Marcos Gómez Sancho, médico: «De 25.000 pacientes que hemos atendido, solo 3 o 4 han pedido la eutanasia. El problema real es que hay pocos servicios de Cuidados Paliativos»

* «En el momento en el que le aplicas la primera dosis de morfina, ese discurso desaparece y no vuelven hablar de ello nunca más. La demanda de eutanasia persistente, es absolutamente anecdótica en el entorno de los Cuidados Paliativos bien efectuados…  Quien aplica la eutanasia su objetivo es acabar con la vida del enfermo. Sin embargo yo al hacer una sedación paliativa mi objetivo es acabar con el sufrimiento del paciente. Diferencias la intencionalidad y desde el punto de vista ético esto es muy importante. Es una diferencia radical. A un enfermo le he quitado su sufrimiento y se ha muerto por su enfermedad y al otro paciente lo matan. La diferencia no puede ser más grande»


* «La ética médica es incompatible con la eutanasia. No hay ningún motivo para acabar con el sufriente y hay muchos recursos para acabar con el sufrimiento. Sería la crisis más grande de la historia de la medicina, otorgándole al médico un nuevo poder que nunca tuvo, que es el de gestionar la muerte de los enfermos. Va en contra de los principios de la historia de la medicina»

Camino Católico.  «De 25.000 pacientes que hemos atendido, solo 3 o 4 han pedido la eutanasia». Lo dice Marcos Gómez Sancho, expresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Lleva 28 años trabajando como médico en unidades de paliativos. Sus palabras sobre la eutanasia y los cuidados paliativos se han hecho virales por su contundencia y su discurso no tiene desperdicio.

«Es habitual que cuando las personas enfermas llegan la primera vez al hospital, digan que se quieren morir. Preguntas que por qué y te dicen que tienen un cáncer de páncreas, un dolor extenuante y que llevan once días sin dormir por culpa del dolor», explica el doctor. Y no lo hace en cualquier sitio, si no enfrente del periodista Jordi Évole.

Gómez Sancho reconoce que él pediría lo mismo con ese dolor y con un mal tratamiento, ahora bien: «En el momento en el que le aplicas la primera dosis de morfina, ese discurso desaparece y no vuelven hablar de ello nunca más. La demanda de eutanasia persistente, es absolutamente anecdótica en el entorno de los Cuidados Paliativos bien efectuados».

Por eso reivindica: «Más que qué hacemos con esos tres -que piden la eutanasia-, hay que procurar pensar en lo que hacemos con los otros 25.000, y que se haga con todos los enfermos de España, que no se les hace». Cuenta que a él solo le ha solicitado la eutanasia persistentemente «un enfermo».

En la entrevista habla también sobre los casos más radicales: «Quien aplica la eutanasia su objetivo es acabar con la vida del enfermo. Sin embargo yo al hacer una sedación paliativa mi objetivo es acabar con el sufrimiento del paciente. Diferencias la intencionalidad y desde el punto de vista ético esto es muy importante. Es una diferencia radical. A un enfermo le he quitado su sufrimiento y se ha muerto por su enfermedad y al otro paciente lo matan. La diferencia no puede ser más grande Jordi», le dice con rotundidad. «El problema real es que hay pocos servicios de Cuidados Paliativos». 

La nefasta situación en España

«En España hay 120.000 personas que cada año necesitan Cuidados Paliativos especializados y solamente lo reciben la mitad. No hay unidades porque no se pone dinero. Porque no deben tener excesivo interés, porque si no, no se entiende después de que lo hayamos luchado tantos años. A lo mejor es porque los Cuidados Paliativos no es algo brillante. Es más brillante los trasplantes o las cirugías de élite, más que atender a pacientes avanzados o terminales».

«España según el informe de The Economist España ocupa en el mundo el lugar número 23 de cuidados paliativos y en Europa el 14. Solamente estamos por delante de Polonia, Portugal, Grecia y Lituania. Es un escándalo. Un país en estas circunstancias, ¿cómo va a legalizar alguna forma de acabar con los enfermos? Atiéndales usted primero. Lo mínimo que podemos hacer es que puedan elegir».

«La ética médica es incompatible con la eutanasia. No hay ningún motivo para acabar con el sufriente y hay muchos recursos para acabar con el sufrimiento. Sería la crisis más grande de la historia de la medicina, otorgándole al médico un nuevo poder que nunca tuvo, que es el de gestionar la muerte de los enfermos. Va en contra de los principios de la historia de la medicina».


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