Muere Ennio Morricone, autor de bandas sonoras inolvidables «Rezo una hora al día. Es lo primero que hago. Creo que Dios me ayuda a escribir una buena composición»

*  «Soy una persona honesta, altruista, respetuosa de Dios y del prójimo. Amar a los otros -aunque la palabra amar puede parecer fuerte-, pero es así. Esto es importante. Yo pienso verdaderamente en el bien de los otros, que mi modo de actuar no cause el mal en el prójimo. Es perfectamente normal para mí hacer algo por respeto a la persona con la que me encuentro. En estos últimos tiempos hay que sacrificarse aún más: yo mismo algunas veces me sacrifico para ayudar a las personas que están en paro, a las muchas preocupaciones que agobian. Con mi esposa, que es una buena persona, escrupulosa, hemos acostumbrado a nuestros hijos a esta generosidad. No está dicho que mis hijos la hayan aceptado completamente, no lo sé, pero sé que son buenísimos hijos, que se parecen al padre y a la madre. Ama a los otros como te amas a ti mismo: éste es, para mí, un modo normal de ser»

Camino Católico.- Este lunes ha fallecido en Italia el gran compositor y ganador del premio Oscar, Ennio Morricone, a los 91 años de edad. Considerado uno de los mejores músicos del cine, es autor de bandas sonoras de varias cintas icónicas como “La Misión”, “Cinema Paradiso” y “El bueno, el malo y el feo”. Según informa la agencia italiana ANSA, Morricone falleció luego de algunas complicaciones derivadas por una reciente caída en la que se fracturó el fémur.

En 2019 el Papa Francisco otorgó a Morricone la Medalla de Oro del pontificado, en reconocimiento a su “extraordinario trabajo artístico en la esfera de la música, el lenguaje universal de la paz, la solidaridad y la espiritualidad”.

La fe transmitida por la familia y la oración diaria

Pese a sus muchas y bellas composiciones, el Oscar a la mejor banda sonora solo lo recibió en 2016 a los 87 años por la música de “The hateful eight” (Los odiosos ocho), en la misma ceremonia en la que Leonardo di Caprio fue premiado como mejor actor.

Un año antes concedió una entrevista a Credere.it , que publicamos traducida en Camino Católico en la que habló sobre su fe. En esa oportunidad, Morricone, que estaba afiliado al Partido Comunista Italiano, recordaba que “provengo da una familia cristiana. Mi fe ha nacido en mi familia. Mis abuelos eran muy religiosos. Mi madre, mis hermanas y yo rezábamos siempre antes de irnos a la cama. Recuerdo el periodo de la guerra. Durante esos años terribles rezábamos el rosario. Estábamos todos muy impresionados. Me veo de nuevo, medio dormido, respondiendo a los Ave María de mi madre. Siempre hemos sido religiosos. Los domingos íbamos a misa y comulgábamos”.

Morricone decía también que “rezo una hora al día, incluso más. Es lo primero que hago. También durante el día, así, al azar. Por la mañana me pongo delante de ese Cristo (en el gran salón, iluminada por una ventana, hay una magnífica imagen de Jesús, ndr). Y también por la noche. Espero que mis oraciones sean escuchadas».

“Persona honesta, altruista, respetuosa de Dios y del prójimo”

El músico explicaba que las palabras de la Biblia que más le habían marcado eran “sin dudas, las parábolas de Cristo. El relato de las bodas de Caná me emociona mucho. ¿Cómo no recordar la Pasión, momento importantísimo para la vida de Cristo y de todos nosotros?”.

