Matt Simmons, director de evangelización de la Diócesis de Lincoln, va repleto de tatuajes y era drogadicto, pero tuvo la certeza que necesitaba a Dios

* «Me emociona el deseo de ayudar a otras personas a encontrar lo que yo tengo. La oración es el núcleo, el objetivo de la Iglesia es tener una relación con Dios. Los santos no son santos por lo que hacen sino por su intimidad con Dios. Esto significa alejarse de la idea de la oración como una forma de obtener algo. Dios le habla a cada persona de manera diferente»

CaminoCatólico.com.-  Matt Simmons es el director de Evangelización de la Diócesis de Lincoln, en Estados Unidos, aunque a quien no le conozca y se fije únicamente en su imagen le pueda resultar más que extraño. Este joven es un converso con un gran ímpetu evangelizador que antes de conocer a Dios fue un ‘loco’ de los tatuajes que consagró su vida a ellos a través de su propia tienda.

Nunca olvidará el momento en el que decidió dar un giro a su vida y aceptar a Jesús, aunque todavía no fuese entonces cuando llegase a la Iglesia Católica. Estaba en su tienda de tatuajes de Nebraska cuando en el baño tuvo la certeza de que en su vida necesitaba a Dios.

Antes de descubrir la Iglesia

Era 2006 y en ese momento también luchaba contra la adicción a las drogas. Un amigo suyo le había presentado una iglesia protestante y le dio el libro de Lee Strobel, El caso de Cristo. Fue así como empezó a entrar en relación con Dios y a asistir a sus celebraciones, gracias a lo cual consiguió vencer estas adicciones.

Casi a la vez conoció a la que hoy es su esposa. Era una joven de familia católica y que había empezado a practicar su fe tras años alejada. Simmons quería que su novia dejara el catolicismo y asistiera con él a sus reuniones protestantes. Pero ella se opuso con gran convicción.

Entonces este joven confiesa a Aleteia que trató de entender por qué su novia tenía tanta unión al catolicismo, y empezó a reunirse con un sacerdote y a leer el Catecismo. Traduce su testimonio Religión en Libertad.

Las Misioneras de la Caridad

Ya casados, la pareja fue a un viaje a una misión, concretamente a Calcuta (India). Allí conoció a las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa y se empapó de su espiritualidad. En aquel momento asegura que vio a Jesús. “Era un hombre moribundo que estaba sosteniendo”, afirma.

El matrimonio regresó a Estados Unidos y aunque él seguía acudiendo a su escuela bíblica protestante empezó a asistir a misa todos los días, y también a rezar la Liturgia de las Horas.

En 2008 Simmons fue bautizado en la Iglesia Católica. Además abrió su propia tienda de tatuajes porque asegura que en la que trabajaba no había un ambiente demasiado adecuado: “era demasiado sexo, drogas y rock n´roll para mí”.

Su propia tienda y además católica

En su nueva tienda, Sacred Heart Tatoo (Tatu Sagrado Corazón) se dio cuenta de que era un lugar perfecto para evangelizar. Sus clientes se pasaban horas en la mesa, y lo único que podían hacer era hablar. Así fue como ayudó a varios hombres a hacerse católicos y a otros a que volvieran a ser practicantes.

A través de esa experiencia sintió con más fuerza el llamado a evangelizar. En 2011 hizo los Ejercicios Espirituales de San Ignacio en la vida cotidiana, una adaptación para los laicos que no tienen mucho tiempo libre o vacaciones para hacerlo.

Dedicado a tiempo completo a la evangelización

Estos ejercicios fueron una experiencia maravillosa para él, y acabó cerrando su tienda para iniciar una misión evangelizadora. Creó el Ministerio del Sagrado Corazón, cuyo objetivo es  ayudar a los católicos a ver su fe como una forma de vida completa, no como un conjunto de reglas y creencias. “Me emociona el deseo de ayudar a otras personas a encontrar lo que yo tengo”, asegura.

Simmons agrega que “la oración es el núcleo, el objetivo de la Iglesia es tener una relación con Dios”, y recuerda que “los santos no son santos por lo que hacen sino por su intimidad con Dios. Esto significa –explica- alejarse de la idea de la oración como una forma de obtener algo”.

Este hombre es actualmente el director de Evangelización de la Diócesis de Lincoln, una de las más pujantes en vocaciones en este momento en su país. “Dios le habla a cada persona de manera diferente”, cuenta y por ello considera imprescindible tener un director espiritual o alguien que pueda ayudar en este aspecto. Él mismo ha ayudado a muchos jóvenes y les ha ofrecido dirección espiritual.

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