María Victoria Azuara, 90 años, curada de un derrame cerebral: el milagro que hace santa a la Madre Nazaria Ignacia March, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia

* El doctor Rodolfo Quiroga ya tenía los resultados de una resonancia magnética que le había mandado hacerse y unas 10 placas de su cerebro y no paraba de decir que se asombraba de que ella estuviera hablando: “Según estas placas de esta resonancia usted no puede hablar, no puede hablar, esto no se concibe, esto es de Dios. ¡Es que esto no puede ser! Esto es de Dios”… A todas esas manifestaciones de asombro, la misionera le complementó: “Es de Dios, pero también de mi madre fundadora. Él me preguntó:  ‘¿Por qué?’ Y yo le dije que estábamos esperando un segundo milagro de la madre fundadora para que se convierta en santa. Le pregunté si podía poner por escrito el caso de mi enfermedad y curación sin secuelas y él aceptó”

CaminoCatólico.com.-  La Beata Madre Nazaria Ignacia March Mesa, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, será canonizada junto a Pablo VI, Oscar Romero y el padre Francesco Spinelli este domingo 14 de octubre de 2018, en la plaza de San Pedro del Vaticano, por el Papa Francisco. La religiosa María Victoria Azuara de 90 años estará presente en la ceremonia de canonización dando gracias a Dios por haber sido la protagonista del milagro obrado por Madre Nazaria y que ha tenido como consecuencia su canonización. Esta religiosa ha sido entrevistada este domingo 7 de octubre de 2018 en el programa Periferias de 13 TV  donde ha contado el milagro de la curación de un derrame cerebral que la dejó sin habla y sin sentido de la ubicación.

“No podía hablar, me preguntaban mi nombre y no lo podía decir”

Fue el 13 de octubre de 2010, cuando la hermana María Victoria Azuara, entonces con 82 años, sufrió un derrame cerebral y quedó sin habla, perdiendo el sentido de ubicación. A pesar de ese diagnóstico, durante 12 días las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia  se unieron en oración pidiendo la intercesión de la beata Nazaria Ignacia March para la recuperación de la religiosa.

El derrame se produce cuando la hermana María Victoria, originaria de España y de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, estando en Cochabamba, Bolivia, donde permaneció 40 años, recibe la visita de una sobrina suya y viaja con ella a la zona del lago Titicaca en La Paz. Es al llegar a destino que la religiosa se puso mal siendo llevada de emergencia al hospital. Ella misma lo cuenta así:

“Por la tarde fui a la misa a la iglesia María Auxiliadora en La Paz (donde estaba de paso), al volver a casa perdí el sentido de las distancias, anduve más de la cuenta y llegué cuando la comunidad ya estaba cenando, estaba como ausente. Yo me comportaba como un robot, hacía lo que me decían y no protestaba de nada. No podía hablar, me preguntaban mi nombre y no lo podía decir, después de algunas pruebas médicas decidieron internarme porque tenía un derrame cerebral, todo esto me lo han contado porque yo no estaba consciente”, afirmas María Victoria.

A la mañana siguiente, el día 14 de octubre, fue atendida en La Paz por el Dr. Arauco Alcoreza, quien después de examinarla dijo que se trataba de “un cuadro clínico de inicio súbito, caracterizado por dislalia, disartria, descoordinación, bradipsíquica, desorientación en tiempo, dificultad para la marcha y la deglución” y se recomendó su ingreso inmediato.

De un pronóstico pésimo a la curación en 12 días

Las hermanas de su casa en Cochabamba le concertaron cita con un neurólogo de esta ciudad, y María Victoria firmó un acta de baja voluntaria para la clínica de La Paz en la que estaba, asumiendo el riesgo del viaje. Al llegar a Cochabamba ingresó inmediatamente en la Clínica de los Olivos, donde la atendió el Dr. Rodolfo Quiroga Arrázola, quien igualmente después de examinarla afirmó en su diagnóstico que padecía “una hemorragia cerebral espontánea en el lóbulo izquierdo en el pie de la circunvolución motor, la manifestación era de una afasia motora, acalculia y agrafia. Su pronóstico es pésimo”.

En la clínica de los Olivos estuvo cuatro días en observación. El 18 de octubre se la llevaron a casa y María Victoria no hablaba más que palabras incoherentes. “Había perdido la memoria, no podía rezar y hasta se me olvidó la contraseña de la computadora”. Un día por la mañana, en el desayuno en el convento, María Victoria pidió: “Pásenme la mantequilla, por favor”, causando el asombro en la mesa de todas sus hermanas religiosas.

A esas alturas el doctor Rodolfo Quiroga, ya tenía los resultados de una resonancia magnética que le había mandado hacerse y unas 10 placas de su cerebro y no paraba de decir que se asombraba de que ella estuviera hablando: “Según estas placas de esta resonancia usted no puede hablar, no puede hablar, esto no se concibe, esto es de Dios. ¡Es que esto no puede ser! Esto es de Dios”.

