Nelson Yepes, curado inexplicablemente de una pancreatitis, y su hermana explican el milagro que beatifica a la Madre Riquelme: «Haber sido elegido por Dios fue lo mejor que ocurrió en mi vida»

* «El doctor Samuel Blanco Desde su punto de vista científico les dice a mi familia, porque yo estaba en otro lado, que no había nada que hacer y les preguntó si daban la autorización para que me operaran a ver si lo que él sospechaba se daba porque  en las radiografías no se mostraba nada. Dieron la autorización y el  doctor luego dio el parte explicando que sí era lo que sospechaba… Bueno ya llega la intercesión y todo lo que se hace y estar hoy aquí es un motivo de mucho orgullo. Hoy estoy aquí dando gracias a Dios y a ella por su intercesión»

Camino Católico.- Nelson de Jesús Yepes se curó milagrosamente de una pancreatitis severa. Fue gracias a la intercesión de María Emilia Riquelme, a quien toda la familia –una hermana suya pertenece a la Congregación de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, fundada por esta española– se puso a rezar fervorosamente tras conocer la situación de Nelson. Esta mediación le ha valido a la religiosa granadina su ascenso a los altares como beata, algo que se materializará este sábado en la ciudad que la vio nacer. Este 6 de noviembre Nelson Yepes ha explicado el milagro junto a su hermana religiosa, su esposa y el médico que le atendió, en la Casa Madre en Granada de la Congregación misioneras del Santísimo Sacramento y de María Inmaculada, momento que recoge el vídeo de Virgen de las Angustias Televisión.

En una comparecencia ante los medios de comunicación, Nelson Yepes ha explicado que esta curación: «El doctor Samuel Blanco Desde su punto de vista científico les dice a mi familia, porque yo estaba en otro lado, que no había nada que hacer y les preguntó si daban la autorización para que me operaran a ver si lo que él sospechaba se daba porque  en las radiografías no se mostraba nada. Dieron la autorización y el  doctor luego dio el parte explicando que sí era lo que sospechaba… Bueno ya llega la intercesión y todo lo que se hace y estar hoy aquí es un motivo de mucho orgullo. Pienso que ser elegido por Dios, tener a nuestra madre María Emilia Riquelme como intercesora fue lo mejor que me ha ocurrido en mi vida. Hoy estoy aquí dando gracias a Dios y a ella por su intercesión».

De izquierda a derecha: Emilia Rosa Yepes, junto a su hermano Nelson, protagonista del milagro, y su esposa Aldanary

Su familia es muy creyente y la confianza depositada en Dios llevó a Emilia Yepes, hermana de Nelson y también hermana de la congregación, a iniciar la oración de una novena a María Emilia, así como colocar una estampa de la próxima beata bajo su almohada, para que su intercesión ante Dios permitiese el milagro de salvar su vida. Por su parte, su esposa Aldanary recordó que «fue muy duro» vivir esta situación de enfermedad, con tres hijos que dejó al cuidado de otras personas para poder acompañar a su marido.

«Todo para gloria de Dios y de María», explicó Emilia Yepes, quien recordó que la beatificación de la próxima beata la están viviendo con mucha alegría en la familia y en la congregación: «Todos unidos, de todos los continentes, como quería nuestra fundadora».

El doctor Samuel Blanco que atendió a Nelson Yepes en el hospital

En la ciudad andaluza también está presente el médico que le atendió, el doctor Samuel Blanco, que explicó que la mayor parte de los pacientes que presentan una situación como la de Nelson acaban falleciendo. Era incurable, reconoció, salvo que sucediese «un milagro». «El panorama y la recuperación ha sido maravillosa; no tiene secuelas y hace una vida normal».

En la rueda de prensa también ha comparecido Marian Macías, superiora general de la congregación, que recordó que la beatificación se está viviendo con gran alegría.

