Myriam, niña cristiana refugiada iraquí de 10 años: «Sólo le pediré a Dios que perdone a los terroristas del ISIS»

«A veces, lloro porque dejamos nuestra casa, pero no estoy enfadada con Dios. Le doy gracias porque ha cuidado de nosotros. Incluso si aquí sufrimos. Él nos quiere y no dejaría que el ISIS nos mate. Dios nos quiere a todos»

21 de marzo de 2015.- (Amigos de Irak / Camino CatólicoOs presentamos a una niña cuya historia ha dado la vuelta al mundo gracias a la televisión cristiana en árabe Sat7. Se llama Myriam, tiene diez años, y como miles de cristianos de Iraq, hace cuatro meses tuvo que huir de su ciudad, Qaraqosh, invadida por los terroristas del Estados Islámico (ISIS). Ahora vive en un campo de refugiados. Al periodista que la entrevistó, le contó que echa mucho de menos su casa y su escuela –era la primera de la clase–. Pero, sobre todo, extraña a su mejor amiga, Sandra.«Pasábamos todo el día juntas. Incluso si no vivíamos cerca. Si alguna le hacía algo malo a la otra, nos perdonábamos. No sé dónde está. Me quiere, y yo la quiero, y deseo verla algún día. Ojalá volvamos a casa, y ella vuelva a casa y volvamos a vernos».

Myriam no está enfadada.«A veces, lloro porque dejamos nuestra casa, pero no estoy enfadada con Dios. Le doy gracias porque ha cuidado de nosotros. Incluso si aquí sufrimos. Él nos quiere y no dejaría que el ISIS nos mate. Dios nos quiere a todos». ¿También a los terroristas? «Sí los ama, pero al demonio no». ¿Y ella?«No les quiero hacer nada. Sólo le pediré a Dios que los perdone. No los voy a matar. ¿Por qué iba a matarlos? Sólo estoy triste porque nos echaron de nuestras casas, ¿por qué lo hicieron?»

Cuando el periodista le pregunta si ella también los perdona, demuestra lo valiente que es:«Sí. Rezo todos los días pidiendo a Dios que podamos volver a nuestra casa, y que tenga piedad de ellos». Es lo mismo que enseñaba Jesús, y lo ha aprendido porque«me lo enseñan mi papá y mi mamá». También le han enseñado que,«si crees de verdad, Jesús nunca te abandonará». El periodista le dice que espera que pueda volver a una casa más bonita, y Myriam responde:«Si Dios quiere. No lo que nosotros queramos, sino lo que quiera Dios, porque Él sabe».