Mercedes Alsina, tetrapléjica: “La fe me ha hecho mirarlo de otro modo. Estar en una silla de ruedas no es una desgracia sino un llamamiento a ofrecer la cruz y aprender a llevarla”

* ” Dios te quiere mucho, no te envía una cosa mala. Dios nos da libertad y está al lado de los que sufren. Jesús nos da la alegría necesaria para que te apoyes en él y sigas adelante”

* ”Yo digo, quién eres tú para matar alguien. Quien no es digno eres tú. Detrás de la eutanasia hay mucho egoísmo y miedo. Se intenta vender el lado positivo de la eutanasia en lugar de defender la vida: la fuerza y dignidad de la persona”

Video de hace un año, 2010, en el que Mercedes Alsina da gracias al Sagrado Corazón por el don de la vida

11 de octubre de 2011.- Mercedes Alsina tiene 30 años. A los 2 un virus la dejó tetrapléjica. A partir de entonces se desplaza en silla de ruedas. Gracias a su fuerza de voluntad por un lado y, por el otro, el apoyo de las nuevas tecnologías, familia y amigos, consigue trabajar y hacer las tareas cotidianas. Se define realista, ha aprendido que es bueno ilusionarse pero sólo ante lo que uno puede hacer. Estudió en una escuela normal con la ayuda de profesionales, amigos y familiares. Se graduó en Biblioteconomía y Documentación en la UB. Tiene 7 hermanos, le apasiona la informática, Internet, donde puede navegar sin la silla, y da catequesis. Toni Bardia la entrevista en Forum Libertas.

-Mercedes es menuda, pero en ese cuerpo pequeño ha crecido enormemente una fuerza de voluntad alimentada por la fe.

He crecido con ella desde pequeña y de mayor me ha ayudado a encontrar las respuestas. La más crucial, ‘¿por qué me haya tocado a mí?’, es la que da más ‘rabia’ porque no me gusta pensarlo así. La fe me ha hecho mirarlo de otro modo. Estar en una silla de ruedas no es una desgracia sino un llamamiento a ofrecer la cruz y aprender a llevarla.

-¿Todos tenemos una cruz?

Todos la tenemos, ya sea mental o física. Dios nos da los medios para ir tirando con alegría. La mía, no es un castigo, es algo que se me pide. No puedo cambiarlo pero sí elegir entre llorar o superarlo. Tengo la suerte de tener fe. No concibo esto sin fe, sin ella no tiene sentido. Si fuera un boleto de lotería que me hubiera tocado, me daría rabia. Dios te quiere mucho, no te envía una cosa mala. Dios nos da libertad y está al lado de los que sufren. Jesús nos da la alegría necesaria para que te apoyes en él y sigas adelante.

-¿Cuáles son tus ilusiones?

Vivo el día a día. No quiero plantearme las cosas a largo plazo. Ahora estoy en una etapa estable. Soy feliz pero no estoy todo el día contenta, a veces también estoy triste. Cada logro que he conseguido ha valido la pena. He tenido que luchar mucho pero las cosas se aprecian más cuando cuestan un poco. De todas formas, siempre hemos buscado cosas a mi alcance, metas con las que pudiera ilusionarme sin frustrarme.

-¿Nos lamentamos demasiado?

Lamentarse no sirve de nada. Hay que disfrutar más y dedicar menos tiempo a lamentarse. Antes de quejarme pienso si tengo razón y si consigo algo.

-¿Qué límites has tenido que superar hasta llegar a esta estabilidad?

Estudiar. Desde los 4 años fui a una escuela normal. Con la ayuda de profesionales y después de mis hermanas y amigos, conseguí terminar mis estudios sin retrasarme. Al principio no fue fácil pero al final me invitaban a todas las fiestas. A medida que me iban conociendo los demás niños, cada vez querían ayudarme más y hasta se peleaban para quedarse conmigo en el patio. En la universidad no necesité tanta ayuda. Gracias a una beca para darme apoyo, una chica me ayudó durante el primer ciclo de la carrera. Lo que empezó como una colaboración, se convirtió en amistad y el resto del grupo me ayudó hasta el final de la licenciatura.

-¿Cómo te gusta que te traten tus amigos?

Como una más. Con ellos me olvido que estoy en una silla, se me hace invisible a pesar que mi nivel de dependencia es muy grande. Me han hecho sentir integrada. Me dejo ayudar porque beneficia a los dos: se aprende a tener paciencia, a transmitir alegría, capacidad de superación, a recibir cariño.

-¿Qué ha significado para ti poder trabajar?

Es un privilegio poder trabajar de lo que has estudiado. Al principio sólo me ofrecían trabajos de teleoperadora hasta que recalé en la librería Balmes. Las oportunidades hay que buscarlas, si te encierras en casa no te traen nada. Me gusta el trabajo. Ves tanta gente que no está a gusto con el trabajo, yo espero la vuelta del verano para volver a trabajar. Mantengo la página web actualizando los libros disponibles y atiendo las consultas de los clientes. Me siento útil y es muy importante para mí poder trabajar en la tienda y no desde mi casa.

-¿Qué actividades cotidianas te suponen más esfuerzo?

Casi todas. Por ejemplo, leer un libro. Alguien me lo tiene que buscar, colocármelo en el atril e ir pasándome las páginas. Ya desde por la mañana necesito a alguien que me levante y me arregle para ir a trabajar. Los horarios de los que me cuidan tienen que adaptarse a los míos. Dependo de alguien hasta para el simple gesto de rascarme un ojo.

-¿Cuáles son tus miedos?

El qué pasará cuando mis padres falten.

-¿Qué sientes cuando se habla de eutanasia y muerte digna?

Pues que a menudo se esconde la actitud egoísta de la familia que no quiere sufrir más. Se manipula al enfermo y su voluntad. Yo digo, quién eres tú para matar alguien. Quien no es digno eres tú. Detrás de la eutanasia hay mucho egoísmo y miedo. Se intenta vender el lado positivo de la eutanasia en lugar de defender la vida: la fuerza y dignidad de la persona.

Fuente:Forum Libertas)
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