Maggie Baisley atropelló y mató conduciendo bebida a joven de 17 años, pero el perdón de los padres de la víctima le condujo a Dios

“Ellos me dijeron les preocupaba cómo estaba yo y que estarían orando por mí en el funeral al día siguiente. Quedé sorprendida, confusa. Fue haber sido perdonada por la peor cosa que yo podría haber hecho: ser responsable de la muerte de otra persona. Recordar la misericordia de los Petteys me ayuda a enfrentar y seguir luchando… Estoy muy agradecida de que me han demostrado lo que la fe puede hacer”

26 de octubre de 2016.- (PortaLuz / Camino Católico)  Margaret «Maggie» Baisley era una estudiante de doctorado en psicología clínica, con 24 años de edad, cuando el 1° de noviembre de 2014 mató con su vehículo al joven de 17 años Dominik Pettey,  estudiante del “Gonzaga College High School” en Washington y promisorio deportista de hockey. Margaret cuenta al portal católico Philly.com que comenzó a vivir la humildad y experimentó una transformación “radical” en su vida, luego que los padres de Dominik, -Magdalena y Patrick Pettey- se hicieron presentes en su celda…

La psicóloga Margaret Baisley tenía tres multas de tráfico en su historial. Era la responsable del accidente. Ella conducía cansada, regresando por la carretera tras celebrar el cumpleaños de su hermana donde “había bebido un par de copas”, reconoce. Era el informe que la policía había entregado a los tribunales. Por ello cuando su abogado le dijo que los padres de Dominik deseaban verla, supuso que “deseaban gritarme y que tenían ese derecho”.

Un acto de misericordia, por amor a Jesús

La futura psicóloga tenía un vínculo racional con la fe. No había cuidado su experiencia de Dios… «Intelectualmente, tenía un marco ético para mostrar la gracia y el perdón y no ser crítica”, reconoce. Pero jamás había experimentado el poder de la fe hasta ese momento.

Cuando Magdalena y Patrick, estuvieron ante ella, Margaret sería estremecida por la Divina Misericordia, invocada en el gesto compasivo de esos padres…

«Ellos me dijeron les preocupaba cómo estaba yo y que estarían orando por mí en el funeral al día siguiente. Quedé sorprendida, confusa”.En un instante Dios se le reveló en el perdón que recibía dejándole, dice, una enseñanza: “Contra todo lo que se pueda decir o suponer, las personas pueden trascender totalmente el mal».

El perdón sana y genera vínculos

Este testimonio de fe auténtica que le daban los padres del joven que ella había matado, impactaría en todo su vida. Pues el mayor regalo que alguien puede recibir dice la psicóloga, “fue haber sido perdonada por la peor cosa que yo podría haber hecho: ser responsable de la muerte de otra persona».

A pesar de haber sido formada desde su nacimiento en una familia católica irlandesa, recibiendo el sacramento de la confirmación en el octavo grado, Margaret  reconoce que nunca antes había vivido este «sentirse vinculada y aceptada» dentro de la comunidad de la iglesia.

El perdón recibido tuvo así efectos no solo legales, que permitieron a Margaret continuar su educación en la Uniformed Services University en Bethesda, sino iniciar además un camino de vínculo con Dios.

«Algunos momentos en que me voy de nuevo a un lugar oscuro-confidencia Margaret Baisley-, porque me resulta difícil mantener esta actitud positiva, que perdona al prójimo todo el tiempo… recordar la misericordia de los Petteys me ayuda a enfrentar y seguir luchando… Estoy muy agradecida de que me han demostrado lo que la fe puede hacer. Me he comprometido a honrar la memoria de su hijo y propagar la misericordia y el amor a largo de mi vida”.

Por su parte Magdalena Pettey, la madre del fallecido Dominik, feligrés de misa diaria y Ministro de la Eucaristía en la iglesia San Bartolomé (Bethesda, Maryland), es desde la muerte de su hijo una fervorosa testigo de la Divina Misericordia, allí donde la inviten a compartir su experiencia… “Con mi esposo elegimos perdonar porque es lo que Jesús espera de nosotros”, comentaba al diario Catholic News pocos días después de los acontecimientos y agregaba… «Ahora ya no me intranquilizan las cosas transitorias… ¡Necesitamos hacer experiencia de esta misericordia divina!”

 

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