A todas esas manifestaciones de asombro, la misionera le complementó: “Es de Dios, pero también de mi madre fundadora. Él me preguntó:  ‘¿Por qué?’ Y yo le dije que estábamos esperando un segundo milagro de la madre fundadora para que se convierta en santa. Le pregunté si podía poner por escrito el caso de mi enfermedad y curación sin secuelas y él aceptó”.

Más comprobaciones médicas que constatan el derrame cerebral y la curación inexplicable

La Madre General decidió que María Victoria Azuara viajara a España, lo que hizo el 12 de diciembre de 2010. Los Superiores asombrados por la curación tan rápida y sin tratamiento, en mayo de 2011 solicitan a la Congregación de la Causa de los Santos, una Pericia médica que realizó el Profesor Amadio Amato Amabili, que dijo después en su informe: “que para una valoración más exhaustiva de los posibles resultados de la lesión, faltan de todos modos investigaciones neuropsicológicas sobre las funciones cognitivas frontales y sobre las funciones de lenguaje”.

Siguiendo el consejo del Profesor Amabili, el 25 de septiembre de 2014 se llevan a cabo estas pruebas por el Dr. Raúl Sampedro en Madrid, quien en su informe dice: “infarto hemorrágico frontal izquierdo que no ha dejado secuelas neurológicas”. El 10 de noviembre de 2014 el Prof. Amabili asegura que “a la luz de las recientes comprobaciones, se puede afirmar que mientras que las manifestaciones clínicas y el decurso de la sintomatología inducida por la lesión hemorrágica no parecen caracterizadas por factores inexplicables, la recuperación total de las funciones de lenguaje y del área frontal izquierda, aparecen difícilmente explicables “quoad valetudinem” (en cuanto a la curación) teniendo en consideración la edad de la paciente, la rapidez y estabilidad de su resolución, aun en presencia de un éxito encefalomalácico”.

Las pruebas periciales definitivas

Desde su inicio y todo este tiempo, las Comunidades no dejaron de rezar e invocar la protección de Madre Nazaria. En enero de 2015 la Postuladora escribe al Arzobispo de Cochabamba, solicitándole la introducción de la Causa de Canonización de la Beata Madre Nazaria Ignacia.

El 4 de mayo se hace la apertura del proceso en Cochabamba. Se presentaron diecinueve testigos: catorce de Bolivia, cuatro de España y uno de Chile. Dos Peritos médicos ab inspectione y el primero de ellos, la Dra. Campero concluye que: “las condiciones físicas de la hermana en estos momentos son perfectas para la edad que tiene, no hemos encontrado ninguna lesión neurológica secuelar al evento hemorrágico que tuvo hace cinco años y tampoco lo ha podido evidenciar la foniatra que no ha encontrado defecto motor, ni trastorno de conducta, trastornos de lenguaje ni otro evento”.  El segundo perito médico, el Dr. Winston asevera que “no he encontrado ninguna secuela, ni en su aspecto corporal, ni intelectual, ni emotivo”.

El Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto de canonización de la nueva santa el 26 de enero de 2018.

La Madre Nazaria Ignacia, fundadora y misionera para dignificar a las mujeres pobres la educación

Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889, en Madrid, España. Por motivos económicos, su familia se trasladó a México e ingresó a la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en 1908. A fines de 1912 fue destinada a Oruro, Bolivia y, durante más de 12 años, se dedicó al cuidado de los ancianos.

Años más tarde, Nazaria salió de la congregación y con el beneplácito de los Obispos de Oruro y La Paz, fundó la Congregación religiosa diocesana de las Hermanas Misioneras de la Cruzada Pontificia, instituto religioso que se erigió canónicamente el 12 de febrero de 1927. En Bolivia la congregación orientó su trabajo a la dignidad y derechos de las mujeres pobres y la promoción de la educación.

“Quiero levantar a Bolivia de su postración, no quiero solo pan para sus pobres, ni repartir limosnas que se recogen de la caridad, sino elevar la dignidad de este pueblo, enseñándole a trabajar, procurándole trabajo digno, haciéndole sentir que en las manos de todos, y de cada uno, está el participar de la belleza, de la armonía, la dulzura y la felicidad de sentirse hijo de Dios”, decía Beata Nazaria.

Sobre su misión, la Beata señalaba también que consiste en “hacer conocer al hombre el mensaje de Dios que le ama. Para esto es menester ir al hombre, bajar a su nivel, para desde él, tomarlo y llevarlo a Dios, a Jesucristo nuestro Señor. Si, estamos perdiendo lastimosamente el tiempo si no bajamos a la calle… a eso nos empuja nuestra vocación de acción social”.

Nazaria falleció el 6 de julio de 1943 en Buenos Aires, Argentina y un año más tarde se aprobó la constitución definitiva de la congregación y recibió el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

El 27 de septiembre de 1992, la religiosa fue beatificada por San Juan Pablo II en Roma, y se decidió que su fiesta se celebraría el 6 de julio de cada año.

Las Misioneras Cruzadas de la Iglesia se encuentran en 21 países y continúan su acción social con las mujeres pobres a través de talleres de promoción y capacitación; la educación, el trabajo en cárceles y comedores populares.

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