico, pues en el equilibrio de los nutrientes esenciales que asimila nuestro organismo también están los que contribuyen al desarrollo intelectual y emocional. Así se consigue una familia sana y un mejor rendimiento escolar y profesional de toda la familia.

La madre educa en la economía familiar, desde que los hijos están en la cuna, aunque los medios sean muy limitados, utilizando su formación, entrega, interés y sentido materno.

Situaciones en las que las madres son criticadas por sus hijos, aunque actúen en beneficio de ellos:

1. Cuando cuestionan la procedencia de dinero, ropas u objetos que poseen los hijos.

2. Cuando dicen que no, aun a sabiendas que ellos no le comprenderán y le odiarán por no haberles complacido.

3. Cuando ganan las batallas en beneficio de los hijos.

4. Cuando les hacen saber que determinados amigos no son buenas compañías.

5. Cuando hacen volver a la tienda a pagar los objetos, golosinas o revistas, que los pequeños han sustraído y les obliga a que reconozcan públicamente su mala acción para que no reincidan.

6. Cuando impide que los adolescentes cometan actos desagradables que puedan estar relacionados con las drogas, alcohol, robos, vandalismo, sexo, etcétera.
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7. Cuando investigan en el Internet y en el teléfono las páginas y personas que visitan o con las que están relacionados.

8. Cuando limitan los programas y tiempos para ver la televisión y la permanencia en las pantallas electrónicas sin supervisión.

9. Cuando lloran decepcionadas por las cosas que hacen mal los hijos.

10. Cuando no dan permiso para salir por la noche, hasta que demuestren su responsabilidad en horarios, comportamiento, amistades y dominio de las cosas peligrosas.

11. Cuando no les da a los hijos el mismo dinero y cosas materiales que reciben los compañeros de la escuela, porque saben que no les conviene.

12. Cuando no permiten llevar determinadas ropas, tatuajes y perforaciones que atentan contra los valores morales y de salud enseñados en la familia.

13. Cuando permiten que los hijos asuman las responsabilidades de sus acciones, aunque las penalidades sean tan duras que les parten el corazón.

14. Cuando piden a los hijos que traigan a sus amigos a casa para conocerlos mejor antes de darles permisos de salida.

madres_educadas.jpg15. Cuando ponen para almorzar carne, pescado, legumbres, arroz, verduras, huevos, frutas, cereales etcétera, y para beber agua, pero otros amigos llevan “comida chatarra”: pizza, hamburguesas, patatas fritas, golosinas, helados, etcétera y para beber, refrescos.

16. Cuando ponen reglas a los hijos y les preguntan a dónde van a ir, con quién van a estar y a qué hora regresarán.

17. Cuando quieren conocer qué hacen sus hijos en los ratos en que están con los amigos.

18. Cuando se empeñan en conocer a los familiares de la casa donde sus hijos van a estar, a pasar la noche o el fin de semana.

19. Cuando se levantan por la noche, a la llegada de los hijos, para saber si la fiesta había estado bien y para conocer el estado físico de los hijos.

20. Cuando se pasan dos horas de pie presenciando cómo los pequeños arreglan su habitación, aunque esa tarea la podía haber hecho ella en 15 minutos.

21. Cuando trasgrediendo un mal entendido derecho de privacidad de los hijos, revisan sus habitaciones, mochilas y ropas, en busca de cosas delatoras de actividades no permitidas y peligrosas para ellos.

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