La curación de Nelson Yepes es el primer caso reconocido por la Iglesia de milagro por intercesión ante Dios de María Emilia Riquelme. No obstante, según Marian Macías, muchas personas que se encomiendan a María Emilia en sus oraciones sienten como un milagro algunas cosas que les han sucedido, aunque no se ha iniciado un proceso de estudio sobre ellos, salvo en el caso de Nelson Yepes.

La ceremonia de beatificación de María Emilia Riquelme y Zayas tendrá lugar el 9 de noviembre, a las 11 horas, en catedral de Granada, presidida por el prefecto para las Causas de los Santos, Giovanni Becciu. Participarán en torno a 270 voluntarios y se espera la asistencia de unas 4.500 personas.

Relato en primera persona escrito por la Hermana Emilia Rosa Yepes sobre la curación de milagrosa de la  pancreatitis severa de su hermano

La hermana Emilia Rosa Yepes, junto a su hermano Nelson

Yo, Emilia Rosa Yepes Rodríguez, Misionera del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, doy el siguiente testimonio sobre las maravillas de Dios, a través de Nuestra Madre Fundadora, realizadas en mi familia, concretamente en uno de mis hermanos: Nelson de Jesús Yepes Rodríguez.

Recibí la noticia de que a mi hermano Nelson lo traían de mi Pueblo (Altamira) en ambulancia con un fuerte dolor en el estómago y, según diagnóstico del médico de turno en el pueblo, era algo muy delicado. Me dirigí a la Clínica del Rosario en Medellín, donde había sido remitido, para esperar que llegara la ambulancia.

Al llegar, a las 19:00 horas observé lo delicado que se encontraba y con la incertidumbre de no saber lo que realmente tenía, fue atendido de inmediato, practicándole una radiografía que no mostró lo que estaba pasando. Como el dolor en el vientre se agudizaba cada vez más, llamaron de inmediato al cirujano Samuel Blanco, que no se encontraba en la clínica. Al revisarlo dijo: «no sé qué tiene, hay que hacerle inmediatamente una laparoscopia donde nos muestre lo que tiene». De inmediato se procedió. Yo rezaba interiormente la novena a nuestra Madre Fundadora para que descubrieran qué tenía. Después de varias horas de espera angustiosa, salió el cirujano diciéndonos que había que operarlo de inmediato.

Nelson, Yepes, protagonista del milagro, y su esposa Aldanary

Su esposa y mis hermanos entramos en profunda angustia. Yo continuaba constantemente pidiendo por intercesión de nuestra Madre Fundadora que no le fuera a pasar nada en el transcurso de la operación. A la 1 de la mañana salió el doctor, dando a conocer el diagnóstico grave: PANCREATITIS SEVERA, y el estado de gravedad, diciéndonos que si se salvaba no podría tomar más un trago de licor, que iría a cuidados intermedios, con la posibilidad de tener que llevarlo a cuidados intensivos por el estado de gravedad en el que se encontraba. Yo estuve todo el tiempo a su lado. El sábado 16 de 2003, a las 11:00 horas, se agravó más su estado de salud y de inmediato fue internado en la unidad de cuidados intensivos totalmente inconsciente.

Entramos la familia y amigos en una profunda angustia. Llamé enseguida al Noviciado para que me trajeran estampas con la novena de nuestra Madre Fundadora, la cual distribuí entre familiares, hermanos y amigos y pedí que rezáramos con mucha fe. Yo coloqué al lado de su cabecera una estampa de Mª Emilia Riquelme y, como no podíamos permanecer dentro de la habitación, en media hora que había de visita, pasaba la estampa por encima de su vientre, a la vez que rezaba la novena con mucha fe pidiendo su curación.

