Olga y Pawel Dębowski: «Estábamos lejos de Dios, los médicos querían que abortáramos al bebé, ofrecimos nuestro hijo a la Virgen María y ¡es nuestro milagro!»

* «Dijimos «sí» a la voluntad de Dios, fuera cual fuera. Confiamos. Aquella semana en Polonia fue un retiro extraordinario y un tiempo de profunda conversión para nosotros. Cuando volvimos de nuevo a Inglaterra, éramos personas diferentes. Dios Padre, con la ayuda de María, nos había creado de nuevo… . Cada niño es una tremenda gracia de Dios. Todo lo hace por nuestro bien para salvarnos, aunque no lo entendamos del todo. Por eso es importante confiar en Él y dejarnos guiar»

A.L.M. / Camino Católico.- Olga Debowska tuvo dos  abortos espontáneos, se casó con Pawel Dębowski y poco tiempo después quedó embarazada. Ambos estaban convencidos que todo iría bien, pero esta se desvaneció a las 20 semanas de gestación cuando en una ecografía se identificaron algunas anomalías en el bebé confirmadas por otros exámenes. Pawel Dębowski explica que «fue entonces cuando nos informaron por primera vez la posibilidad de interrumpir el embarazo. En el Reino Unido, puedes matar a tu bebé ‘a petición’ hasta la semana 24 de gestación, mientras que en una fase posterior del embarazo sólo se puede abortar si la vida de la madre está en peligro o si el bebé nacería con una discapacidad grave».

Los médicos aconsejan abortar por diagnósticos de discapacidades graves

Una de las pruebas diagnosticas realizadas a Olga Debowska según la cual su hijo Franek tenía que nacer con múltiples discapacidades

Olga y Pawel se realizaron una amniocentesis y pruebas genéticas, que confirmaron que el bebé tenía una anomalía genética muy poco frecuente: «una translocación desequilibrada de los cromosomas 9 y 11 (faltan genes en el 9 y sobran en el 11). El genetista, entristecido, nos enumeró todos los posibles defectos que podía presentar nuestro hijo: retraso significativo del desarrollo, labio leporino y paladar hendido, ausencia de ano, genitales masculinos y femeninos, problemas cerebrales y muchos otros. Por último, nos informó de que seguíamos teniendo la opción de interrumpir el embarazo si queríamos, a pesar de que ya era la semana 24. El defecto de nuestro hijo -según la ley actual- lo cualificaba para ser asesinado legalmente hasta que naciera», asegura Pawel.

Buscaron una segunda opinión y acudieron ase Kypros Nicolaides, un médico experto de renombre mundial, quien confirmó el diagnóstico y afirmó con rotundidad que «si fuera su hijo, lo eliminaría». Al mismo tiempo, añadió que todo iría bien, «seguirán teniendo hijos sanos», recuerdan Olga Debowska y su esposo Paweł Dębowski, en el video testimonial, grabado y difundido por la organización provida polaca Grupa Proelio.

Lejos de Dios y vida fácil y placentera

A Olga Debowska y Pawel Dębowski su hijo Franek les ha acercado a Dios

«Antes del nacimiento de nuestro hijo estábamos lejos de Dios, y nuestra fe se reducía a ir a la iglesia dos veces al año: la santa misa de Pascua y posiblemente en Navidad si nos apetecía. Aspirábamos a una vida fácil y placentera. Visto desde la perspectiva actual, era tristemente vacío, y todo giraba en torno a la búsqueda de una falsa felicidad que el dinero y lo que pudiera comprar proporcionarían. Pero pronto esta vida egoísta iba a cambiar dramáticamente…», relata Pawel.

Ante las presiones médicas y la incertidumbre se plantearon abortar, idea que no era grata si pensaban en que iban a tener un hijo enfermo y discapacitado, pero también era difícil imaginar cómo alguien podía matar a su hijo inyectándole veneno en el corazón. «¿Y nuestro hijo? Él también lo sentía: ese miedo y esa emoción. Esa noche, pateó a mi mujer tan fuerte y rítmicamente como siempre. Era como si las caricias fueran su respuesta, como si quisiera comunicarnos que todo iba bien con él…».

A Olga Debowska y Pawel Dębowski su hijo Franek les ha cambiado la vida

Viaje a Polonia peregrinando por varios lugares buscando un milagro y su conversión

En este momento, ante tanto sufrimiento en sus vidas comenzaron a rezar cientos de rosarios. Así lo cuenta Pawel:

«Volamos a Polonia por un milagro. Mi mujer encontró información sobre la estatua milagrosa del Señor Jesús de Koletanski en Cracovia. Luego fuimos a Łagiewniki, después a Lublin y a Wąwolnica, donde nos recibieron muy amablemente las monjas capuchinas. Y fue allí, donde hay un santuario mariano y se han producido muchos milagros, donde ofrecimos nuestro hijo a María para que cuidara de él. Creemos firmemente que ella vela por él constantemente, y que fue ella quien en ese momento nos llevó a Dios. Desde entonces, hay paz en nuestros corazones en lugar de miedo.

Dijimos «sí» a la voluntad de Dios, fuera cual fuera. Confiamos. Aquella semana en Polonia fue un retiro extraordinario y un tiempo de profunda conversión para nosotros. Cuando volvimos de nuevo a Inglaterra, éramos personas diferentes. Dios Padre, con la ayuda de María, nos había creado de nuevo. En sucesivas ecografías, nos negamos resueltamente cuando de nuevo se nos sugirió, o incluso se nos propuso de forma imperativa, un aborto».

“Franek, nuestro milagro”

Olga Debowska con su hijo Franek en brazos

El nacimiento de Franek se produjo el 16 de agosto de 2019 mediante cesárea. Los augurios de las pruebas genéticas no se confirmaron en su inmensa mayoría: no tiene anomalías en la estructura de su cerebro, tampoco labio leporino, ni paladar hendido u otras y sus riñones son saludables. El único de los defectos pronosticados que resultó ser real fue un pie zambo -sólo uno- que con el tiempo y tratamiento se ha enderezado. “Aunque no podemos decir que sea un bebé sano al 100%, ¡es nuestro milagro!”, expresa Pawel.

Olga y Paweł dicen que «esperamos que esta historia llegue a personas que se encuentran en la situación en la que estuvimos nosotros. Y que salvará vidas». Por su parte, Pawel concluye: «Si no fuera por las ideologías marxistas y la propaganda con que las organizaciones de izquierda y los medios de comunicación alimentan al mundo de hoy, que intentan borrar a Dios de la vida de las personas, el número de abortos practicados en el mundo sería significativamente menor, reduciendo así la cantidad de dramas humanos causados por ellos. Como sabemos (o no), es la causa más frecuente de muerte (más de 50 millones al año) en el mundo. Cada niño es una tremenda gracia de Dios. Todo lo hace por nuestro bien para salvarnos, aunque no lo entendamos del todo. Por eso es importante confiar en Él y dejarnos guiar».

Video testimonial en polaco de Olga Debowska y Pawel Dębowski, «Franek, hemos vivido un milagro” 


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