Como valores con los que él daba testimonio de su fe en su vida aseguraba de sí mismo: “Identifica a una persona honesta, altruista, respetuosa de Dios y del prójimo. Amar a los otros -aunque la palabra amar puede parecer fuerte-, pero es así. Esto es importante. Yo pienso verdaderamente en el bien de los otros, que mi modo de actuar no cause el mal en el prójimo. Es perfectamente normal para mí hacer algo por respeto a la persona con la que me encuentro. En estos últimos tiempos hay que sacrificarse aún más: yo mismo algunas veces me sacrifico para ayudar a las personas que están en paro, a las muchas preocupaciones que agobian. Con mi esposa, que es una buena persona, escrupulosa, hemos acostumbrado a nuestros hijos a esta generosidad. No está dicho que mis hijos la hayan aceptado completamente, no lo sé, pero sé que son buenísimos hijos, que se parecen al padre y a la madre. Ama a los otros como te amas a ti mismo: éste es, para mí, un modo normal de ser”.

“Si tengo que hacer algo religioso, ciertamente mi fe me inspira”

El compositor reflexionaba también sobre la relación entre Dios y la música, y decía que “la música ciertamente está cerca de Dios. Al mismo tiempo, la música está proyectada en el alma y en el cerebro del hombre. Le permite meditar. La música es el único arte real que se acerca verdaderamente al Padre eterno y a la eternidad”.

El 9 de noviembre de 2009, en una entrevista en el National Catholic Register como influía su fe y su relación con Dios cuando tenía que componer: “Soy un hombre de fe, pero la fe no me inspira. No pienso en mi fe cuando escribo una pieza musical. Pienso en la música que tengo que escribir: la música es un arte abstracto. Pero, por supuesto, cuando tengo que escribir una pieza religiosa, ciertamente mi fe contribuye a ello. Recientemente escribí una cantata secular sobre el Evangelio, la Biblia y el Corán para barítono y orquesta. No tengo que pensar en Dios y, en general, si el texto no es religioso, no hay razón para aplicarle música religiosa; entonces no hay razón para pensar en religión. Por supuesto, tengo dentro de mí una espiritualidad que siempre conservo en mis escritos. Pero lo mantengo allí no porque lo quiera, por así decirlo, sino porque lo siento.

Si tengo que hacer algo religioso, ciertamente mi fe me inspira. Si trabajo en una película romántica, no pienso en cosas religiosas. Cuando tengo que escribir una pieza histórica o una película política, no pienso en «religión» o «Dios». Por supuesto, como creyente, esta fe probablemente siempre esté ahí, pero es para que otros la estudien, los musicólogos y aquellos que analizan no solo las piezas de música, sino que también entienden mi naturaleza, y lo sagrado y lo místico. Creo que Dios me ayuda a escribir una buena composición, pero esa es otra historia”.

En los últimos años compuso también música sacra, como la pieza “Amén” para el coro de la iglesia de Santa María de los Ángeles en Roma, con ocasión de un Festival en el que participaban coros de todo el mundo. También compuso un Via Crucis y una obra sobre la creación y dirigió la Missa Papae Francisci, un homenaje al Papa Francisco de belleza intensa y única.

50 años de premios y éxitos

Ennio Morricone nació en Roma en 1928. Un hermano suyo murió a los 3 años, sufrió la tragedia y el hambre durante la Segunda Guerra Mundial. Entró al conservatorio con 12 años. Se licenció en el Conservatorio en tromba y composición. En 1956 se casó con María Travia, con quien permaneció durante toda su vida.

Saltó a la fama en todo el mundo por las bandas sonoras de las películas del Oeste de Sergio Leone Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el feo y el malo (1966), Hasta que llegó su hora (1968) y ¡Agáchate, maldito! (1971). Ha compuesto la banda sonora de más de 400 películas, colaborando con directores del calibre de Gillo Pontecorvo, Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Giuseppe Tornatore, Brian De Palma, Roman Polanski, Oliver Stone, Pedro Almodovar, Roland Joffé. Ha recibido 27 Discos de oro, 7 Discos de platino, 7 David de Donatello (galardón cinematográfico de la Academia del Cine Italiano, ndt), 3 Golden Globe, 1 Grammy Award, además del León de Oro [del Festival de Venecia, ndt] y el Oscar a la carrera.


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