De inmediato llamé para que nos uniéramos en oración, pidiendo por intercesión de nuestra Madre Fundadora su curación. Como en el pueblo no teníamos suficientes estampas de Mª Emilia con la novena, mi hermano Jhon Jairo sacó copia de la que tenía y repartió a un grupo de personas que iban a mi casa a orar todos los días. Pedía a las demás hermanas de la Congregación que hiciéramos la novena por su salud. Encontrándome en Medellín llamé a Cali a la Hna. Margarita Sofía Puello para que colorara un fax de inmediato a Madre Leonor Gutiérrez, Superiora de la casa de Granada (España), para que ante la tumba de nuestra Madre Fundadora pidiera juntamente con las hermanas por su recuperación.

En la clínica del Rosario donde se encontraba mi hermano todos los días se celebraba la Eucaristía, mi familia estaba casi toda allí y asistíamos a la Eucaristía; yo tenía presente que para Mª Emilia la Eucaristía era su Todo. En el momento de la Consagración, pedía con mucha devoción que por medio de nuestra Madre Fundadora se obrara este gran milagro. A nivel personal y familiar teníamos esta profunda fe en Dios en que él se recuperaría, pero el diagnóstico de los médicos internistas que estaban de turno bajaban en momentos nuestros ánimos porque las esperanzas eran muy pocas. Yo, todos los días buscaba al doctor Samuel Blanco, cirujano, que todos los días venía a revisar a mi hermano y lo único que me decía era: «hermana, hay que estar preparados para cualquier desenlace, solo un milagro», y yo le decía llorando: «doctor, yo sé que el milagro va a suceder».

Nos angustiábamos mucho la familia, amigos y conocidos cuanto constantemente le tenían que pasar a cirugía, pero no desfallecimos en la oración.

A los días, mi hermano fue dando señales de vida, aunque los médicos y enfermeras seguían muy pesimistas. Llegó el momento en que lo trasladan de la unidad de cuidados intensivos a cuidados intermedios y después de un tiempo a una habitación. Mi hermano, ya consciente, rezaba desde su lecho de enfermo la novena a nuestra Madre Fundadora que le acompañó y recibía la Sagrada Comunión. El capellán de la Clínica se llama curiosamente Nelson; él me decía: «sólo un milagro» y constantemente le visitaba. Mi hermano Nelson, cuando ya estaba bastante recuperado, pidió ir a la Eucaristía, pero a las enfermeras les daba temor dejarlo ir. Él pidió que lo llevaran en silla de ruedas […] llegó ya iniciado el Evangelio, inmediatamente el sacerdote interrumpió la Eucaristía y le dijo: «¡Nelson milagro!» y animó a los que allí se encontraban para que no perdieran la fe en la recuperación de sus seres queridos y le pidió a mi hermano que contara su enfermedad y el tiempo que llevaba en la clínica. Fueron casi dos meses de angustia.

De izquierda a derecha: Emilia Rosa Yepes, junto a su hermano Nelson, protagonista del milagro, y su esposa Aldanary con el doctor Samuel Blanco

La familia continúa rezando la novena, ya en acción de gracias, y mi hermano, al regresar al pueblo, nos congregamos todos los familiares, amigos y campesinos en una Eucaristía de acción de gracias por el milagro obrado en él, por intercesión de nuestra Madre Fundadora. En esta Eucaristía, mi hermano tuvo la alegría de ver a su segundo hijo hacer su Primera Comunión, quien no quiso que le hicieran fiesta, sino que dijo: «solo la Eucaristía para agradecerle a Dios por la salud de mi papá».

Mi hermano continúa normalmente con su trabajo y al practicarle varios exámenes nuevamente, el diagnóstico es bueno.

Todo para la gloria de Dios y la pronta glorificación de nuestra Madre Fundadora, Mª Emilia Riquelme y Zayas.

Atentamente

Hna. Emilia Rosa Yepes Rodríguez, missami

14 de agosto de 2003

Nelson Jesús Yepes Rodríguez curado inexplicablemente de una pancreatitis mortal en 2003, milagro que hace beata a la Madre Riquelme

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